Por el bajo caudal de agua de los ríos del litoral argentino -Paraná y Salado-, miles de peces aparecieron muertos y amontonados sobre los cauces secos de las orillas de Santo Tomé. Especialistas investigan si alguna bacteria pudo influir.
La imagen de los peces flotando sobre la superficie llamó la atención de los lugareños, que rápidamente lamentaron la pérdida de los animales. Los expertos no tardaron en dar las explicaciones, como el caso de Luis Espíndola, doctor en Ciencias Ambientales e investigador del Conicet, que admitió a un diario local: “En esta bajante extrema se puede dar que el nivel de oxígeno haya bajado muchísimo y el nivel de estrés en un ambiente de confinamiento es muy importante y genera esta mortandad, ya que puede darse la competencia entre especies depredador-presa". Y agregó que "todas las relaciones físico-químicas se alteran y producen diferentes efectos".
Entre las especies afectadas habían sábalos, palometas y bagres (amarillos y moncholos), característicos de la zona. Los ejemplares muertos serán estudiados en el laboratorio de hidroecología y serán claves para determinar la causa de la muerte a fin de evitar más pérdidas de animales en el litoral, donde los ríos conforman una de las partes más importantes del ecosistema local.
Los estudios preliminares apuntan al bajo caudal de agua, que llevó a la hipoxia-falta de oxígeno- en los peces hasta causar la muerte. Sin embargo no descartan que la floración de cianobacterias, o por aporte de materia orgánica o química de las zonas aledañas tenga que ver con la tragedia.
Por el momento, esperan que los especialistas brinden información sobre el causante de la muerte de los peces. Los vecinos esperan que, sea cual sea, tenga solución. No solo por los fuertes olores de los cadáveres, sino también por el daño ecológico que causa a la región.
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