"Me siento entero, como los mejores"

Omar Narváez, ex campeón mundial mosca y supermosca, sigue vigente y en mayo peleará por un título latino de esta última división. A los 43 años y lejos de pensar en el retiro, busca volver a los primeros planos. "Soy un boxeador inteligente", confesó a LMN.

Ricardo Galasso

galassor@lmneuquen.com.ar

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Sigue soplando el Huracán. A los 43 años y a uno de su última pelea en Belfast, Irlanda (se cumplió ayer), cuando cayó por amplio margen ante el sudafricano Zolani Teté por el título gallo de la OMB, Omar Narváez está listo para volver al ruedo. “Después de esa pelea y analizando bien todo, la verdad es que es imposible hacer un paso al costado porque yo me encuentro muy bien y amo lo que hago”, contó el chubutense en su visita en Neuquén hace unos días. Invitado a participar de un festival amateur por el promotor y entrenador Bruno Godoy, el trelewense dejó en claro que todavía mantiene encendida esa pasión que a los 17 años lo llevó a un gimnasio para aprender los rudimentos básicos del boxeo y, desde allí, cumplir el sueño de ser campeón del mundo en dos categorías diferentes, mosca y supermosca.

Lejos de pensar en un retiro (“Esto en algún momento tendrá que parar, porque cada día cuesta más”), el púgil patagónico luce impecable. “Estoy en plena preparación”, confesó, y ratificó que a mediados de mayo peleará en Catamarca por el título latino supermosca con rival a confirmar (sería el sanjuanino Carlos Sardinez).

“Tuve bastante tiempo para ver qué hacía tras mi derrota en Irlanda, y la verdad me siento entero, a la altura de los mejores. El boxeo y entrenar son mi pasión. Eso sí, a mi edad, pelear por pelear sinceramente no me sirve. Sí hacerlo por un título, y surgió esta pelea”, contó.

Con la cabeza más descansada a un año de la derrota, confesó: “No volvería a subir a pelear con un hombre que mide 1,75 metros, que arriba del ring pesa cuatro o cinco kilos más que yo y tiene un mayor alcance de brazos. Pero bueno, él no iba a ser el rival. Surgió porque se bajó el inglés Lee Haskins, más accesible. Pero se bajó, dejó el título vacante y ahí apareció Teté. ¿Qué iba a hacer? Tirarme de cabeza, hacer algo raro. Siempre me caractericé por ser un boxeador inteligente, de resolver mis peleas de esa manera. No soy un pegador que va a cobrar tres, cuatro, seis u ocho rounds y va a meter una mano que va a cambiar la historia. No, lo mío es el boxeo inteligente, sumar round a round y eso es lo que mantuvo hasta los 43 años y con todo los logros que he alcanzado, porque solo perdí tres peleas en el profesionalismo y las tres fueron por títulos mundiales, con gente de nivel como Nonito Donaire, luego con Inoue, el hombre del momento de las categorías chicas campeón mundial, minimosca, supermosca y gallo; y Teté. Soy un agradecido de mi carrera”.

El Huracán estuvo unos días en Neuquén para una exhibición en el Parque Central.

“Es un boxeador de una gran calidad técnica”

Omar Narváez destacó las virtudes de Mauro Godoy (31 victorias, 16 nocauts, 4 derrotas, 1 empate), a quien conoce desde chico y vio un par de veces por televisión, y al que hace unos días enfrentó en pelea exhibición en el cierre del festival amateur que se realizó en el Parque Central. “Es un boxeador de una gran calidad técnica. Los Godoy son así porque el padre es un genio y les transmitió eso a sus hijos”, dijo el Huracán, quien se mostró agradecido con la gente. “En Neuquén siempre me reciben bien y me llevo el cariño de la gente”, destacó.

Más exultante se mostró el Rayo, ex campeón argentino y sudamericano superligero.

“Lo que viví arriba del ring no tiene palabras para mí. La humildad y la sencillez hacen también a un campeón, no solo los títulos. Y esto es lo que representa Omar, a quien le seguí toda la carrera desde chico. Es la primera vez en mi vida que estuve frente a un campeón mundial. Ya tengo la prueba para cuando me toque pelear por un título del mundo”. afirmó ilusionado.

“Los sueños pueden más que todo”

Para Omar Narváez, no hay edad ni momento para debutar. “A los 17 años fui a un gimnasio, sin tener una familia de boxeadores, a los 18 hice mi primera pelea y dos años después estaba en una olimpíada. Luego vinieron Juegos Panamericanos, títulos mundiales amateur. Maravilla Martínez también arrancó a los 18 o 20 años. Las ganas, el deseo y los sueños de uno pueden más que todo. No es fácil estar en el primer nivel. Los tiempos cambiaron en todos los deportes. Hoy, primero somos atletas y después boxeadores, jugadores de fútbol o tenistas. Un boxeador se tiene que dedicar más horas que hace diez años atrás. Trabajar doble y hasta triple turno. La única forma de lograr lo que uno sueña es pensar, desde que se levanta hasta que se acuesta, en lo que quiere lograr. Es el único consejo que les puedo dar: entrenarse, porque para ser campeones hay que trabajar, muchachos”, contó.

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