"Medito para mantener el eje, es mi terapia"
Paula Bistagnino
Especial
Desde muy chico supo que lo suyo eran la actuación y el canto. Con eso soñaba en Uruguay, también mientras iba a la facultad, trabajaba en una cerrajería y los fines de semana iba con la madre a animar fiestas infantiles. Pero un día le llegó la oportunidad y Agustín Casanova no la desaprovechó: “Siempre fue mi sueño cantar y lo que yo más quería en la vida era esto. Pero no sabía si lo iba a lograr… Pero la vida me sorprendió por completo porque yo pasé prácticamente de un día para el otro de una vida muy pero muy rutinaria, como la de la mayoría de las personas, a esto. Y les echo la culpa a mis ganas. Creo que cuando se quiere tanto pero tanto algo, al final se logra”, dice el joven nacido en Montevideo hace nada más que 23 años. Por si algo le faltaba: este mes empieza a grabar Simona, la nueva ficción de Pol-ka. “Otra sorpresa en este camino”.
¿Cómo te sentís en el “Bailando”?
Es una mezcla de cosas. Estoy cansado pero también estoy aprendiendo mucho como artista y eso es groso. Creo que mezcla varias cosas porque hay algo profesional y algo personal. Es contradictorio en parte: no tengo tiempo de nada y estoy haciendo como un curso acelerado en un montón de cosas.
¿Cómo impactó en tu vida personal la exposición que te dio?
Ahora lo vengo llevando un poco mejor, pero al principio me costaba un poco más. Ya venía con mucha exposición, pero sin duda que Showmatch tiene esa capacidad de multiplicar. Pero creo que se trata de aprender el código. Porque si no, hay un riesgo grande de terminar mal, de que te termine afectando psicológicamente el impacto que tiene todo lo que pasa, lo que se dice, las críticas. El año pasado la pasé muy mal, pero este ya pude salir de ese lugar.
Aprendiste a jugar el juego.
No sé si eso. Creo que sobre todo aprendí a disfrutarlo: pasarla bien haciendo lo que me gusta y que lo otro esté en un segundo plano. Me concentré en lo que estoy aprendiendo y, además, me hice muchísimos amigos adentro porque justamente acepté estar ahí. Lo que menos me gusta es la sensación de cuando entro a la pista y pienso en que algo malo puede pasar: de que si me equivoco, la puedo pasar mal, perjudicarme y perjudicar a otros.
¿Tu familia te apoyó en la decisión de seguir por este camino?
Siempre. Cuando les dije que iba a dejar la facultad para hacer esto me apoyaron. Y les agradezco porque creo que mucho de todo lo que logré es gracias a ellos y a ese apoyo. Si ellos me hubieran puesto trabas, creo que no hubiera llegado hasta acá.
¿Ellos ayudan a poner los pies en la tierra?
Sí, claro. Y también me ayuda mucho meditar. Con esta vida de locura que estoy teniendo, me conecté con esa necesidad de buscar algo más espiritual y así empecé y aprendí a meditar. Y hoy es mi terapia y es lo que me mantiene bien, como te decía, me permite disfrutar sin que me afecte psicológicamente. Y eso también viene de mis padres, que siempre fueron muy espirituales. Quizá antes no entendía o no me llamaba.
Leía en una nota que eso es lo que te enamoró de tu novia, Sofía González (bailarina del staff de Showmatch). Sí, me enamoré de ella hablando de estas cosas. Ella es muy espiritual y empezamos hablando de un libro que ella me preguntó si había leído, que es El poder del ahora, y nos enganchamos por ahí. Siento que ella llegó para enseñarme y creo que fue eso lo que me enamoró.
¿Tus amigos no te dicen cómo justo ahora que sos famoso te ponés de novio?
Sí. Porque además siempre fui el más celoso de ellos y el más demandante de salir. Y ahora estoy de novio. Y bueno, me enamoré.
Te vas formando sobre la marcha, ¿te considerás un afortunado?
No estudié nada. Esa es la verdad. Y voy aprendiendo y me voy formando, pero a la vez soy muy exigente conmigo mismo y muy detallista. Aprendo y trabajo mucho para lograr las cosas.
¿Hacia dónde creés que vas a ir con tu carrera?
A mí me encanta cantar pero siento que lo que más me gusta es comunicar. Y eso se puede hacer desde distintos lugares. Ahora en la actuación también va a ser una forma de hacerlo. Así que veremos qué pasa.
Bailás con Flor Vigna, que tiene una de las hinchadas más virulentas. ¿Tuviste algún problema?
Con Flor nos llevamos muy bien y somos muy parecidos en cuanto a energía. Y es verdad que los fans de Flor son más intensos porque vienen de un programa que es una competencia directamente y nada más. Pero no creo que me vaya a meter en ningún lío. A veces aparece algún episodio del pasado inevitable, pero ella además es muy buena, tal cual se la ve. La critican en Showmatch por eso, porque aparece como una pobrecita. Pero ella es así, buena y servicial. Sí es muy competitiva.
¿Qué expectativas tienen?
Todas. La verdad es que uno se va metiendo en la competencia y empieza a tener ganas. Y a medida que pasa el tiempo también se compromete con el sueño. Y además es muy motivante saber que uno está compitiendo para ayudar a alguien. Yo lo tengo todo el tiempo presente. Porque si bien el programa me suma, creo que ayudar a alguien también me suma mucho y sobre todo deja un mensaje del esfuerzo para lograr las cosas que uno quiere. Está difícil porque ahora hay menos tiempo para ensayar los ritmos. Pero tenemos ganas, fuerza moral, apoyo de la gente. Creo que podemos ganar.
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