Luis Salinas: "Ahora vivo el momento más que nunca"
Luis Salinas, quien es reconocido por su colegas y medios de todo el mundo, l lega mañana a las 20 al Cine Teatro Español, que marcará su regreso al sur en medio de su gira por el país. El músico que tocó con B.B. King, Tomatito, entre otros, estará acompañado por su hijo Juan (guitarra) y Alejandro Tula (percusión).
Previo al show Salinas habló de su vuelta tras pasar un momento crítico al contraer COVID, de lo que significa en su carrera en el histórico edificio neuquino, y de su experiencia vía streaming.
"Fue una comida sin sal. No volvería a experimentar con la virtualidad”, dirá Salinas.
- ¿De qué manera te preparaste para esta vuelta a los escenarios?
La verdad que disfrutando la posibilidad de tocar porque está pandemia no nos dejó tocar y otro montón de cosas que están pasando. Tuve COVID-19 y por suerte pude salir. Ni bien me recupere hicimos unos show en San Telmo y la semana pasada comenzamos la gira cuyana: en San Juan realizamos dos conciertos luego tocamos en el Teatro Independencia (Mendoza), y San Luis. El encuentro con la guitarra y con la música fue único y ahora volvemos al Teatro Español, un lugar que quiero mucho y tiene que ver con mi carrera e historia, más amigos. El deseo es un factor muy importante. Una cosa es tocar porque te gusta y otra cosa es porque necesitas hacerlo. Y yo a la música no solo la toco sino que la vivo.
- En este reencuentro ¿qué repertorio venís seleccionando?
Ya tenemos una base que tiene que ver con el último disco, El Tren, que fue grabado con Martín Ibarburu y mi hijo, Juan. Pero vamos a poner muchas partes de otros discos que son indispensables. Igual tiene que ver con qué pasa en cada lugar y dejó abierta otra posibilidad. Cuando uno va a tocar es como que pasa una noche junto al público entonces hay distintas maneras de sentirlo y encararlo. Hay cosas que suceden en ese momento que jamás se van a repetir. Me he llevado muchas sorpresas al dejarme llevar por la música. Y en el Español he vivido momento maravilloso cuando fui con los hermanos Fattoruso o toque con el Negro Giménez (músico local) que es un hermano de la vida y de la música. Seguramente va estar con nosotros en la noche del sábado.
- Es un lazo bastante fuerte que tenés con el Teatro Español...
Valoro mucho ir a Neuquén. El primero que se la jugó y me llevó fue Pablo Celoria que vino a La Trastienda a verme y me propuso ir. Después no paramos de hacer cosas cada año que pasó. Hay muchas historias y siempre llegaba un día antes para comer un buen asado que hacía él en su casa para luego pasar a tocar. Ahora esa historia sigue con su hijo Javier al que conozco desde sus pantalones cortos. Es un momento muy lindo ir a Neuquén, que se valora mucho más con todo esto que nos toca pasar. Siempre me siento muy ilusionado al ir a tocar al Español.
- ¿Tuviste miedo de no volver a tocar?
Si, no fue fácil. Es complicado explicar la sensación. A uno le pega de una manera y a otros de distinta. Pero sentir que tenés el bicho (coronavirus) adentro es muy difícil de explicar. Yo estuve 22 días con una neumonía dando vueltas todo el tiempo. Cuando te quedas solo en una habitación la cabeza no para. Dios me dio la posibilidad de seguir estando acá, además de la fuerza de la familia y la gente de la clínica que tuvo una calidad humana impresionante. Fue muy duro porque dos semanas después se fue mi viejo que ya estaba grande, y ahora está descansando en paz, tranquilo. Él está adentro nuestro en cada show y lo mejor que podía pasar es estar tocando porque es una manera de estar con él.
- Llegas con Juan (su hijo) y Alejandro Tula
Con Alejandro tocamos hace 25 años. Y después está la frutilla del postre que es tocar con mi hijo. Él va creciendo y haciendo sus cosas porque además de disfrutar juntos él está grabando un nuevo disco en el estudio de Lito Vitale.
- El tren (2016) fue el último disco por cierto, quíntuple ¿Cómo sonará la nueva producción?
La verdad que con todo esto que nos pasó es difícil enfocarse. Lo que uno quiere es salir a tocar y estar con ese contacto con el público. Un streaming es como una comida sin sal (hizo dos shows). Creo que después vendrá la necesidad de grabar. Este tiempo que tuvimos y que debemos estar guardados lo aproveche para seguir estudiando y componer. Tengo varias cosas que aún no le busqué la forma. Siempre dejo que las cosas sucedan mientras tanto uno se va preparando y tocando. Vamos a ver para dónde va el agua. La mayoría de los discos que hice fui al estudio con una idea y termine en otra cosa. Confío mucho en lo que puede suceder en el estudio. La idea es que cada disco sean fotos distintas y no compitan.
- De alguna forma va estar atravesado con todo esto que te pasó
Creo que en cierta forma todos vamos hacer distintos después de esto (por la pandemia). Es un tiempo para purificar las relaciones y valorar mucho la familia. Siempre dije que la música es una energía espiritual más allá de las notas. Entonces tiene mucho que ver qué te pasa en lo personal para que luego pueda ser oído. Ahora estoy en un estado emocional fuerte. Ahora vivo el momento más que nunca y trato de disfrutar la vida, tirar esa energía a los hijos. Es un estado emocional fuerte pero también esperanzador.
