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Las voces del dolor

El recital del Indio Solari finalizó con dos muertos y decenas de heridos.Los valletanos contaron cómo vivieron la tragedia en Olavarría.

Neuquén-. El pogo más grande del mundo sacudió a Olavarría, pero el esperado recital del Indio Solari quedó opacado por la muerte de dos de sus seguidores (por paro cardiorrespiratorio traumático; hoy se harán las autopsias) y decenas de heridos. La misa se convirtió en caos y lo que pudo ser su despedida de los escenarios, en una tragedia que lo marcará a fuego.

Como ocurre con cada recital del intérprete de “Jijiji”, fanáticos de distintos puntos de Argentina (y de países vecinos) peregrinan al encuentro con su ídolo, y los valletanos no quisieron quedar afuera. Esperando llegar a una verdadera fiesta, terminaron chocándose con una “verdadera desorganización”, ya que el predio La Colmena sólo estaba habilitado para 170 mil personas pero hasta el lugar se convocaron más de 350 mil -dato difundido por el intendente de la ciudad bonaerense, Ezequiel Galli- y el recital se convirtió en un peligro para todos. Muchos coincidieron en que el “ojo del huracán” se mostró a pocos metros del escenario y a la vista del propio cantante, quien intentando apaciguar el clima detuvo en varias oportunidades el show.

“Al principio estaba adelante, pero cuando faltaba hora y media para ver que comience el recital había una impresionante cantidad de gente que quería seguir avanzando a los empujones. Con mi amiga aguantamos apenas un minuto adelante cuando arrancó “Barba azul” y al igual que mucha gente intentamos salir enseguida porque no se podía respirar, pero era imposible. Otros traían a pibes o pibas desmayados y otros querían seguir pasando para adelante. A nosotras nos ayudó un flaco que conocimos ahí, después vimos el recital desde más atrás”, contó Natalia, de Cipolletti.

“Había mucha gente y te daba un poco de miedo. Vi mucha gente desmayada por las avalanchas que se hacían por momentos, que eran re peligrosas”, agregó Luis, de Centenario. “Cayeron varios cuando hacían pogo y los pisaban, por eso el Indio paró el recital. Estuvo todo el tiempo enojado y molesto. Siguió el recital sin querer. Cada tanto sacaban a algún desmayado o a los que se caían pero se volvían a meter. Fue todo frente al escenario y eran 20 locos nomás”, explicó Ana, de Neuquén.

“Hasta que empezó el recital fue como siempre, dentro de los parámetros normales: familias cantando y algún que otro borracho. Lo único raro antes de empezar el show fue una fila de gente de una localidad de Buenos Aires que entró empujando hasta adelante. Después me llamó la atención que hubo dos personas que prendieron bengalas”, contó otro neuquino, Emiliano, y agregó que los que estaban alrededor actuaron para apagarlas de inmediato protegiéndose entre sí.

“Desde que pasó lo de La Renga, los que seguimos al Indio jamás llevamos bengalas porque a él no le gusta, pone en riesgo a otras personas. Creo que acá hubo una mano negra”, comentó vinculando la tragedia con una operación política contra el cantante por sus manifestaciones en contra del Gobierno. Por último, añadió que el problema central ocurrió cerca del escenario y no en el sector en que se encontraba él. “Adelante no se cumplió el código de cuidar al prójimo -tal como pidió el ex Redondo antes del concierto- y para colmo mi pareja escuchó decir a un chico que estaba cerca de las vallas: “Me voy porque allá están matando pibes”.

Twitter: Bajo el hashtag #indioenolavarría, los usuarios buscaron a sus conocidos.

20 micros consiguió la municipalidad de Olavarría para trasladar a los varados en la ciudad.

Debido al caos, muchas personas perdieron sus micros y quedaron varadas en Olavarría. Por este motivo Emilio Moriones, a cargo de Comunicación Municipal, le comunicó a este medio que convocaron a empresas de transporte regionales para lograr trasladar a las personas a sus hogares.

“Ahora entendemos que el Indio debe haber seguido el recital para que nada se vaya al carajo”. Paula. Oriunda de Neuquén

“El Indio estuvo todo el tiempo enojado y molesto. Siguió el recital sin querer”. Laura. Asistente al recital

La salida, otro gran problema

Otro de los grandes problemas que tuvo el convocante espectáculo fue la desconcentración. Es que según explicaron algunos jóvenes, no había personal de la productora guiándolos ni tampoco señalizaciones para saber hacia dónde se dirigían. Afortunadamente, muchos recibieron ayuda de los vecinos del lugar, que terminaron ocupando los lugares que les pertenecía a Defensa Civil y a la misma Policía.

“La salida del predio fue un verdadero caos. Siempre se hace lenta, pero con la cantidad de gente que había esta vez fue un desastre. No sé por qué habían vallado algunas calles. Había gente hasta arriba de los techos porque no se podía ni caminar y los pibes se perdían”, enfatizó Facundo, de Centenario.

“Se desmadró la salida. Ni la Policía ni los de seguridad controlaban. Cuando pasamos los cercos rotos, la calle Avellaneda era una marea de gente asfixiándose y empujándose para avanzar hasta la avenida Pringles. Como no había policía, fue un descontrol: gente de fiesta, otros tirados, carpas en las veredas, gente perdida que no sabía dónde estaba su cole y no había dónde cargar el celular”, señaló Ana.

