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La Mañana Entrevista

"Mis ideas políticas no influyen en mis imitaciones"

Fátima Flórez.Original y espontánea. La exitosa imitadora habló de su vida, de cómo construye sus personajes y del video prohibido que la tuvo en estado de shock.

Paula Bistagnino

Especial

Empezó como un juego espontáneo en la escuela primaria: imitaba con gran facilidad a sus maestras -en particular a una de quinto grado- y sus compañeras se divertían. Lo que no imaginaba entonces era que esa capacidad podría alguna vez darle trabajo, popularidad y felicidad. Recién lo supo muchos años después, ya cerca de los 20 y con una formación como actriz y bailarina. Fue quien todavía es su marido, que es también su productor y guionista, el que supo verlo muy poco después de conocerla. “Vos tenés que hacer esto. Vos vas a ser una número uno”, le anunció. Ella se río entonces, pensó que era un halago amoroso. Pero él estaba convencido.

“Los comienzos fueron difíciles, como para todo el mundo, porque al principio son más las puertas que se cierran que las que se abren. Pero es cuando uno más tiene que insistir y no bajar los brazos. Y sobre todo estar preparado para que cuando llegue la oportunidad, sacarle el jugo”, dice Fátima Flórez, que creció en Olivos, Buenos Aires, y que debutó con Pepito Cibrián en teatro como bailarina, pero que también fue conductora y hoy es la imitadora más popular gracias a sus personajes de Cristina Kirchner, Gabriela Michetti y María Eugenia Vidal, entre otras. Para ella, esa oportunidad llegó en 2009, cuando entró a Showmatch para hacer una imitación de Nacha Guevara (que en ese momento era diputada), lo que confirmó que su marido no se había equivocado.

Disfruto mucho de que me reconozcan y se me acerquen, porque quiere decir que realmente te metiste en la casa y el corazón de la gente”.

¿Soñabas con esto?

Todo lo que me pasó superó lo que soñaba. Hoy tengo la posibilidad de hacer lo que me gusta, montar mi propio espectáculo, llevarlo por todo el país y también a otros países, hacer temporada en Carlos Paz, Mar del Plata y calle Corrientes… Qué se yo, es tanto, y es mucho más de lo que imaginaba. Para mí son bendiciones.

La fama te llegó ya de grande. ¿Qué te molesta de esa exposición?

La verdad es que no me molesta casi nada. Al contrario, disfruto mucho de que la gente me reconozca y se me acerque, porque quiere decir que realmente te metiste en la casa y el corazón de la gente. Te tratan bien en todos lados… Hasta ahora no le encontré un lado malo.

¿Ni siquiera con la difusión del video íntimo?

Sí, eso pasó justo cuando estaba haciendo mi primera temporada y fue una piña. No podía creerlo, estaba como en shock y tenía que seguir trabajando, salir a la calle, hacer notas… Sentía que todo el mundo lo había visto y que me miraban. Pero hoy siento que dentro de todo, porque es algo realmente muy fuerte, lo pude manejar de una manera adulta y sensata. Y nunca sentí que ni la prensa ni el público se me rieran o me faltaran el respeto por eso. La verdad es que es algo que le puede pasar a cualquiera.

¿Lo asociaste con tu trabajo?

La verdad es que era una filmación vieja y que además ya estaba borrada. Y después me enteré de que aunque esté borrado, un hacker puede meterse en tu computadora y sacarlo. Es tremendo lo vulnerables que somos. Así que el aprendizaje y el consejo es ¡no tener nada que no se pueda ver! Vivir el momento y guardárselo en la memoria.

Además del don, ¿cómo es el trabajo para construir personajes tan conocidos?

Es un proceso muy largo, de meses para un solo personaje. Es estudiar a personas de adentro para afuera y de afuera para adentro. Mi trabajo es captarles la esencia, el alma, el color de la voz, los gestos, los movimientos… Y después a cada personaje ponerle un speech cómico en base a la psicología de ese personaje. Es un trabajo infernal.

¿Cómo es el trabajo para entrar y salir de tantos personajes, tantas horas al día? ¿O quedás marcada mientras vas preparándolos por algo de sus gestos y movimientos?

No, no, por suerte eso lo tengo muy trabajado. Y cuando termino la obra de teatro o una grabación, se terminaron los personajes. No me quedo con nada de ningún personaje. No me involucro con ellos y no me queda nada. Porque imaginate que si no sería una esquizofrénica sin identidad. Voy, lo hago cuando lo tengo que hacer, corto y soy yo.

Hiciste y hacés a las principales mujeres de la política nacional. ¿La separación entre tu opinión de ellas y el trabajo es tan fácil como con los gestos de los personajes?

Sí, sí, mis ideas políticas no influyen en mis imitaciones. Yo no involucro mis sentimientos ni posturas políticas porque ser objetiva en la mirada del personaje es primordial. No hago a ninguno pensando en hacerlo pelota ni en cuidarlo, sino que busco lo que creo que le llega a la gente de ese personaje. Me saldría horrible, además de que hablaría muy mal de mí.

¿Cuáles son tus límites a la hora de hacer un personaje?

Mi límite es la salud y las enfermedades. Cuando en 2012 a Cristina la operaron, yo dejé de hacer el personaje. Y lo mismo pasó cuando falleció Néstor. Me parece que es una cuestión de respeto que uno siempre debe tener.

Anunciaste hace poco que te vas a retirar para ser madre. ¿Vas a dejar todo?

Lo tomaron muy exagerado pero sí, hace ya un tiempo que con mi marido tenemos ganas de ser padres y mi idea es alejarme un poco de este ritmo de trabajo en el que uno no tiene fines de semana, ni feriados ni horarios. Así que cuando llegue voy a retirarme un tiempo, por lo menos un año. Tengo muchas ganas ya desde hace dos años y será cuando Dios quiera. Ojalá que sea pronto.

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