Edmundo Rivanera es dueño de un registro de voz inconfundible, que permite identificarlo de inmediato, ya sea cuando saluda al pasar, cuanto contesta el teléfono o cuando aparece al girar el dial de la radio, medio que vio nacer a este inquieto intelectual.
Nacido en 1945, “el año de las botas y los votos”, como dice él mismo en referencia a la rebelión popular que liberó al General Perón, encarcelado por las fuerzas militares, e impulsó al líder político al éxito en las urnas. Su niñez y adolescencia estuvieron marcadas por un Buenos Aires de cambios, vaivenes y trascendentales hitos culturales de gran impacto social.
Creció en los alrededores de la tanguera esquina de San Juan y Boedo, zona de cafés y bodegones a los que concurrían grandes figuras como la de Homero Manzi, a quien quizás, Edmundo se cruzó ocasionalmente, cuando de niño lo llevaron a conocer esa primera escuela, que retratan y pincelan los versos del tango “Cafetín de Buenos Aires” de Enrique Santos Discépolo.
“Empecé en la radio en Buenos Aires a los 19 años haciendo bolos en Radio Belgrano, El Mundo y Libertad", recuerda Rivanera. Sus participaciones eran pequeñas intervenciones secundarias en los programas en los que te tocaba decir algo muy breve, una palabra o una risa. "Lógicamente, no me pagaban bien, porque si un bolo que hacía un profesional en esa época, por ejemplo lo pagaban 300, a mí me daban la mitad", agrega.
"Ahí enganché por casualidad para trabajar en “La Revista Dislocada,” lo cuál para un muchacho de esa edad era una oportunidad bastante interesante porque te daba la posibilidad de rodearte de gente famosa de aquel momento”, continúa.
El programa humorístico “La Revista Dislocada” fue uno de los ciclos radiales, y posteriormente televisivo, más exitosos de la historia de los medios de comunicación. Comenzó en 1952 en Radio Argentina, pasando después a Splendid, luego a Canal 7 y a Canal 13 hasta su prohibición por el gobierno militar de Lanusse en 1973. Una genial creación de Delfor Dicásolo con libretos de Aldo Cammarota por la que pasaron entre otros Carlos Balá, Juan Carlos Calabró, Jorge Porcel y Nelly Beltrán.
“En el 1965 a alguien que le llamó la atención el tono y las características de mi voz me dijo que yo tenía que trabajar en el doblaje de películas y me aconsejó que fuera a “Laboratorios Alex”. Hice una prueba y me tomaron", cuenta y recuerda el día que su esposa le habló al televisor cuando oyó su voz.
"Unos 15 años después y estando en Neuquén, cuando yo estaba en mi apogeo en Canal 7, hice una amistad muy linda con alguien con quién trabajábamos, y le propuse si me ayudaba a doblar películas acá, haciendo los guiones y todo. Me miró un segundo y me preguntó si yo ya había trabajado alguna vez en eso. Cuando se enteró en dónde había laburado, se dio cuenta de que había sido mi jefe, se trataba de Rolando Juan de Dios. No nos habíamos reconocido porque como te comenté yo empecé muy jovencito. Él trabajaba con Real Promotora y yo tenía relación con esa firma, el doblaje fue un éxito y terminaron llamando de todo el interior de Neuquén pidiendo que lo repitiéramos. Habíamos doblado la serie “División Miami” (Miami Vice) con tres guiones diferentes, uno respetando la estructura, otro cómico y uno más dramático. Pusimos la cámara enfocando un plano detalle de nuestros labios para que después la gente pudiera ver cómo se doblaba", agrega.
Sus comienzos en la radio fueron también casuales. Asiduo cliente del Bar Donato, se hizo amigo en el lugar de Daniel Rodríguez, quien trabajaba en LU5 en el programa “Lo mejor de la tarde”.
