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Coleccionaba flores en libros y ahora las inmortaliza con su emprendimiento de joyería

Valentina San Martín contó la historia de Carpe Diem, su propuesta de bijouterie que hace tres meses sumó artículos de bazar.

Del hábito de eternizar la belleza de las flores en los libros, a descubrir un universo y animarse a explorar una faceta autodidacta. La vida de Valentina San Martín dio un giro importante en diciembre del año pasado, cuando se dejó llevar por la curiosidad y cierta inquietud artística.

En medio de los exámenes y trabajos para avanzar en la carrera de psicología, la joven estudiante de 23 años -oriunda de San Lorenzo Sur- comenzó a buscar la forma de seguir atesorando su colección de rosas, malvones y margaritas, entre las páginas de sus lecturas.

"Venía juntando flores de la calle y guardaba las que le regalaban -por ejemplo- a mi mamá para alguna fecha o un cumpleaños, y llegó un momento que ya no me alcanzaban los libros. Ahí empecé a armar un herbario. Lo hice durante dos años y aun así no me alcanzaba. Tenía la necesidad de llevarlo siempre conmigo para mostrárselo a todo el mundo, pero no lo podía hacer. Parece que el celular escuchó que yo venía con esta idea porque en Instagram me empezaron a aparecer un par de páginas de accesorios con flores, hechos con resina", comentó entre risas Valentina, haciendo alusión a la magia del algoritmo digital, siempre atento a brindar una solución comercial a los deseos e inquietudes que circulan alrededor de los dispositivos móviles.

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"Empecé a investigar para poder hacerlo. La verdad es que eran bastante caros los accesorios. Yo no tenía ningún ingreso para poder costearlo, pero después vi la posibilidad de hacerlo con vidrio líquido, que es más accesible. Hice una prueba, salió bien y toda mi familia me alentó para que hiciera más, como un emprendimiento", señaló -con su voz dulce- dando cuenta del inicio de su marca -Carpe Diem-, inspirada en el mensaje ("aprovecha el día"), propagado por La Sociedad de los poetas muertos, el célebre film protagonizado por Robin William, Ethan Hawke y Robert Sean Leonard.

A fuerza de tutoriales que encontró en Youtube, Valentina fue aprendiendo y puliendo la técnica. Ya con las primeras ventas "de cinco collares y cinco llaveros", la joven invirtió para mejorar la calidad de sus creaciones y cambió el vidrio líquido por resina.

"Fue todo a prueba y error y aún sigo aprendiendo un montón de cosas", subrayó, antes de dar una pequeña clase sobre su quehacer. "No se puede trabajar con flores recién cortadas porque, al estar aún vivas, reaccionan cambiando de color, se queman o se marchitan. Siempre hay que secarlas, por lo menos durante una semana y media o dos semanas. Para esto yo armé una prensa a mano con dos tablas, donde coloco papel secante y servilletas. También sigo utilizando libros. Recién ahí empiezo a hacer los diseños con los moldes y el trabajo con la resina. Después de 24 horas, se desmolda todo. Ese es el momento que más disfruto. Después paso a la parte de lijado con un torno, que es lo que más tiempo me demanda, como unos tres días", precisó.

"Luego se le coloca la laca y viene todo el trabajo para las redes sociales, que también requiere de tiempo y dedicación. Puedo estar como cinco horas sacando fotos, publicando los modelos, interactuando con la gente. Eso es un trabajo diario", remarcó.

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En cuanto al stock de flores, la emprendedora expresó: "Es un mix. Algunas las recojo yo, mi familia también colabora y también compro en viveros. Lo que más trabajamos son malvones, margaritas, lantanas, verbenas, alyssum; siempre especies con pétalos chiquitos para que puedan entrar en el dije. Ahora, además de llaveros, aritos y colgantes, hago mates, tazas, botellas y otros artículos de bazar. Lo que más se venden son las cadenitas y los mates, que los empecé a incluir hace tres meses. Me hacen muchos pedidos personalizados"

La vidriera de Instagram y Facebook, que día a día se encarga de engalonar, le permitieron ir más allá de si entorno. "Tuve muy buena respuesta por parte de la gente. Fue como un boom que me permitió comprar moldes y otras herramientas. En menos de un mes tuvimos un gran crecimiento mucho. Yo siempre hablo en plural porque, si bien el 90 por ciento de la producción la hago yo, atrás del emprendimiento está mi familia, en especial mi hermano - Matías- que siempre me acompaña a ferias o va a comprar lo que necesite. Hoy, por ejemplo, me trajo un montón de flores. Así que no puedo dejar de tenerlos en cuenta a ellos", resaltó con gratitud.

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"Casi todos los días lloro de felicidad. A veces voy a comprar a un negocio un material y me dicen: 'si, escuché hablar del emprendimiento'. Mucha gente me vio en la feria de la Diagonal Alvear. Ahí participo las primeras semanas del mes, que es cuando tengo más accesorios. Hace un tiempo me sumé al programa Germinar para jóvenes emprendedores y me propusieron que participe. También estoy en la feria de estudiantes que se hace una vez al mes en la sede de la Universidad Nacional del Comahue en Cipolletti. En noviembre vamos a estar el 15 y 16 en el edificio que está en la calle Hipólito Yrigoyen", anticipó.

"Me encanta estar en las ferias, el intercambio que se da con la gente, hice muchos amigos ahí. Esa es la satisfacción más grande que me dio este emprendimiento. Yo quiero que esto siga creciendo y seguir mejorando la calidad. Si bien es un producto artesanal, quiero que cada vez sea más perfecto, tener más variedad y poder satisfacer a la gente con los diseños que me van pidiendo", concluyó.

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Creer en una misma para emprender

A la hora de dar un consejo a otras personas para que se animen a dar el paso para jugarse por sus proyectos, Valentina manifestó: "Yo lo pienso por el lado del Carpe diem (aprovecha el día). Hoy estás vivo, hoy tenés el ánimo de hacer. Hacelo por vos. La idea siempre es el crecimiento personal. Herramientas siempre vas a encontrar. No hay que quedarse con las ganas".

"Lo importante es tu toque personal, el plus y la impronta que le puedas dar. Mucha gente vende tortas, pero las tortas se diferencian en función a quien las haga y eso es lo que va a ver la gente. No hay que desanimarse y pensar que otros también están haciendo algo parecido", agregó. "La gente ve lo que se refleja en el producto", enfatizó.

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