Crisis sin precedentes en Cuba: advirtieron que no tienen combustible para los aviones
La advertencia a las aerolíneas llega tras el freno a los envíos petroleros y el endurecimiento de las sanciones de Washington.
La crisis energética en Cuba sumó un nuevo capítulo con impacto inmediato en el transporte aéreo. El régimen informó a aerolíneas internacionales que operan en la isla que, a partir de este lunes, el país quedará sin combustible para aviación.
Según confirmaron fuentes del sector a Agencia EFE, la advertencia encendió alarmas en un contexto económico ya deteriorado y expuso las consecuencias directas de una reciente decisión de Washington, que modificó de manera abrupta el escenario de abastecimiento energético del país caribeño.
La falta de queroseno aeronáutico no constituye un episodio aislado. Se integra a una secuencia de restricciones que afectan generación eléctrica, transporte y servicios básicos, y que colocan a la economía cubana frente a una situación límite. En esta oportunidad, el golpe alcanza a un sector clave para la conectividad internacional y el turismo, una de las pocas fuentes de divisas que conserva la isla.
La orden de Washington y el freno al suministro petrolero
El origen inmediato de la crisis se vincula con una orden ejecutiva firmada el 29 de enero por el presidente Donald Trump, que habilita la aplicación de aranceles adicionales a cualquier país que suministre petróleo a Cuba, de forma directa o indirecta.
La medida sostiene que el gobierno cubano representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y apunta a desincentivar el flujo energético hacia la isla.
El texto de la orden establece un mecanismo dual: el Departamento de Comercio identifica a los países involucrados en el suministro y el Departamento de Estado define el alcance de las tarifas. Washington fundamenta la decisión en el alineamiento del régimen cubano con potencias consideradas adversarias, como Rusia, China e Irán, además de acusaciones vinculadas a cooperación en inteligencia y vínculos con organizaciones calificadas como terroristas por Estados Unidos.
El impacto fue casi inmediato. Cuba produce apenas cerca del 40 % de la energía que consume y depende de importaciones constantes para sostener su sistema eléctrico, el transporte y la actividad industrial. Hasta hace pocas semanas, ingresaban a la isla alrededor de 60.000 barriles diarios provenientes de países como Venezuela, México, Rusia y Argelia. Ese esquema se desarticuló en cuestión de semanas.
Un plan de emergencia que paraliza sectores clave
La escasez de combustible aeronáutico se suma a una crisis energética de arrastre. Desde diciembre, Cuba dejó de recibir envíos de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense ocurrida el 3 de enero. México, que durante 2025 aportó alrededor del 44 % de las importaciones petroleras cubanas, con unos 17.200 barriles diarios, redujo de manera drástica sus despachos en enero bajo presión diplomática de Washington.
Ante ese escenario, el gobierno de Miguel Díaz-Canel anunció un plan de emergencia que entra en vigencia este lunes. Las medidas incluyen el fin de la venta de diésel al público, la reducción de la semana laboral estatal a cuatro días, recortes severos en horarios de hospitales y oficinas públicas, la suspensión de cirugías no urgentes y restricciones al transporte interprovincial.
Una de las decisiones más llamativas es el cierre de hoteles turísticos en los cayos del norte, un hecho inédito en la isla. Históricamente, el sector turístico recibió prioridad incluso en situaciones extremas, como huracanes. La falta de combustible quebró ese patrón y dejó en evidencia la profundidad del desabastecimiento.
Aviación, turismo y el riesgo de colapso económico
La falta de combustible para aviación compromete la operatividad de vuelos internacionales y regionales. Ya en diciembre, la Empresa Cubana de Aviación había alertado sobre la no disponibilidad de combustible JET-A1 en aeropuertos de la red nacional, aunque en ese momento la situación se resolvió de manera transitoria con la llegada de un buque cisterna.
El turismo atraviesa un momento crítico. Durante 2025, la llegada de visitantes cayó un 18 % respecto del año anterior y mostró una baja del 62 % frente al récord de 4,7 millones de turistas alcanzado en 2018. La paralización de vuelos y el cierre de hoteles profundizan esa tendencia y reducen el ingreso de divisas en un momento de alta fragilidad fiscal.
El régimen atribuye la crisis de manera exclusiva al embargo estadounidense, sin mencionar factores estructurales como el deterioro de la economía venezolana, las limitaciones productivas de México, la incapacidad crónica de generar divisas y la dependencia energética sostenida durante décadas. Especialistas advierten que el margen de maniobra resulta mínimo.
Analistas como Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, señalan que sin nuevos envíos de crudo la isla enfrenta en marzo un riesgo serio de colapso económico. Cuba produce alrededor de 40.000 barriles diarios de crudo pesado, destinado principalmente a termoeléctricas obsoletas, y necesita importar al menos 60.000 barriles adicionales para sostener electricidad, transporte y servicios esenciales.
La falta de combustible para aviación aparece así como un síntoma visible de una crisis más profunda. Un problema que excede al sector aéreo y que expone, con crudeza, los límites de un sistema energético y económico al borde de la parálisis.
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