- ¿Cabe la posibilidad que tu hija Rita esté presente en el nuevo disco?
Rita tiene 11 años y no saben lo que canta. Pero todavía no se anima al escenario porque es tímida. Rita es una mujer de hoy. ‘Yo voy a cantar cuando yo quiera’, te dice. Tengo 63 años y tenerla es un regalo maravilloso de la vida. Ya se dio cuenta de la alegría que tengo con ella y yo estoy en el horno. Es muy observadora y cuando escucha algo musical que no está afinado, te expresa: ‘Me molesta, me duele esto’. Uno nunca sabe qué pasa con los chicos. Pienso que el arte, si necesitas hacerlo, lo vas hacer y vencer esa timidez. Cuando a Rita le suceda eso la acompañare sin ningún tipo de presión porque eso no me gusta.
- Tenés mucho colegas amigos en el exterior ¿pudiste comunicarte?
Si, tuve contacto. En Europa hay una mirada distinta frente al arte porque entienden que la música es esencial y hace bien a la gente. Distintos Estados tienen su Ley y se encargaron de bancar conciertos en vivo. Los músicos pudieron laburar y recibir lo que se pagaba. No tocaban como antes pero se estaba ante el público. Acá (por Argentina) fue casi humillante lo que pasó. Yo la única solución que veo es que el arte debería pertenecer a la educación y ser esencial. Somos como el último orejón del tarro y es muy difícil para artistas, productores.Los números no dan y las estradas no pueden salir tan caras por la situación que está viviendo la gente. Realmente hoy se hace lo que se puede. Los artistas estamos en el mundo para sentir y hacer sentir si es posible.
- Como otros tantos artistas brindaste dos shows vía streaming ¿Cómo te resultó la experiencia?
Me sentí raro. Fue como almorzar una comida sin sal, faltaba algo indispensable y era el calor y el aplauso. No volvería a experimentar con la virtualidad.
- Teniendo en cuenta el fuerte lazo que hay ¿Cómo es el momento de creatividad junto a Juan?
Lo tomamos con mucha naturalidad porque es algo que viene pasando y una cosa lleva a la otra. Lo único que tenemos que hacer es acomodar todo para no se junten las cosas. Aprender, en mi caso, es una fuente de juventud. La música es tan maravillosa que siempre se aprende, y ahora con toda la información que hay en Youtube es grandioso. Todas las noches estoy atento a qué pasa. Los artistas buenos siguen saliendo en todo el mundo, nada más que también hay que buscarlos. Mis mejores maestros fueron los discos porque cuando era pibe trataba sacra cosas de oreja.
- En tu caso, que sos elogiado en todo el mundo ¿qué te falta aprender?
La guitarra te da la posibilidad armónica, rítmica, la posibilidad de la melodía. Y en cada una de esas cosas hay toda una vida. Eso es lo maravilloso de la música y el disfrute de sacar cosas. Yo siempre le digo a Juan que trabajar duro, estudiar y tratar de superarse, no es para ser mejor que nadie. Es para ser libre. Como todo en la vida. Yo no sé inglés y me perjudicó en mi carrera el no poder hablar por teléfono con George Benson (cantante, compositor y guitarrista estadounidense de jazz, funk y soul) porque todo termina en ‘What’. Parece algo frívolo pero no lo es. Si uno aprende idioma y anda por el mundo sos más libre.
- Cómo se maneja el ego cuando has recibido elogios de Mercedes Sosa, Rubén Juárez, Tomatito, entre otros.
Siempre dije que el ego mata al genio. Te aleja de la verdad de la música y hay que tener cuidado. Soy una persona muy agradecida. Nací en Monte Grande pero me críe en una villa (Diamante). Y cuando venís de ahí sos una persona agradecida por lo que te vino después. Eso te hace fuerte. Todo lo que me ha pasado ha superado cualquier sueño. Fui a 35 países a tocar lo que sentía y Dios me dio la posibilidad de conocer artistas muy grandes y hacerme amigo. Los elogios de personas que admiro son una satisfacción muy grande. A la vez un compromiso porque siento que están ahí escuchando.
- Si tenés que elegir tres fotos con artista que admiras y tocaste ¿Cuáles escogerías?
Es muy difícil. No quiero ser injusto. Acompañar a Mercedes (Sosa) en Cosquín fue algo fuerte. Tocar con Dino Saluzzi, B. B. King o tocar en Palma de Mallorca con Tomatito, Chucho Valdéz en Cuba, son muchas cosas. Pero la primera vez que toqué con mi hijo fue lo más importante y emocionante. Supera y superó cualquier cosa.
- A esta altura de tu carrera ¿te sentís un referente?
No, para nada. Yo hago lo mío lo mejor que puedo. Cuando no te ‘juna’ nadie estás un poco nervioso porque tenés que mostrarte y ganarte tu lugar. Muchas veces le pido a Dios que la gente se lleve lo que vino a buscar. Ningún músico es más importante que la música. Cada uno tiene que ser sincero con lo que hace. No tengo una mirada de ser referente de nada.
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