Fue un verdadero día de miércoles para el fútbol de la región. La noticia de la muerte de Santiago Vergara (26 años) rápidamente invadió las redes sociales, y fue la propia familia la que confirmó el deceso a la redacción central del diario en horas de la tarde. Anoche, al cierre de esta edición, sus restos eran velados en la sala de CALF ubicada en Bahía Blanca 546 y el ambiente del fútbol pasaba por allí a despedir al crack. Tras un año de lucha contra una leucemia detectada mientras jugaba en la primera división de Honduras, su vida dijo basta. Su incondicional mujer, su pequeño Joaco y toda una familia no tienen consuelo.
En el placard cuelgan las camisetas de Cipolletti e Independiente de Neuquén como pasos destacados por la región en el Federal A. Aunque su vida deportiva sumó muchos años en las formativas de Racing de Avellaneda y en la B Nacional, donde jugó en Brown de Madryn. Lifune dispuso que el fin de semana haya un minuto de silencio en cada cancha de la Copa Neuquén para recordarlo, la medida se hará extensiva desde primera a décima división.
Ídolo en Honduras
Diestro y de tranco a la medida de un carrilero, el Motagua le abrió las puertas de Sudamérica en 2016. Allí fue campeón de primera división a fines de esa misma temporada, pocos meses antes de enterarse de la enfermedad que padecía. En las tribunas, los hinchas del Ciclón, como apodan al club hondureño, todavía recuerdan un gol de antología que le señaló a Platense nada menos que en la final del campeonato. Ahí terminó de sacar chapa de ídolo y la institución lo acompañó muchísimo en su pelea contra el cáncer.
4 equipos en los que jugó: Cipo, Brown de Madryn, Rojo y Motagua de Honduras.
Un acto de amor
Tras el diagnóstico definitivo, viajó a Estados Unidos para una interconsulta. Allí los profesionales le informaron de las bondades de un trasplante de médula, por lo que se realizó exámenes de compatibilidad. Finalmente fue su madre quien ingresó a un quirófano español junto a su hijo en marzo del año pasado. Los médicos europeos que lo atendieron confirmaron que todo había salido bien, pero lejos de superar las circunstancias, Vergara siguió visitando consultorios. Finalmente pudo volver a Neuquén.
Ex compañeros suyos de Independiente fueron nexo con doctores zonales para seguir el día a día de su trasplante, cerca de la familia, su lugar en el mundo. Hasta que finalmente ayer, su cuerpo dijo basta. “Murió Santiago Vergara” fue el mensaje que comenzó a reproducirse por todos los celulares futboleros, helando los sentimientos de quienes compartieron con él o que simplemente desde la tribuna pudieron verlo jugar.
Quedan las imágenes de grandes jugadas, anécdotas de un pibe humilde, tan introvertido como talentoso. El del mechón blanco en el flequillo, el del golazo a Cipo con la camiseta del Rojo por la Copa Argentina, en la misma edición que después terminó enfrentándose en cancha de Lanús a Racing. Destellos deportivos de una vida fugaz, que deja además a un heredero pequeñito, a quien se encargó de endulzar hasta el último instante de su vida. ¡Qué en paz descanses, Santi!.
"Dejó un sello tremendo en el club. Espero que pueda estar más tranquilo y descansar. Pobre Santi, últimamente andaba con mucho malestar”.Manuel Berra. Capitán del Rojo, estuvo junto a Vergara hasta el final.
"Lo conocí en Independiente. Nos llevamos de 10 para trabajar. Lo recuerdo como un pibe bárbaro”.Jorge Casaprima. Fue su preparador físico. Mantuvo contacto.
"Fuimos compañeros en Cipo e Independiente. Un chico muy bueno, alegre, que le costaba entrar en confianza pero se hacía notar. Jugadorazo”.Guillermo Ferreyra. El arquero compartió dos planteles con el volante.
"Siento mucho dolor. Tanto la luchó el Loco. Uno soñaba con volver a verlo jugar. Tenía mucho para darnos”.Orlando “Lalo” Porra. Compartió el plantel que jugó Copa ante Racing Club.
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