Martina Gusmán: "Lo social le da un marco de sentido a la actuación"

Enfocada. Vuelve al cine con El hijo, graba El marginal 3 y cursa sus últimas materias de Psicología mientras proyecta un taller de arte en las cárceles.

POR PAULA BISTAGNINO - Especial

Una película más y van… Ni ella lleva la cuenta. Son más de 11 años y la misma cantidad de películas, desde aquel primer protagónico en Leonera (2008) que la llevó directamente al Festival de Cannes, Martina Gusmán (40) no paró de trabajar. Muchas veces de la mano de su marido y padre de sus dos hijos Pablo Trapero, pero también con su propio camino, que se abre hacia muchos lugares: esta semana estrena El hijo, un thriller psicológico que coprotagoniza con Joaquín Furriel y Luciano Cáceres: el 7 de mayo estrena también la serie El mundo de Mateo; y, claro, ya está grabando el gran suceso argentino en el rubro de las series: El marginal 3, que se estrenará en julio.

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“Siempre me resulta un desafío, cada proyecto, cada personaje. Uno va acumulando las diferentes experiencias y cobrando como un poco más de comprensión dentro de los proyectos. Y voy poniendo un poco de mí actriz y un poco de mí persona con intereses sociales. Entiendo la actuación como una comunicación social”, dice la actriz y casi Licenciada en Psicología, que además colabora en la Fundación Sí, donde lleva adelante un proyecto de acompañamiento de personas en situación de calle.

Arrancaste, con Pablo (Trapero), en una búsqueda muy social. ¿Qué lugar tiene ese interés hoy en tu vida, más ligada a proyectos grandes y de festivales internacionales?

Ese fue en el origen, en aquellos primeros proyectos con Pablo, como actriz pero también como productora, el sentido de la actuación. Junto con lo creativo, claro, pero un poco la guía era esa. Y con el paso del tiempo creo que sin perder ese foco, empecé a profundizar en lo social desde mi vida personal y a la vez a separar a la actriz para darme la libertad de explorar otros formatos, registros e historias. Creo que ese es el mayor cambio y el arco que recorrí en estos años.

¿Esa pata en lo social te mantiene en eje respecto de un trabajo con un lado superficial fuerte?

Sí, sí, obvio. Para mí lo social es lo que le da un marco de sentido a la actuación. La vida tiene un sentido que es mucho más grande y profundo que lo individual, que el yo ser actriz. Es divertido, es lúdico contar cuentos, ser como un predicador laico de ir contando historias… Pero bueno, para mí tiene sentido el dar luz a situaciones, vidas, realidades que mucha gente desconoce. Para mí esta parte de las notas y lo glamoroso, es divertido, pero no hace a la esencia ni de lo que hago ni de lo que soy.

¿Cuándo llega la licenciada en Psicología Martina Gusmán?

Ya, ya, a fin de año esperemos. Estoy haciendo ahora las últimas cuatro materias y en el segundo cuatrimestre voy a hacer la tesis, que va a ser en cárceles.

Desde Leonera a El marginal te metiste en las cárceles. ¿Qué te pasó con eso?

Muchas cosas. En principio un interés enorme por conocer este mundo que no vemos. Un interés por contarlo, pero también por entender, por trabajar: sobre todo esto de la frontera entre el adentro y el afuera, qué pasa con esas personas están adentro, encerradas, y qué pasa cuando salen.

Hablando de cárceles, ¿qué se puede adelantar de tu personaje en la tercera temporada de El marginal?

No puedo contar mucho, pero sí que se viene con todo y que mi papel cambia un montón: las dos (temporadas) termina con un motín en el que Ema (su personaje) vive casi una violación y eso la lleva, en la temporada tres, a un momento muy fuerte en su vida, en el que surge una Ema que no conocemos pero que a la vez es la que llega a ser la que vemos en la primera, porque la temporada tres es la que se une con la uno. Esperen a julio y van a ver.

¿Qué fue lo primero que te atrapó de El hijo?

Cuando Sebastián (Schindel, el director y guionista) me mandó el guion me atrapó todo. Yo había visto El patrón y me había encantado. A eso se sumaba el poder trabajar con Joaco (Furriel) con el que había hecho algo pero poco. Además hacer un thriller en el que tengo que jugar a que no sé nada, porque estoy en el lugar del espectador, voy con él descubriendo la trama. La peli tiene un montón de puntas desde donde agarrarla: formas de ser padre y madre, una cosa medio siniestra de la experimentación con los cuerpos, los vínculos, la cultura extraña, la locura (ver recuadro).

¿Hay algún proyecto de dejar de ser la que actúa el cuento para empezar a crearlo?

Sí, tengo planes de escribir. Estoy empezando a pensar una historia en formato de serie con Florencia Raggi, que somos muy amigas. Pero todavía estamos en etapa de pensar. Veremos cómo seguimos.

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--> Basada en la novela del matemático y escritor Guillermo Martínez

El hijo llega con un gran elenco – se completa con la noruega Heidi Toini- y el sello consagrado en El patrón de Sebastián Schindel, pero además está basada en un libro del matemático y multipremiado escritor argentino Guillermo Martínez, que no suele ceder su obra para adaptaciones –sólo lo hizos con “Los crímenes de Oxford” para Alex de la Iglesia-. La historia que es algo escalofriante sale del género para atrapar al público: Lorenzo (Furriel) es un pintor bohemio que espera el nacimiento de su tercer hijo, el primero con su joven y nueva esposa: una bióloga de Noruega. Ella, durante el embarazo, se obsesiona con el bebé y empieza a tomar decisiones a escondidas de su marido, que empieza sentirse aislado y oprimido por su mujer y una partera que su mujer trae de su país. Un oscuro secreto se esconde en el subsuelo de la casa que habitan.

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