Familias de zonas rurales aseguran que llevan días pidiendo ayuda mientras sus animales sufren por la falta de alimento y agua.
La postal de la nieve en Neuquén no es la misma para todos. Mientras los operativos se concentran en mantener abiertas las rutas y asistir a quienes quedaron varados por el temporal, en distintos parajes del interior provincial los crianceros atraviesan una situación desesperante: están aislados y sus animales llevan varios días con enormes dificultades para conseguir alimento y agua.
La preocupación crece especialmente en sectores rurales cercanos a Loncopué, donde la acumulación de nieve llegó en algunos lugares a cerca de un metro y dejó prácticamente imposibilitado el acceso a los puestos. Allí, familias aseguran que vienen reclamando asistencia desde hace días, pero la ayuda todavía no llegó.
Nuria Flores, docente rural jubilada y hermana de un criancero de la zona, describió una realidad que se repite en distintos puntos del interior neuquino. Su familia tiene un puesto a unos 40 kilómetros de Loncopué y quedó aislada después de las últimas nevadas.
Según relató, dos de sus hermanos intentaron llegar hasta el lugar para llevar algunos elementos que faltaban. El recorrido, que en condiciones normales no presentaría mayores dificultades, se transformó en una verdadera odisea debido a la enorme cantidad de nieve acumulada.
“Como pudieron, sacaron sus vehículos e intentaron llegar al puesto. Tuvieron casi todo un día para poder hacerlo”, contó en LU5.
Animales que llevan días sin poder alimentarse
La principal preocupación está puesta ahora en los animales. Con los campos completamente cubiertos de nieve, el pastaje quedó enterrado y las posibilidades de alimentación se redujeron drásticamente.
Flores aseguró que algunos animales llevan cerca de diez días sin poder comer adecuadamente. A eso se suma otro problema que comenzó mucho antes del temporal: la falta de agua.
“Durante todo el verano no hubo agua y ahora, con la nieve, lo poco que había quedó tapado”, explicó.
La situación afecta tanto a los animales como a las familias que viven de manera permanente en los puestos. Durante los meses secos, muchos crianceros tuvieron que trasladar agua en vehículos para poder abastecerse.
Pero para las majadas el problema resulta todavía más complejo. Los animales necesitan desplazarse en busca de aguadas y alimento, algo que hoy resulta prácticamente imposible por la acumulación de nieve.
Los lugares afectados por estas condiciones meteorologicas adversas son todos los comprendidos por sectores rurales de la zona de Loncopué. “Hay varias familias en la misma situación y todas están pidiendo ayuda”, señaló.
“La gente está pidiendo auxilio hace una semana”
La denuncia de los pobladores apunta directamente a la falta de una respuesta organizada para llegar hasta los puestos rurales.
Flores sostuvo que las familias conocen perfectamente las dificultades del invierno neuquino y suelen prepararse para atravesar varios días de aislamiento. Sin embargo, una nevada de esta magnitud supera cualquier previsión, principalmente cuando se necesita trasladar grandes cantidades de alimento para los animales.
Los fardos, el agua y otros insumos indispensables requieren vehículos adecuados y caminos transitables. En algunos sectores, actualmente no existe ninguna de esas dos condiciones.
“La gente está pidiendo auxilio hace una semana. No hay un camino en condiciones”, advirtió. Según explicó, la Municipalidad de Loncopué es el punto institucional más cercano para muchas de esas familias, aunque cuestionó que no exista una estructura suficiente para recorrer los puestos y conocer qué necesita cada criancero.
Para Flores, el problema no comenzó con esta nevada. Después de trabajar durante 22 años como maestra rural y recorrer distintos puntos de Neuquén, sostuvo que las dificultades para acceder a servicios básicos y asistencia se repiten desde hace años.
La otra cara de la trashumancia
Flores también expuso las enormes dificultades que existen detrás de una de las actividades más tradicionales de Neuquén: la trashumancia.
Cada año, las familias crianceras recorren grandes distancias junto a sus animales entre los campos de invernada y veranada. Durante esos viajes atraviesan sectores donde pueden pasar entre 15 y 20 kilómetros sin encontrar agua, según relató.
Ella misma participa desde hace años acompañando a su hermano durante esos recorridos y también colaboró en épocas de parición, cuando las jornadas pueden extenderse hasta altas horas de la noche. El contraste, sostuvo, aparece cuando la actividad es mostrada como parte del atractivo turístico y cultural de la provincia, pero las dificultades cotidianas de quienes mantienen esa tradición permanecen muchas veces lejos de la agenda pública.
En noviembre, cuando comienza la temporada del chivito neuquino, suele aparecer además la discusión por el precio de los animales. Pero detrás de cada ejemplar hay un año entero de trabajo, con familias que deben enfrentar sequías, temperaturas bajo cero, largas distancias y temporales como el actual.
Mientras continúa el frío y la nieve permanece acumulada en caminos y campos, el pedido de los pobladores es concreto: necesitan que la asistencia llegue también a los parajes alejados, con maquinaria para garantizar accesos y recursos para transportar alimento y agua.
Porque detrás de las rutas bloqueadas y de las imágenes del temporal hay otra emergencia mucho menos visible: familias aisladas, animales sin alimento y crianceros que aseguran estar esperando una ayuda que todavía no llega.
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