Los jueces recorrieron el lugar de las torturas

Fueron al predio donde funcionó La Escuelita.

Neuquén

El presidente del Tribunal Oral Federal 1 de Neuquén, Alejandro Silva aseguró que fue “valiosa la información” recogida en las inspecciones oculares realizadas ayer por la mañana en el lugar donde funcionó el centro clandestino de detención La Escuelita, en el Batallón de Ingenieros 161 y en la delegación local de la Policía Federal.

Silva cumplió la medida judicial junto al juez Guido Otranto, el fiscal federal Walter Romero y abogados de las defensas y de las querellas que intervienen en el juicio contra 20 imputados por delitos de lesa humanidad ocurridos en la región entre 1976 y 1983.

Silva expresó: “No somos de acá y es información valiosa, ver en el lugar las distintas sedes y tomar contacto”. Indicó que en la visita a la delegación de la Policía “está todo modificado, pero tenemos los planos de esa época”.

Destacó que “está muy conforme con el desarrollo del juicio” y agregó que “los dos lugares (Policía Federal y La Escuelita) son importantes y, de los dos, este último fue más revelador, por lo menos para mí”.

En tanto, el fiscal Romero señaló que los lugares “fueron modificados y cuesta reproducir exactamente cómo eran” y que “lamentablemente” La Escuelita fue destruida “a pesar de una medida cautelar de no innovar”.

Romero sostuvo que esta inspección le aporta a los jueces la idea de ubicarse en el lugar “porque las declaraciones testimoniales son palabras y venir al lugar y reconocerlo más allá de las modificaciones que indudablemente les aporta”.

El abogado Juan Cruz Goñi, de la querella de la Asamblea por los Derechos Humanos de Neuquén (APDH), opinó que en La Escuelita “se ven los efectos de la impunidad, es decir una construcción que fue demolida en democracia que, bajo una medida de no innovar, prohibía hacer cualquier modificación sobre esas instalaciones, donde se torturaba y se llevaban adelante las violaciones a los derechos humanos más terribles, un funcionario del Ejército decidió demolerla”.

Manifestó que en la delegación de la Policía Federal “fue muy importante en términos probatorios porque echa por tierras alegaciones de la defensas del segundo jefe de aquel entonces, imputado en la causa, Jorge Soza”.

“Los jueces han podido ver cómo todo lo que sucedía en la Policía Federal dónde se torturaba podían escucharse claramente los gritos desgarradoras de las víctimas”, concluyó.

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