El cordobés enfrenta, no antes de las 15.30, al kazajo
Andrey Golubev por la segunda ronda del último Grand Slam del año, que se juega
sobre el cemento de Nueva York. A continuación, en la misma cancha, el de
Tandil, que lleva 20 partidos invicto, se mide con el brasileño Bellucci.
Además, el misionero choca con el francés Gilles Simon.
El sol de Queens pega fuerte y le gente se mueve al compás
de la pelotita. Y en la cuarta jornada del torneo volverá a emerger semejante
conglomerado de fanáticos. En este contexto, tres argentinos jugarán hoy por la
segunda ronda. Nalbandian lo hará con el kazajo Andrey Golubev no antes de las
15.30, y a continuación, en la misma cancha 11, Del Potro jugará con el
brasileño Thomaz Bellucci. Acasuso enfrentará al francés Gilles Simon (también
alrededor de las 15.30, en la cancha 6), en el duelo que aparece más complicado
de los tres.
La cuestión es que, mientras el tenis argentino volvió a
meterse en los tramos finales de
Cuando comenzó el recorrido por los Grand Slams del año,
allá por enero en Australia, hubo once argentinos inscriptos con la idea de
hacer ruido de entrada. Pero enseguida se diluyó la ilusión para siete:
Berlocq, Chela, Roitman, Zabaleta,Vassallo Argüello, Brzezicki y Acasuso. En la
segunda ronda cayeron Del Potro y Calleri y en la tercera, Mónaco y Nalbandian.
Sobre el polvo de ladrillo de Roland Garros, en la cita
parisina, la que más atrapa a los jugadores argentinos, se produjo la mayor
cantidad de presencias: 14. Pero seis se fueron sin ganar (Cañas, Calleri,
Roitman, Berlocq, Mónaco y Coria), siete en la segunda ronda (Del Potro,
Nalbandian, Decoud, Acasuso, Junqueira, Chela y Máximo González), y Eduardo
Schwank dijo adiós en la tercera.
Llegó el turno del césped sagrado de Wimbledon, entonces, y
la retirada se produjo más temprano todavía. Roitman, Schwank, Dabul, Berlocq,
Nalbandian y Cañas fueron eliminados de entrada, mientras que Calleri y
Vassallo Argüello no pasaron la segunda ronda.
Ayer, con un 6-2, 6-2 y 6-1, el cordobés Calleri se sacó de
encima muy pronto a Austin Krajicek, un estadounidense de Tampa, zurdo, de 18
años, número 892 del mundo, que viene jugando a nivel universitario y que
ingresó por invitación al cuadro de este US Open.
Y se notó la diferencia de nivel, de principio a fin.
Calleri manejó el partido a su antojo, hizo prevalecer su saque, y logró dejar
atrás la primera ronda con un partido corto (una hora y cuarto), una misión que
se propuso de entrada para evitar que el sol del mediodía asomara como un rival
adicional. Mañana estará frente a frente con el ruso Nikolay Davydenko (próximo
adversario argentino en
Ayer, además, el rosarino Eduardo Schwank dejó el alma ante
Dmitri Tursunov, pero después de 3 horas y 8 minutos el ruso se quedó con el
triunfo por un ajustado 7-5, 4-6, 7-5 y 7-6 (5). Schwank levantó un 5-2 para
ponerse 5 iguales en el primer parcial, que igual se le fue entre las manos. Luego
quebró el saque en el noveno game del segundo capítulo y en el segundo set
point que tuvo, se quedó con el 6-4. Pero no hubo caso. En el tercero levantó
cuatro sets points (dos en el 9° game y otros dos en el 11°) antes de ceder el
parcial, y en el tie break del cuarto set levantó un match point.
Hasta que Tursunov, que se cansó de tirar palazos desde el fondo de la cancha (así se equivocó también; sumó 57 errores no forzados el ruso) le bajó la persiana al séptimo argentino aquí. Quedan cuatro. Nalbandian, Del Potro y Acasuso, que juegan hoy. Y Calleri, que lo hará mañana. Schwank abrió la puerta grande, y se fue.
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