"Yo le había dado algunas ideas para llevar adelante en su programa. Un día me invitó como oyente y me terminó presentando al aire y de ahí en más comencé mi historia en LU5. Más adelante le presenté al director Dante Lombardo una propuesta muy ambiciosa para un programa de radio, él mirándome fijamente me preguntó si yo creía posible llevarlo a cabo, porque lo consideraba muy atrevido, en sentido de la tarea de producción que implicaba. Ahí comenzó mi programa “Lo destacable” que estuvo por mucho tiempo en el aire y en distintos horarios", recuerda.
"Incursioné también en el rubro de la venta de publicidad gracias a lo cual, llegué a “Aries Producciones” a dónde conocí a Hugo Díaz y al Sr. Lillo. En el año 1982 empezamos con el programa “Con Ustedes” junto al Gaucho Carlos Agúndez Schiel. La productora era Laura Asia, que había sido la secretaria del popular conductor radial Hugo Guerrero Marthineitz, y también ahí conocí a un personaje de singular aspecto, flaco y levantando las piernas, a la altura de su cabeza para hacer gala de su elasticidad y su histrionismo, que no era otro que Roberto Ghiglione también conocido como Charly”, agrega.
Luego hizo “El Programa sin Nombre” Junto al Negro Rubén Sosa. "Ahí tenemos una anécdota desopilante. Terminaba el programa anterior al nuestro y tuvimos la idea de utilizar una escalera de casi tres metros que había en el estudio, para subirnos elevando el micrófono a la altura del techo y empezar así el programa. No sólo eso, además pergeñamos comenzar charlando entre nosotros, como si de pronto el operador nos hubiera dado aire y nos encontráramos en una conversación circunstancial y desenfadada. Esto en una época en la que la estructura de los guiones y las transmisiones radiales no permitían este tipo de improvisaciones. Osvaldo Arabarco, que venía conduciendo su auto y escuchando atentamente, juzgó que en razón de lo que estábamos diciendo, el micrófono había quedado “abierto” por error y se vino como flecha para la radio pasando todos los semáforos en rojo, según nos contó después. La verdad es que ese día Osvaldo puso su vida en riesgo. Cuando llegó al viejo estudio de LU5 de Alberdi y Santa Fe y nos vio trepados en la punta de la escalera, no pudo menos que preguntarnos qué estábamos haciendo ahí arriba, a lo que le respondimos un programa de altura", añade.
Tiempo después junto al Profe Guillermo Chorén, Rivanera hizo “Contando Tangos” y “Entre gallos de medianoche”, muchas veces transmitiendo desde algún bar o un restaurant en vivo. "Con el Negro Sosa también hicimos "Sexto Set", primer programa integral de la radiodifusión argentina dedicado exclusivamente al voleibol de Neuquén, Argentina y del mundo”, agrega.
También incursionó con en el periodismo deportivo junto con Ricardo Di Lucca llevo adelante un conocido programa que daba cuenta del origen, historia y rivalidad de Boca Juniors y River Plate. En 2018 se hizo viral un video rescatado, en el que Edmundo Rivanera entrevista a un juvenil Marcelo Gallardo de 17 años, en el año 1989 en el Monumental y en el que el Muñeco le confiesa ser hincha de San Lorenzo por influencia de su abuelo y de su padre.
Apasionado por el estudio y la enseñanza de la historia, se autodefine como un Maese, a modo de los catedráticos medievales que enseñaban esta disciplina en el interior de las inmensas catedrales. Sus últimas propuestas radiales las llevo adelante en RTN (Radio y Televisión del Neuquén) y actualmente está trabajando en la edición de un libro, de cuyo título y contenido prefirió no referir más datos.
Frecuentador de bares y cafés de la ciudad, apostado con el sello propio de su imagen, sus largos bigotes, que se continúan sin encontrarse, para formar una barba, lo hacen fácil de reconocer, casi siempre con uno o varios libros en la mesa y recibiendo saludos de la enorme cantidad de personas que lo aprecian, porque el máximo logro de este exquisito intelectual, parece haber sido siempre la amistad.
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