"Los Trabajos que hacés hablan de quién sos"
Paula Bistagnino
Especial
Nancy, la esposa de Chelo que se vio en la primera temporada de Un gallo para Esculapio, desapareció. Y la que emerge viene para vengar la muerte de su marido y, no se puede contar, pero la segunda temporada de la serie ganadora del Martín Fierro de oro y de casi todos los halagos, redobla la expectativa. El personaje de Julieta Ortega cobra protagonismo y se lleva los halagos. “Es una temporada muy corta pero muy muy potente. Y sí, cuando se muere el jefe de cualquier familia o tribu, sí o sí se mueven todas las fichas alrededor, caen velos y pasan muchas cosas. Acá también y a mi personaje, su viuda, mucho más”, dice la actriz, que está dedicada a su marca de pijamas –acaba de abrir un local– y además está escribiendo un libro de relatos infantiles, más precisamente para niñas, y con una mirada feminista.
Lo que hizo Seba es muy groso: armar esa productora y lograr popularidad en sus programas y prestigio es un montón”.
Nancy sale de la mujer — sumisa y en la sombra del poder del marido. ¿Fue más desafiante esta versión del personaje?
Sí, mucho más. Porque antes estaba muy detrás de este marido capomafia, medio maltratador. Era la típica mujer que uno nunca sabe cuánto ignora o cuánto es cómplice. Aparentemente era una mujer de buen corazón pero que había elegido a este monstruo. Y, muerto su marido, ella tiene una vida nueva porque tiene que salir al frente.
¿Pediste vos un cambio un — poco más acorde a la época para esa mujer o ya estaba escrito así?
Pasó algo muy loco: en los Premios Tato yo estaba nominada y Bruno (Stagnaro, el director), me dijo: “Qué bien Nancy”. Y yo le dije: “Bueno, la verdad es que vos estás un poco en falta no sólo con Nancy sino con todas las mujeres del programa porque es muy masculino y las mujeres estamos todas a merced de los tipos”. Y él me dijo: “Bueno, ya vas a ver”. Y no me dijo ni pregunté nada más. Cuando me llegó el libro vi la transformación.
¿Cambió algo a la hora de — elegir un papel?
Siempre pongo en juego al equipo, al grupo, mucho más que a la historia incluso y en manos de quién vamos a estar. Y a partir del nacimiento de mi hijo, más allá de lo económico, sentir que sea una buena razón para estar tantas horas fuera de mi casa. Eso no quita que tengo que trabajar. Así que no he dejado de trabajar, pero sí voy eligiendo en la medida en que puedo. Y me interesan mucho los compañeros, porque ellos son los que te sostienen.
Desde afuera a los Ortega — se los ve como una familia de artistas, creativos, talentosos… ¿Cómo se ve desde adentro?
Yo también la veo como una familia muy creativa y sí, sin duda, hay algo con el arte (se ríe). Pero no sólo, porque por ejemplo Sebastián a su creatividad le sumó el armar una productora, que no es una cosa fácil en absoluto. Una cosa es tener buenas ideas, ser sensible y creativo, y otra muy distinta es poder y saber llevarlas a cabo, no meterse en quilombos, mantener gente, etc. Un gallo es un programa carísimo, más caro que El marginal, que tiene una sola locación (la cárcel). En cambio esto es todo en locaciones reales en el conurbano… Y sobre todo en este momento tan difícil. Eso es un montón. Lo que hizo Seba es muy groso: armar esa productora y lograr popularidad en sus programas y prestigio. Es un montón.
Es un montón. ¿Y Luis ahora con — El ángel también?
Sí, pero además mucho de lo que hizo Sebastián lo hizo cerca de Luis. A mí me encanta. Son como un gran equipo. Luis siempre fue un creativo, que hizo películas que no vio nadie, pero increíbles. Y entonces también está bueno que su creatividad haya tenido un presupuesto grande para hacerlo. La verdad es que yo cada vez que un hermano la pega con algo, siento mucha alegría y felicidad.
Sebastián siempre habla — de su orgullo de hacer ficción. Incluso suele chicanear a Marcelo Tinelli con esto de ficción vs. circo. ¿Qué pensás vos de la televisión de hoy?
Siempre fue así la televisión. Es como quejarse de los programas que se hacen con tres personas opinando de gente. De hecho, el programa de Tinelli tiene una producción enorme y debe llevar mucho trabajo hacerlo. A mí me parece que todo lo que uno hace habla de lo que uno es. Es cierto que no todos tienen posibilidades de elegir y que tienen que trabajar, de lo que pueden y punto, pero cuando podés elegir, a lo que decís que no, como actriz y productor, a lo que le huís, eso dice mucho de quién es uno. Y yo hablo por mí. No estoy a favor de hablar de lo que hace el de enfrente. Que se haga cargo él de lo que hace.
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