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La Mañana La Plata

Le puso la tobillera a su caniche y se fue a robar

Es una ex policía que tenía prisión domiciliaria. Cometió 4 asaltos.

Buenos aires. Una mujer de 37 años fue detenida tras asaltar un local en el centro de La Plata, en Buenos Aires. Más tarde, la Policía comprobó que se trataba de una ex agente de la Bonaerense con prisión domiciliaria que le puso la tobillera a su perro para poder salir a robar.

El hecho ocurrió en un comercio ubicado en la capital provincial. De acuerdo con el relato de la vendedora, una supuesta clienta entró al lugar, eligió varios productos y charló por unos minutos hasta que sacó un par de armas y reveló sus verdaderas intenciones. Se llevó, entre otras cosas, un teléfono con rastreo satelital que le sirvió a la Policía para detenerla a menos de 100 metros del local. Entre la ropa de la sospechosa se encontraron etiquetas del local asaltado, el móvil seguido y las dos armas usadas para intimidar a la víctima: un revólver calibre 38 sin marca visible, con la numeración suprimida y tres balas, y la réplica metálica de una pistola negra.

Por los patrones repetidos, la Policía no demoró en vincularla con tres robos similares que habían ocurrido en los días previos en la misma zona. Incluso la vieron en las cámaras de seguridad de los comercios. Al ser llevada a la comisaría Primera, donde la acusaron por “robos calificados, portación de arma de fuego y privación ilegal de la libertad”, la mujer dio un nombre falso.

La mentira se sostuvo durante el tiempo que les demandó a los investigadores cruzar las huellas dactilares de la acusada con el registro de antecedentes, en el que aparecía ingresada con su verdadera identidad: Miriam Emilce Vaca Guevara, de 37 años, oficial de la policía bonaerense desafectada de servicio y con arresto domiciliario desde noviembre de 2016. Al parecer, Vaca Guevara tenía arresto domiciliario por una causa caratulada “resistencia a la autoridad y encubrimiento”, por la que fue detenida en septiembre de 2016 y alojada en la Unidad Penitenciaria 51 de Magdalena, donde no permaneció más de dos meses.

La Policía detectó además que la ladrona debía cumplir con ese beneficio bajo monitoreo de una pulsera electrónica que, por supuesto, no estaba usando. El dispositivo fue hallado en la casa de la detenida, colocado en el cuello de un perro caniche.

Tras robarle un celular, entre otras cosas, a una vendedora, la Policía la detuvo a menos de 100 metros por el rastreo satelital del móvil.

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