Los nuevos robots sexuales e inteligentes del mercado

Tienen sensores y se los puede personalizar a través de una app. Cuestan entre 5.500 y 14 mil dólares.

En la mitología griega, Pigmalión creó a Galatea, una estatua a la medida de sus deseos, “la mujer ideal”, y se enamoró de ella. Afrodita, conmovida por ese amor, le dio vida a Galatea. En la actualidad, hay varias empresas que ofrecen androides, potenciados por inteligencia artificial, que son capaces de dar y sentir placer, además de hablar con los usuarios.

Abyss Creations es una empresa estadounidense conocida por generar muñecos y muñecas sexuales de silicona que son híperrealistas (Real Dolls). La compañía presentó hace un tiempo Harmony, un sistema de inteligencia artificial que se puede manejar a través de una app, que es el cerebro que habita dentro de una cabeza robótica que tiene diferentes personalidades, interactúa con el usuario y hasta se le puede cambiar el rostro por medio de diferentes máscaras que se adhieren a través de imanes. Esta cabeza se puede añadir a los diferentes muñecos que produce la empresa para así crear un robot sexual inteligente y a medida.

Las muñecas Real Doll tradicionales se venden a partir de los u$s 5500 pero si a esto se le suma el valor de la inteligencia artificial, entonces hay que calcular que un modelo puede costar unos u$s 14.000. La compañía también ofrece versiones masculinas del robot inteligente.

Ellos no son los únicos que están en esta industria. La compañía Synthea Amatus, fundada por el ingeniero catalán Sergi Santos, creó a Samantha, un robot equipado con inteligencia artificial que cuesta unos 3500 euros. El androide no mueve los labios, la boca y los ojos como los modelos de Realbotix, pero integra un bot con el cual se puede mantener conversaciones y, además, cuenta con sensores en distintas partes del cuerpo. Cada vez que se ejerce una leve presión en alguno de esos puntos, la muñeca responde con frases “hot”. Incluso emite gemidos de placer cuando se estimula su punto G y llega al orgasmo. O algo así.

La compañía china Doll Sweet también produce robots sexuales que se pueden controlar por medio de una aplicación. La muñeca, que tiene cuerpo de silicona, interactúa con el usuario y hace diferentes expresiones faciales, cuesta unos u$s 1800.

En el último tiempo surgieron sitios especiales para tener sexo con muñecas. Tal es el caso de las Lumidolls, que reciben clientes en la casa de citas Apricots, que queda muy cerca del estadio de Barcelona, en España. Se trata de los modelos convencionales, en tamaño real y de silicona pero sin inteligencia artificial. Los encuentros se cobran 100 euros la hora. En Londres funciona Dolly Parlour, con una lógica similar. Las dos horas cuestan u$s 139.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario



Lo Más Leído