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La Mañana cocina

El chef de los fuegos que une la alta cocina con los sabores caseros de su mamá

Tras veinte años dedicado a la gastronomía, Lucho Ruiz encontró su propia impronta y hoy comparte su emprendimiento con una socia muy especial: su mamá.

El humo se mezcla con los aromas de la comida mientras los platos empiezan a tomar forma. En la cocina, cada detalle importa, desde la elección de los ingredientes hasta la manera de servirlos. Pero hay algo que para él está por encima de cualquier técnica: que la comida conserve ese sabor familiar capaz de despertar recuerdos y hacer que alguien se sienta como en casa.

Lucho Ruiz tiene 40 años, hace dos décadas que se dedica a la gastronomía y, después de pasar por restaurantes, hoteles, hospitales y otros espacios, finalmente encontró su lugar. Desde hace ocho años trabaja de manera independiente y, a través de su emprendimiento Cocina sin domesticar, lleva una propuesta que combina los fuegos con su impronta personal. En esta etapa, además, cuenta con una compañera especial: su mamá, Lucía.

La cocina no fue necesariamente un destino que eligió desde el principio. La vida lo fue llevando por distintos caminos, incluso cuando intentó alejarse de las hornallas para probar otras actividades. Sin embargo, cada experiencia terminó acercándolo nuevamente a aquello que siempre lo acompañó.

Un viaje para descubrir otros sabores

Hace unos años, Lucho decidió cargar su camioneta y salir a recorrer Sudamérica junto a un amigo enólogo. El viaje duró cinco meses y los llevó por distintos países, entre ellos Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia y México. Más que una travesía turística, fue una oportunidad para acercarse a otras culturas a través de la gastronomía.

Milhojas de papa, gravlax de trucha salmonada, espejo cítrico y crocante piel de trucha frita.

Milhojas de papa, gravlax de trucha salmonada, espejo cítrico y crocante piel de trucha frita.

La idea era conocer las cocinas de cada lugar, pero no quedarse únicamente con los restaurantes populares ni con los circuitos que recorre todo el mundo. Quería descubrir aquello que se prepara puertas adentro, en las casas y las comunidades, donde las recetas se transmiten de generación en generación.

“Siempre busco eso, conocer las distintas culturas gastronómicas”, contó. Durante el recorrido tuvo la posibilidad de probar platos típicos y aprender preparaciones caseras que le permitieron ampliar su mirada sobre la cocina.

Lasagna de chivo crocante con queso de cabra, ricota, espinaca, verduras grill y reducción de Malbec.

Lasagna de chivo crocante con queso de cabra, ricota, espinaca, verduras grill y reducción de Malbec.

En ese camino también descubrió cuánto pueden cambiar los ingredientes de un país a otro. Recordó, por ejemplo, la variedad de papas que encontró en Perú y la diversidad de maíces de México. Esas diferencias le mostraron que la gastronomía también es una manera de conocer la identidad de cada lugar.

Entre todas las experiencias, la cocina mexicana fue una de las que más lo sorprendió. Tanto que todavía tiene ganas de regresar para seguir aprendiendo. El viaje, además, le permitió conocer personas con las que mantiene el contacto hasta el día de hoy y que se han convertido en grandes chefs.

Con el tiempo, esa experiencia también modificó su manera de trabajar. Antes, muchas de sus preparaciones surgían de observar recetas y probar por su cuenta. Ahora se anima a crear las propias, experimentar con combinaciones y desarrollar ideas que respondan a su gusto.

De los fuegos a la cocina gourmet

Aunque los fuegos son una de las principales señas de identidad de su emprendimiento, Lucho no se limita a las brasas. Su experiencia le permite adaptarse a distintos tipos de eventos, desde encuentros privados hasta celebraciones de mayor escala, con propuestas que pueden incluir carnes asadas, platos tradicionales y preparaciones gourmet.

Cocina sin domesticar nació hace aproximadamente tres años y se mueve, en buena medida, a partir de las recomendaciones de quienes ya contrataron sus servicios. También trabaja con organizadores de eventos y bodegas, mientras busca nuevas oportunidades para llevar su propuesta a distintos espacios.

La idea no es ofrecer siempre el mismo menú, sino conversar con cada cliente, conocer qué busca y pensar una propuesta acorde con la ocasión. Para él, el trato directo es una parte fundamental del trabajo: escuchar, explicar las posibilidades y encontrar una alternativa que funcione para cada celebración.

