Despeinarse no es la consigna
El gobierno de Neuquén aspiraba a una nueva normalidad como en la que se apresta a comenzar oficialmente la travesía proselitista de cara al 16 de abril; es decir, sin vendavales de protestas sindicales despeinando a sus candidatos.
Es que así, sin despeinarse, los negociadores del Gobierno cerraron uno a uno los acuerdos con los sindicatos; incluso el docente, el más arisco en las mesas de negociaciones salariales.
Las clases en Neuquén, a excepción del 1° de marzo, día en el que se realizará una medida de fuerza en coincidencia con el inicio del juicio Fuentealba II, deberían comenzar normalmente siempre y cuando no aparezcan -como suele ocurrir- numerosos edificios escolares desatendidos en su infraestructura.
Ese es el panorama con el cual el gobernador dará su último mensaje en la Legislatura, despidiéndose de un cargo ejecutivo que seguramente añorará, al menos por cuatro años.
Dejará el camino expedito a su sucesor. Bien quisiera el MPN que sea la fórmula oficialista la ganadora en los comicios, tanto como, tal vez nunca antes, sus candidatos lleguen en condiciones inmejorables para alzarse con la victoria.
No obstante, de reojo, el Gobierno no se puede desentender de la inmensa población con salarios por debajo de la línea de pobreza y desempleada que es bien acogida por los movimientos sociales y piqueteros que saben sobradamente que los recursos, esta vez, parecen abundar en una hacienda rebosante de ingresos hidrocarburíferos.
Estos son recién los albores de una campaña que, como toda liza por el poder, no siempre transcurre dentro de los límites de la concordia.
Te puede interesar...
Leé más
Reforma laboral: la senadora Julieta Corroza se anticipó al retiro del artículo 44
-
TAGS
- Elecciones 2023
- Neuquén
Noticias relacionadas











