Lorena Parada tiene 39 años y vive con su hijo de seis. Se instaló en el lugar y asegura que quiere pagarlo de forma legal.
Lorena Parada tiene 39 años y padece una discapacidad motriz severa por la cual se desplaza en silla de ruedas. Vive en Chos Malal donde, luego de varias situaciones, decidió ocupar una vivienda social adaptada. Ahora, enfrenta una denuncia de la Municipalidad por presunta usurpación.
La mujer es además madre soltera de un niño de seis años y asegura que tomó la decisión después de esperar durante mucho tiempo una solución habitacional que nunca llegó.
Lorena sostiene que la propiedad permanecía deshabitada y que, a diferencia del departamento donde vivía, cuenta con las condiciones de accesibilidad necesarias para desarrollar su vida cotidiana. Sin embargo, ahora enfrenta la posibilidad de ser desalojada y busca una alternativa legal que le permita permanecer en el inmueble.
En medio del conflicto, Lorena recibe asistencia legal, mientras reclama que las autoridades contemplen su situación particular.
La historia detrás de la ocupación
Lorena tiene una discapacidad motriz que la obliga a utilizar una silla de ruedas para desplazarse. Desde hace tiempo se encuentra inscripta en los registros de aspirantes a viviendas sociales, con la esperanza de acceder a un hogar que contemple sus necesidades de movilidad y accesibilidad.
Si bien la Municipalidad de Chos Malal la asiste mediante el pago de un alquiler, el departamento que habitaba no estaba adaptado para una persona con discapacidad. Esta situación la obligó a realizar modificaciones para poder utilizar espacios esenciales de la vivienda.
La vecina explicó que esta situación la obliga a vivir sin una puerta en uno de los ambientes más privados de su casa. "Entonces yo me manejo sin puerta en el baño", agregó al describir las dificultades que enfrenta diariamente.
Las barreras arquitectónicas del departamento complicaban actividades básicas y limitaban su autonomía. A esto se sumaba la necesidad de contar con un espacio adecuado para criar a su hijo de seis años.
La denuncia por usurpación
En ese contexto, Lorena tomó conocimiento de la existencia de una vivienda perteneciente a un plan habitacional de Chos Malal que, según le habían informado, nunca había sido habitada.
"A mí, hace alrededor de 14 meses me dijeron que esta casa estaba desocupada y que nunca la habían habitado", explicó la mujer y agregó: "Al principio me habían dicho que era de la Municipalidad, que ellos la usaban para reuniones, pero no fue así", sostuvo.
La particularidad del inmueble es que fue construido con adaptaciones específicas para personas con discapacidad motriz, precisamente las condiciones que Lorena necesitaba y que no encontraba en el departamento cuyo alquiler era abonado por el municipio.
Cansada de esperar una respuesta a sus solicitudes, decidió ingresar a la vivienda social. Sin embargo, esa determinación derivó en un conflicto legal: actualmente enfrenta una denuncia por presunta usurpación y la posibilidad de un desalojo.
La mujer también cuestionó la falta de información sobre las adjudicaciones de las viviendas sociales del sector.
"De estas casas, por ejemplo, nunca salió el listado de las personas que viven acá en este barrio, en estas casas que entregaron", afirmó.
En ese sentido, agregó: "Ni siquiera el municipio tiene el listado de estas casas, de quiénes son".
En busca de una solución legal
Lejos de plantear que pretende quedarse con la propiedad sin realizar ningún trámite, Lorena aseguró que está dispuesta a afrontar el pago de la vivienda social, siempre que se le brinde la posibilidad de regularizar su situación.
Su pedido apunta a obtener una respuesta que contemple su discapacidad, sus necesidades de accesibilidad y la responsabilidad de criar a su hijo de seis años. En este escenario, el estudio de abogados de Mariano Mansilla brinda asistencia legal a la vecina.
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