Matilda Blanco: "Critico las malas elecciones y eso impacta"

Bruja. La malvada de Corte y confección dice que juega con ese papel y reveló que Carmen Barbieri casi le hace un juicio por desaprobar sus vestimentas.

Por Paula Bistagnino - Especial

Pasó muchos años de su vida en el detrás de escena del mundo de la moda y las revistas: ha vestido, lookeado y producido para tapas, desfiles, programas y eventos a muchísimos personajes del espectáculo, la pasarela y los medios.

Y desde allí llegó un día a la tele para hablar de la ropa y el estilo de los famosos. Pero no se fue más: con una personalidad arrolladora y el papel de verduga del mal gusto de las celebrities -que le sale muy bien-, pronto se convirtió en columnista y panelista estable de los magazines más vistos.

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A ese juego la llamaron este año de Laflia, la productora de Marcelo Tinelli: es la jefa de taller de Corte y confección, el nuevo reality de Andrea Politti. Y sí, el personaje parece tallado a su medida: es implacable con los participantes y ya tuvo más de un enfrentamiento.

Ella es Matilda Blanco, la mujer a la que Beto Casella definió como “la más malvada de la televisión”. Es que es implacable a la hora de opinar de lo que sabe, pero en una entrevista fuera de cámara, muestra su lado más relajado y se divierte: “Hago mi trabajo, hablo de lo que sé, y no quiero quedar bien con nadie, sino ser sincera con lo que creo”, dice.

¿Cuánto de esta Matilda de la televisión es un personaje?

Matilda soy yo jugando el juego de la televisión. Digamos que lo que hago es mi trabajo, con la rigidez y la sinceridad con que siempre lo hice y como siempre fui, pero a la vez creando un personaje. Ahora, para Corte y confección, cuando me llamaron para ser esta jefa de taller quisieron una Matilda un poco diferente en cuanto a que tengo que ser absolutamente exigente. Una cosa es criticar y otra exigir. Esto, además de un programa de televisión, es un lugar en el que hay gente que produce moda, y yo estoy ahí porque sé de eso. Es una gran producción, con un jurado de lujo... Y estoy para exigir.

¿Te divierte el papel de mala?

Como decía, es un juego al que sé jugar. El personaje viró para ese lado y a mí me divierte. Pero no es sólo ser “mala”, es aportar algo. Hay un fondo y hay un contenido. A mí no me molesta ser mala, pero lo que no quiero ser es una mala inútil. Los participantes tienen su responsabilidad y yo digo las cosas como son. No tengo nada con ninguno, ni quiero caerle bien o mal a nadie.

Hay un jurado de grandes diseñadores: Fabián Zitta, Benito Fernández y Verónica de la Canal. ¿Cómo te llevás con ellos?

Muy bien, los conozco de toda la vida. He trabajado con todos. A Fabián le produje varios desfiles, hicimos producciones de moda, tapas de revistas. Nos llevamos genial.

¿Y con Andrea?

También. Ella es divina, un amor de persona, muy divertida, tal como se la ve en la tele, así que nos divertimos muchísimo grabando, son muchas horas y eso es fundamental. Además, Andrea la tiene muy clara y es una gran profesional, así que es un placer.

Te ganaste muchos enemigos en la tele por las críticas que hacés... ¿Alguna pelea trascendió la pantalla? ¿Alguien se enojó de verdad?

Sí, Carmen Barbieri. Se enojó porque dije que no me gusta cómo se viste, algo que dije de un montón de personas, y se ofendió. En realidad, casi me hace un juicio. Bueno, qué voy a hacer. Y también Fátima Florez, que es como el clásico... Y entonces dicen que tengo un problema con ella. Ella dijo que yo lo hacía por prensa. Yo la verdad es que no tengo problema con ninguna. También se genera una cosa sobre mí: Beto Casella dijo que yo soy quien más hace daño. Y no me parece.

¿Cuál es el límite a la hora de hablar de alguien?

Yo no me meto con las personas: no hablo de su vida privada, de su intimidad, de cosas dolorosas. Ni tampoco me meto con su trabajo. Si querés, hablo de lo más superficial y de lo que de última pueden cambiar muy fácilmente: la ropa, la imagen, el estilo. Critico las malas elecciones. Pero bueno, eso impacta de lleno en el ego de las personas, porque es un mundo que vive de la imagen, en el que el ego pasa por la imagen.

Y fuera de cámara, ¿sos igual de implacable?

No, no, para nada. Yo ni siquiera voy por la calle mirando cómo se viste la gente. No me interesa eso. Y no juzgo a las personas. De hecho, fuera de la tele, yo estoy dando charlas en todo el país -el 15 y 16 de marzo estará en Neuquén- que tienen que ver con ayudar a las mujeres a sentirse mejor con su imagen, a potenciarse, a ser su mejor versión de ellas. Es todo lo contrario a lo que pareciera desde el personaje. La moda es para eso. No es un fin en sí mismo.

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