En ese momento pesaba entre 6 y 8 kilos menos. Le hicieron un cultivo de sangre y encontraron que había una infección que venía desde el corazón. Durante dos meses le cambiaron los medicamentos, pero el problema seguía. Las radiografías y tomografías no mostraban nada hasta que a principios de octubre, después de que los remedios limpiaran la infección del corazón, los médicos pudieron ver que allí había un objeto clavado y entonces decidieron operarlo.
Fernando Cichero, el jefe de cirugía cardiovascular del Hospital Fernández, dijo: "Cuando lo vi en la radiografía, pensé que se trataba de un catéter que se había quedado ahí desde alguna otra intervención. Lo increíble fue cuando lo operamos. Primero sacamos toda la sangre del corazón y entonces se vio claro. Era un escarbadientes. Primero lo tomé con la pinza y luego lo apoyé en la mesa, para que el resto del equipo que realizaba la operación lo viera. Nadie lo creía, después lo partí a la mitad y me preguntaron '¿qué hay adentro?'. 'Madera, ¿qué va a haber?', les respondí".
Fernando Cichero, quien además es el presidente electo del Colegio Argentino de Cirujanos Cardiovasculares, dijo a la prensa que cuando el paciente despertó y le contaron la noticia, se empezó a reír y admitió haber comido "un montón de picadas".
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