Más de 250.000 personas se manifiestan en toda Francia. La gran mayoría de los detenidos son menores y un estudiante perdió una mano.
Más de 256.000 estudiantes se movilizan en diversas ciudades de Francia, para reclamar mejoras en el sistema educativo. Tras varias semanas de protestas, la situación comenzó a sumar mayor tensión y se registraron episodios de extrema violencia, que dejaron heridos, detenidos e incluso a un menor de 15 años sin una mano tras la explosión de una granada.
El reclamo se originó el pasado 17 de septiembre, cuando estudiantes organizados comenzaron a bloquear cientos de colegios en todo el país. La falta de profesores, horarios sobrecargados y el mal estado de muchas aulas, se encuentran entre los principales reclamos tras un recorte al sector público y en educación.
El pedido comenzó a tener el apoyo de sindicatos y partidos políticos por lo que las movilizaciones se volvieron masivas. También agrupó a padres y profesores.
Aunque la mayoría de las escuelas reabrieron este miércoles, más de 500 instituciones continúan parcialmente cerradas por bloqueos en sus puertas con contenedores de basura.
Las marchas discurrieron en su mayoría pacíficamente, con disturbios puntuales en ciudades como París, Lyon o Rennes. En estos lugares, graves episodios de violencia se registraron contra menores de edad, desde insultos a violencia física como detenciones arbitrarias.
Según el Gobierno, 215 estudiantes han resultado heridos desde el inicio de las movilizaciones. El ministro de Interior, Laurent Nuñez, aseguró en diálogo con France Inter que la inmensa mayoría de los casos se produjeron en accidentes o por la intervención de personas ajenas al movimiento, en episodios de "violencia urbana" y "de extrema tensión" en los que justificó el uso de antidisturbios.
Estudiantes heridos y más de 6.000 detenidos tras la masiva movilización
Ainoha Pascual, abogada de tres menores en París, dijo que los habían "aterrorizado". "Una inmensa mayoría llega bajo custodia lesionada", por golpes de porra o por haber sido arrastrados por el suelo, añadió.
Prisca Ancion, del Colectivo por la Acción Judicial, dijo que todos y cada uno de los estudiantes detenidos informaron haber sufrido "insultos, bofetadas, presión de la cabeza contra el suelo, llaves de estrangulamiento".
Más de 6.500 personas, en su mayoría menores, fueron arrestadas en el marco de las protestas. El martes, después de que una nueva jornada de movilización reuniera a más de 250 mil estudiantes, profesores y padres, el presidente Emmanuel Macron convocó a miembros clave de su gobierno y se negó una "represión policial" contra los manifestantes.
Durante las protestas también se produjeron destrozos en centros educativos y en mobiliario urbano, con daños evaluados en varias decenas de millones de euros.
En este sentido, el gobierno francés busca acelerar la tramitación de una ley que obligaría a los padres de los menores a pagar por los actos vandálicos cometidos por sus hijos.
Un alumno de 15 años perdió su mano y Francia prohíbe el uso de granadas
Uno de los episodios más graves ocurrió el lunes en la ciudad de Lens, en el norte del país. Un estudiante de 15 años perdió una mano después de intentar recoger una granada que había sido lanzada por la Policía. El incidente es una situación "humanamente dramática", lamentó por su parte el ministro de Educación, Édouard Geffray, y pidió prudencia mientras se investigan las circunstancias exactas.
Frente a esta situación de gravedad, Francia decidió suspender el uso de granadas aturdidoras.El ministro del Interior, Laurent Núñez, confirmó la decisión en una entrevista en la emisora RTL.
Según explicó, la suspensión se aplica "únicamente para las protestas de estudiantes de liceos" y "solo durante el tiempo necesario para comprender lo que ocurrió".
"Le amputaron la mano izquierda, le hicieron un injerto en la derecha y tiene heridas en la cara y el pecho", indicó Sébastien Messent, alcalde de Wingles, la localidad donde reside el estudiante. “Está sedado y duerme mucho “, afirmó al medio France Info.
Al mismo tiempo, otro adolescente de 14 años sufrió una fractura doble de mandíbula después de recibir el impacto de una granada de gas lacrimógeno.
El policía que lanzó la granada fue detenido este lunes para prestar declaración, y ahora se encuentra en libertad bajo control judicial y en suspensión hasta nuevo aviso.
Al "no alcanzar las condiciones para ser considerado defensa propia" debido a la "desproporcionalidad" del disparo de la granada (requisito que plantea la ONU para justificar el uso de este tipo de medidas de dispersión contra la población civil) el agente podría ser condenado a hasta 15 años de prisión, según explicó el fiscal de Pontoise, Guirec Le Bras.
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