Su recorrido también le dio experiencia en eventos multitudinarios. Trabajó en encuentros de miles de personas y participó en la organización de actividades deportivas de gran escala, entre ellas mundiales de motocross y de rafting. Sin embargo, con el tiempo encontró en los eventos gastronómicos un espacio donde puede combinar esa experiencia con su propia mirada culinaria.

Hoy en día, aunque mucha gente lo reconoce por su trabajo con los fuegos, una de las cosas que más disfruta es la cocina gourmet. Allí encuentra la posibilidad de experimentar con sabores, texturas y presentaciones, y convertir cada plato en una obra de arte que se aprecia con el paladar pero también con la vista.

Ensalada fresca de temporada: manzana verde asada, mix de hojas, tomates secos, gajos naranja, yogurt griego y vinagreta cítrica.

Ensalada fresca de temporada: manzana verde asada, mix de hojas, tomates secos, gajos naranja, yogurt griego y vinagreta cítrica.

Helado de palta, caramelo de coliflor y miel de lavanda, son ejemplos de esa faceta inquieta, que busca salir de lo habitual y explorar nuevas técnicas para acompañar sus creaciones.

Una socia muy especial

En esta etapa, Lucho no trabaja solo. Desde hace un tiempo comparte parte de su actividad con Lucía, su mamá, con quien encontró una manera de unir el oficio con una historia familiar que está presente desde mucho antes de que existiera el emprendimiento.

Ella no es chef de profesión, pero tiene algo mucho más importante: el conocimiento de la cocina de hogar, esas recetas y pequeños secretos que se aprenden con la práctica y se transmiten entre generaciones.

Cuando planifican un evento, conversan sobre las preparaciones y cada uno aporta su experiencia. Lucho tiene un recorrido amplio en la gastronomía profesional y conoce las exigencias de los encuentros grandes. Lucía, en cambio, aporta esa mirada de lo cotidiano que muchas veces se reconoce en un sabor o en un detalle que parece pequeño, pero hace la diferencia.

“Ella tiene esas cositas que en los eventos se notan. Te hace una empanada y la gente queda feliz”, contó.

La comida tiene una capacidad especial para despertar recuerdos. Un sabor puede transportar a la infancia, a la mesa familiar o a una persona que ya no está. Por eso, la cocina casera ocupa un lugar tan importante en lo que busca transmitir con sus platos.

Esa conexión es parte de la identidad que intenta sostener en cada preparación. No se trata solamente de reproducir una receta, sino de conservar aquello que la vuelve especial para quien la prueba. En ese sentido, trabajar con Lucía tiene un valor que va más allá de lo profesional: es compartir un espacio que ambos disfrutan y en el que los saberes familiares encuentran una nueva forma de expresarse.

También es una manera de no cargar solo con todas las responsabilidades. Después de años de trabajar por su cuenta y de atravesar experiencias con otros socios, Lucho valora la posibilidad de compartir decisiones, intercambiar ideas y tener cerca a alguien con quien disfruta hacer lo que le gusta.

Los próximos proyectos

Después de cerrar una etapa con una sanguchería que tuvo durante tres años y de tomarse un tiempo para bajar el ritmo, Lucho volvió a enfocarse en los eventos. Nunca dejó de cocinar, pero ahora busca reorganizar su actividad y preparar el terreno para nuevos proyectos.

Helado de palta, higos en almíbar,frutos secos caramelizados,tierra de chocolate, flores comestibles, almíbar de higo y lavanda.

Helado de palta, higos en almíbar,frutos secos caramelizados,tierra de chocolate, flores comestibles, almíbar de higo y lavanda.

Entre sus planes está desarrollar un espacio propio para celebraciones, con una propuesta que combine la cocina con el encuentro. La idea es contar, a futuro, con una chacra donde elaborar y servir sus preparaciones en eventos, además de un lugar más pequeño destinado a producir sus propios alimentos.

En ese espacio también imagina ampliar la elaboración de productos que ya realiza, como jamones y otros fiambres, y darles un lugar estable para que quienes los prueban puedan volver a encontrarlos.

Mientras tanto, continúa trabajando con las propuestas que surgen y preparando nuevos eventos, con la intención de hacer crecer el emprendimiento sin perder la libertad que encontró al independizarse.

Después de dos décadas entre cocinas, viajes y experiencias de todo tipo, Lucho sigue buscando formas de aprender y de poner a prueba sus ideas. Puede pasar de un asado a un plato gourmet, de una celebración multitudinaria a una preparación casera, pero hay algo que procura mantener en todos los casos: la cercanía que, para él, hace que una comida sea mucho más que un plato servido en la mesa.

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