Un salvaje doble femicidio conmocionó al país: un hombre, de 45 años, asesinó a puñaladas a su ex pareja, de 31, y a su ex cuñada, de 35. Los cuatro hijos de las víctimas, que tienen entre seis y 13 años, fueron testigos de los brutales crímenes. El homicida se entregó horas después.
El abominable hecho ocurrió durante la mañana del martes, en el paraje rural Lote 40, ubicado apenas a 30 kilómetros de Los Juríes. Los cuerpos de las víctimas, llamadas Silvia y Silvana Rojas, fueron encontrados por sus vecinos tirados en el suelo, a poca distancia uno del otro y en medio de un charco de sangre.
El abominable hecho ocurrió durante la mañana del martes, en el paraje rural Lote 40, ubicado apenas a 30 kilómetros de Los Juríes. Los cuerpos de las víctimas, llamadas Silvia y Silvana Rojas, fueron encontrados por sus vecinos tirados en el suelo, a poca distancia uno del otro y en medio de un charco de sangre.
El violento, identificado como Rino Garnica, ex novio de la primera de las mujeres, acudió al domicilio con helado para los chicos y ante la negativa de ella para recomponer el vínculo, la apuñaló. Después, agredió con el mismo cuchillo de carnicero a su ex cuñada. Las hermanas quedaron gravemente heridas y murieron camino al hospital de Añatuya.
"El señor fue con intenciones de retomar la relación y ante la negativa de la víctima, procedió a atacarla", detalló la fiscal coordinadora María Emilia Ganem, en diálogo con Noticiero 7. "Allí, la hermana salió en defensa y también terminó siendo víctima de esta situación", agregó. Las dos mujeres presentaron tres heridas de arma blanca cada una y los únicos testigos del dramático episodio, confirmó la funcionaria, fueron sus hijos: dos chicos de 13 años y otros dos de seis.
Según informó el diario El Liberal, Silvia Rojas y Rino Garnica habían mantenido una relación durante años y fruto del vínculo, había nacido una niña. Sin embargo, los repetidos episodios de violencia física perpetrados por el hombre llevaron a la víctima a realizar una denuncia ante la Policía y en enero, abandonar la casa en la que convivían junto a la nena y otra hija de ella de un matrimonio anterior.
A lo largo de la última semana, el femicida la hostigó y la presionó en numerosas ocasiones para que se pudiera recomponer la relación.
Tras cometer los crímenes, Garnica se entregó en la comisaría.
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