Durante tres semanas Zapala fue refugio de cientos de camioneros varados por el cierre de Pino Hachado. Se fueron, pero dejaron basura, plásticos y excrementos a la vera de la ruta.
Zapala fue uno de los principales puntos de contención en la provincia cuando la cordillera se cerró por la nieve y el hielo. Con el Paso Cristo Redentor clausurado por 20 días, Pino Hachado quedó como la única opción para cruzar al vecino país de Chile, y las rutas neuquinas colapsaron con más de 1.600 camiones varados distribuidos entre Zapala, Las Lajas, Cutral Co y Plaza Huincul.
Hasta 350 camiones llegaron a concentrarse solo entre el Acceso Fortabat, Ruta 22 y la aduana de Zona Franca. La planificación logística de Defensa Civil resultó insuficiente debido a que la cantidad de camiones superó el límite estimado. Estuvieron allí noches, días, semanas. Algunos con sus familias adentro de la cabina.
La solidaridad fue total. Se repartió agua, asistió el SIEN, se acompañó en caravana. Pero cuando la ruta volvió a abrir, quedó la otra cara de la historia.
Un basural a cielo abierto
Por directivas del Intendente Carlos Koopmann, la municipalidad de Zapala montó esta semana un operativo integral para recuperar el Acceso Fortabat tras la permanencia de cientos de camiones varados durante tres semanas por el temporal y el cierre de los pasos fronterizos.
Fue el propio Intendente quien dispuso la intervención inmediata de las cooperativas municipales para poner a cero uno de los ingresos más transitados de la ciudad y devolverle a los zapalinos un espacio limpio, seguro y ordenado.
El operativo fue ejecutado por las cooperativas Nueva Era, Vista al Futuro, Trabajo y Compromiso, Avance Zapala y Polo Cinco, que recorrieron de forma manual y minuciosa todo el sector comprendido entre el monumento al Soldado Argentino y la rotonda de acceso a Zona Franca.
Levantaron el equivalente a 5 camiones cargados de residuos: unas 400 bolsas de consorcio.
No fue solo basura domiciliaria. Las fotos que hoy archiva la subsecretaría de prensa del municipio muestran botellas, nylon negro, cartones, restos de comida, trapos con aceite y estructuras metálicas tiradas entre los coirones. El paisaje de la estepa convertido en microbasural.
“Se fueron y no se llevaron su basura”, es la frase que más se repite entre los vecinos del sector. Y no es un hecho aislado. En redes sociales, vecinos de Cutral Co y Plaza Huincul denunciaron condiciones similares en los predios habilitados para los camiones: colchones, bolsas y materia fecal esparcida después de la estadía.
La solidaridad de Zapala fue ejemplar. La conciencia de quienes pasaron, no
Ahora el municipio intenta borrar esa postal negra con pala, guantes y bolsas. Sin embargo, el rastro tóxico de los camiones varados quedará como el recordatorio de que toda ayuda, sin control ni responsabilidad, tiene un costo.
¿De quién es la responsabilidad de limpiar lo que deja la ruta?.
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