“Cuando terminó el recital, por los parlantes anunciaron que estaban todas las puertas habilitadas para salir y la gente empezó a caminar por donde había venido. Cuando llegamos al lugar nos empezamos a aplastar porque las puertas las habían cerrado. Ahí la gente se re picó porque no podíamos ir ni para adelante ni para atrás. No había nadie de la organización dando indicaciones, entonces todos se guiaban por las personas que iban arriba de los hombros de otros mirando”, finalizó Paula de Neuquén.

El Indio no habló y desde Face les tiró un palo a los medios

Tras el trágico recital, la palabra más esperada nunca llegó. Ayer a la tarde, horas después de que se conociera que la fiscal Susana Alonso le tomaría declaración testimonial al Indio Solari en el hotel donde estaba hospedado, desde Virumancia, su cuenta de Facebook, el cantante lanzó un comunicado “para las familias que esperan a los suyos”. “Una vez más, de forma irresponsable y mezquina los medios están VENDIENDO pescado podrido. POR FAVOR, NO CREAN TODO LO QUE SE DICE. Esperamos que con el correr de las horas todos vayan llegando a sus hogares”, decía el mensaje, que llevaba la firma firmó de “Viru”.

Los incidentes en la misa ricotera reabrieron el conflicto político que sobrevolaba en torno al Indio antes del recital. Tras rubricar una solicitada en la que denunciaba el deterioro económico, institucional y social del país por la gestión de Cambiemos, Solari advirtió a través del periodista Marcelo Figueras que quienes vayan a verlo “cuiden a quien tienen al lado. Hay intereses oscuros que con pocos miembros pueden alterar la fiesta”.

Ayer al mediodía, el intendente de Olavarría, Ezequiel Galli, intentó despegarse al asegurar que desde el municipio actuaron bien y que “siempre se habló de 160 o 170 mil personas, pero fueron muchas más”. “La responsabilidad de la gente de la producción la determinará la Justicia”, añadió el jefe comunal del PRO.

Por la tarde, Luis Majul adelantó un pasaje de una nota a Mauricio Macri en la que el mandatario envía sus condolencias a las familias de las víctimas y señala: “Esto es lo que sucede cuando uno pasa por arriba de las normas”.

El fatal antecedente de la productora del evento

En Vivo SA, la productora que llevó a cabo el recital -y a la que se le iniciaron “actuaciones penales por la averiguación de causales de muerte de dos personas y lesiones en otras”- fue la encargada de organizar otro trágico concierto: el que La Renga dio en La Plata el 30 de abril de 2011 y en el que murió Miguel Ramírez.

Durante el concierto de la banda de Mataderos, el joven resultó herido con una bengala. El 9 de mayo de ese año falleció y se dio inicio a una demanda por daños y prejuicios contra el grupo de rock y a la productora del evento, que en aquel entonces llevaba el nombre Chacal Producciones.

De esta manera, los hermanos Matías y Marcos Peuscovich, ambos oriundos de Tandil, deberán dar explicaciones a la Justicia sobre dos puntos que la fiscal de Olavarría Susana Alonso enumero de la siguiente manera: “Venta de entradas sin límite y gente que entró sin entrada”. “Le tomé declaraciones a mucha gente que asistió ahí y me dijo que salieron después de la primera canción porque no se podía estar. Hay muchos factores a tener en cuenta”, explicó Alonso.

Por otro lado está lo relacionado con la seguridad dentro del predio, a lo cual los empresarios habían destinado 1400 efectivos para controlar todo lo que sucediera dentro, mientras que 1100 efectivos de la Policía Bonaerense se encargaban de controlar el perímetro.

El trágico historial de muertes en las misas ricoteras

La muerte de dos personas en Olavarría es parte de una seguidilla de fatales desenlaces en los rituales ricoteros. El caso más conocido es el de Walter Bulacio, que falleció el 19 de abril de 1991 luego de asistir a un recital de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, en Obras Sanitarias. El joven de 18 años fue detenido a la fuerza y trasladado a la Comisaría 35ª de la Policía Federal, donde lo mataron a golpes.

Ese hecho dejó en evidencia el violento accionar de los policías, pero además marcó el inicio de una macabra tradición de los shows de los Rendonditos de Ricota.

Ante esa situación, la banda del Indio Solari optó por trasladar sus shows de Obras al estadio de Huracán. Sin embargo, nada cambió. En 1994, 28 personas terminaron heridas y otras 60 fueron detenidas luego de un recital. Por ese episodio, los conciertos de la banda dejaron de realizarse en la Ciudad de Buenos Aires.

Otros casos

Tiempo después, Jorge Pelé Ríos murió luego de permanecer nueve días internado con heridas de arma blanca, que recibió durante la presentación de Patricio Rey sus Redonditos de Ricota en River, el sábado 15 de abril del 2000. Un año después, Jorge Filipi falleció en el Estado Olímpico de Córdoba tras caer de la platea al estacionamiento. El santafesino tenía 31 años. La disolución de la banda no apaciguó a los fanáticos del Indio Solario, que ayer, una vez más, fueron parte de una noche llena de violencia.

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