Las garitas de colectivos son blanco de los ladrones
Gretel Olivares
Neuquén.- El recorrido que hacen los vecinos de Neuquén desde sus casas hasta las paradas de colectivo y el tiempo que permanecen allí a la espera del ramal que los acerca a destino pueden convertirse en la peor pesadilla. Son esos tiempos muertos los que aprovechan los delincuentes para atacar. Carteras, celulares, mochilas, camperas y zapatillas constituyen el botín con el que se alzan habitualmente.
La modalidad más común es la de motochorros: es un ataque rápido y sorpresivo para la víctima, a la que marcan cuando está sola, llegando a la parada o, incluso, cuando se baja de regreso a su hogar. Como les pasó a Olga y a Noelia en la parada de Tronador y Ruta 22, en Confluencia, a quienes les arrebataron la cartera. Un robo fue a la noche y el otro a la tarde.
En otros sectores de la ciudad, la oscuridad y las garitas alejadas colaboran demasiado con la impunidad con la que se manejan los delincuentes.
Las principales víctimas son mujeres de todas las edades y jóvenes, a quienes les quitan los celulares. Un caso testigo ocurrió el martes de esta semana cuando a un joven de 21 años le arrebataron el celular en la parada de colectivo de San Martín y Los Miches. El hecho fue al mediodía y efectivos de la Comisaría 16 que patrullaban el sector lograron detener al ladrón.
En las garitas cercanas a las escuelas también abordan a los chicos y les sacan las mochilas.
330.597 personas era el número de beneficiarios de la SUBE el año pasado.
El drama
“Hace dos semanas me pegué el susto de mi vida. Me bajé del colectivo y un tipo me siguió. Yo tengo 20 minutos caminando desde la garita a mi casa. Trabajo de noche y a veces salgo más temprano y llego antes al trabajo por miedo. A la mañana, cuando salgo de trabajar, espero que aclare para volver más segura”, relató Norma mientras esperaba el colectivo a las 19:30 en la garita de Crouzeilles y Chascomús.
Otras dos señoras de unos 40 años conversan en la parada de colectivo de Novella y Huilen, del barrio Melipal, un día de semana, a las 17. “A mí me arrebataron dos motochorros la cartera una vez, y ahora temo por mi hija, que siempre sale a tomar el colectivo muy temprano para ir al trabajo y estoy rezando para que no le pase nada”, contó una de ellas.
“Yo vengo a las siete de la mañana desde Balsa Las Perlas hasta el Utedyc y me vuelvo a las 17; a veces el colectivo se demora y eso nos deja expuestas acá en la parada más tiempo pudiendo ser víctimas de los delincuentes”, manifestó la otra mujer.
Sol tiene 20 años, vive en el barrio Provincias Unidas, estudia y toma cuatro colectivos al día. Nunca le robaron, pero a su mamá sí: le arrebataron la cartera a metros de la parada de Avenida del Trabajador y Catriel. “Desde ese día mi mamá me manda mil mensajes para ver cómo voy y a qué hora llego”, manifestó la joven, quien sube a un colectivo a las 16 y vuelve cerca de las 23. “Todos vamos a la hora justa para no esperar tanto, siempre hay, al menos, cuatro personas en la parada”, señaló Sara, quien toma el colectivo en Colón y Doctor Ramón para ir a trabajar al centro de la capital.
Camino 20 minutos para llegar a la parada de Crouzeilles y Chascomús. Vivo del otro lado de la Autovía Norte”. Norma. Vecina del oeste
De ataques y fatalidades
La agredieron dos hombres
El hecho ocurrió en Plottier hace una semana cuando una mujer de 29 años iba a tomar el colectivo para viajar a Neuquén. Cuando estaba llegando a la parada, en la terminal, dos hombres la tomaron de los brazos y aunque no le robaron nada, ella sintió que se la querían llevar. Gritó, se defendió a golpes y logró escapar. Denunció el hecho públicamente y en la fiscalía.
Mató a un motochorro
Las consecuencias de la desprotección en las garitas alejadas de Neuquén quedaron dramáticamente en evidencia cuando en enero un motochorro que le había arrebatado la cartera a una mujer fue perseguido y asesinado por un ex policía que lo alcanzó en Almafuerte II. El lunes pasado, tras el juicio, la Justicia halló culpable al hombre de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego.
Al final, de noche no pararán donde lo pida el pasajero
“No sé qué habrá pasado con el proyecto de que después de las 22 podamos subir en cualquier esquina aunque no sea la parada”, se preguntó Gladys en una garita de Melipal.
Se refiere a la iniciativa presentada por concejales de Libres del Sur que fue aprobada como ordenanza el 27 de julio pasado. Cecilia Maletti, coautora de la propuesta, dialogó con LM Neuquén. “Libres del Sur realizó una encuesta entre 200 mujeres orientada a conocer si habían sufrido situaciones de violencia, puntualmente de acoso callejero. De ese sondeo surgió el tema de los lugares no iluminados y las paradas de colectivos”, dijo.
A su vez, manifestó que la ordenanza fue aprobada y que ahora el Ejecutivo municipal tiene un plazo de 10 días hábiles para vetarla o promulgarla.
“La idea que se aprobó es que después de las 22 y hasta las 6 de la mañana aquellas personas que usen el transporte público puedan subir o bajar en cualquier lugar aunque no sea una parada. El objetivo es reducir los riesgos y evitar situaciones violentas para las mujeres. En ese horario el caudal de pasajeros disminuye, por lo que no se alterarían los horarios que las empresas tienen”, concluyó.
Sin embargo, desde el Municipio capitalino le bajaron el pulgar a la posibilidad de que los colectivos paren a pedido de los pasajeros durante la noche.
Horas después de que lo aprobara el Concejo Deliberante, el subsecretario de Transporte, Fernando Palladino, había afirmado que “es imposible” aplicar ese sistema porque causaría numerosos perjuicios al servicio.
“Si a cada usuario se le ocurre parar el colectivo cinco veces dentro de una cuadra, el chofer tiene que parar cinco veces. Eso provocaría que una frecuencia de una hora y 40 minutos pase a dos horas y media”, había argumentado.
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