Todos los flashes se los llevó sin dudas el ídolo Carlos Tevez, quien volvió para esto, para ser campeón por amor a la camiseta. Resignó una fortuna porque lo único que le importa es la gloria. Y así se lo vio al Apache, emocionado, con su mujer Vanesa y sus hijos, dando la vuelta olímpica con todos sus compañeros.
La cancha explotaba y a cada paso de los jugadores, el cántico se volvía a escuchar. Los hinchas celebraron felices el campeonato, tras cuatro años de sequía (sin contar la Copa Argentina 2012) y le agradecieron eternamente a su ídolo, Carlitos.
Boca fue el mejor en casi todo el torneo, pero no caben dudas de que el regreso del Apache le dio un salto de calidad que necesitaba para coronarse. Allí ganó el campeonato el Xeneize, en el receso de Tevez, que se puso el equipo al hombro, pese a no estar en su plenitud física por el cansancio de venir de otro torneo largo con la Juve y la Copa América.
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