El drama de vivir con la casa inundada: acampe en la barda y familias amuchadas
Mientras las aguas del Neuquén bajan turbias ampliando su cauce y arrasando con lo que venga en distintas localidades de la provincia, en Sauzal Bonito esperan que las lluvias del norte dejen de alimentar al río que volvió manifestarse con todo su ímpetu tras las recordadas crecidas del 2006 y 2008, que acercaron el cauce al poblado.
Nacido y criado en la localidad desde hace unos 40 años, Adrián Sandoval recordó con amargura esos aluviones (así como los que acontecieron en los 80', cuando era un niño), mientras mostraba a las cámaras de LMPlay cómo es vivir con la casa inundada, tras la crecida del pasado domingo a la madrugada.
"El agua subió unos 40 centímetros. Empezamos a poner todo arriba de las mesas, los sillones. Ayer bajó; así que limpiamos; pero después el río comenzó a crecer devuelta", lamentó dando cuenta del trabajo constante y en vano que vienen realizando para mantener sus viviendas. "Ahora está bajando otra vez, pero hasta septiembre va a haber alzas, así que hay que estar pendiente", agregó resignado.
Mientras señalaba los escasos muebles que habían quedado para resguardar algunas pertenencias, Adrián se topó con una larga grieta en la pared de la habitación de sus hijos y acotó: "Tenemos varias rajaduras por el tema de los sismos, así que estamos afectados en varios sentidos".
"Nosotros somos una familia numerosa y vivimos cerca; así que es salir, ir hasta donde está nuestra madre y estar ahí hasta que vuelva a bajar", dijo haciendo referencia a cómo se organizaron para llevar adelante la diaria, mientras el lodo y el agua insistan con la usurpación.
Resistir con una carpa y un batán
La mayoría de los habitantes de Sauzal Bonito son crianceros. Algunos, se dedican al cultivo de fruta fina, por lo que la furia del Neuquén los dejó completamente sin nada. Además de invadir sus viviendas, llevarse o arruinar sus pertenencias, arrasó con sus animales, sus tierras y el esfuerzo de años de trabajo.
"Volver a empezar significa muchas cosas. Esta es zona de chacra que ha perdido pastura, gente que ha perdido más de 50 animales, alambrado, alfalfa, fruta fina. El río pasa y se lleva todo. Hectáreas emparejadas que después desaparecen", deslizó Adrián con tristeza.
Sus palabras son el común denominador de diferentes situaciones que se replican con sus particularidades. Un vecino de él, que vive en la barda, pasó la noche del sábado en la chacra de un amigo esperando lo peor. Mientras lo ayudaba a salvar sus animales, un caballo suyo quedó atrapado en la correntada y murió.
Con el 80 por ciento del pueblo inundado, unas 20 familias tuvieron que ser evacuadas. Solo una -los Rickemberg - se rehusaron a alejarse de su vivienda y de su chacra para no perder de vista a sus animales. "Están en la barda adentro de un batán y ahí los asisten. Ellos están en una parte mucho más baja que nosotros y se quedaron ahí arriba para mirar, con una carro y una carpa", contó Valeria Sandoval, una vecina que se salvó de que el agua entre a su vivienda.
La chacra de los Rickemberg está a unas cuadras del centro de la ciudad. Sin embargo, para acceder a la barda mencionada hay que tomar un camino alternativo que conlleva al menos una media hora, dado que las calles de gran parte del poblado se convirtieron en un enorme charco chocolatoso, con una profundidad importante en algunos sectores.
Sentido de pertenencia
La pregunta obligada que sobrevuela en los comentarios de los portales de noticias o desde el sentido común es: "Y si el río tiene estas crecidas devastadoras, ¿por qué siguen viviendo ahí?". La respuesta en Sauzal Bonito es unánime: "Porque somos de acá". Lo dice desde el presidente de la comisión de fomento, Fernándo Wircaleo, hasta el último vecino.
"Nosotros estamos enraizados acá. Mi abuelo fue uno de los primeros habitantes, mi viejo fue uno de los fundadores de Sauzal Bonito como pueblo, en 1989", sostuvo Adrián Sandoval.
"Por más que te digan que estás en zona inundable, qué le vas a hacer, es tu casa. Nosotros nos vinimos en la pandemia. Esta es la chacra de mi papá desde hace 35 o 40 años. Por más que venga el río, esta tranquilidad no se paga con nada. Vivir acá es re tranquilo, no te molesta nadie, los chicos crecen de otra manera, es otro estilo de vida", argumentó, por su parte, Raúl Sandoval, otro poblador.
En sintonía, el titular de la comisión de fomento enfatizó: "Tenemos fe, sabemos que nos vamos a volver a levantar como lo hicimos en el 2006 y en el 2008. Muy pocas personas se han ido del pueblo después de esas crecidas o por los sismos. La gente se queda porque quiere al pueblo, así que se vuelve a levantar".
"Sería bueno hacerle entender al gobierno que la solución para el pueblo es la obra de Chihuido. El domingo, en dos horas, el pueblo quedó tapado en agua porque no tiene un compensador. Creo que tienen que pensar que hay un pueblo, que hay futuro, que hay chicos, que hay ganas de salir adelante, de producir. Ojalá nos puedan dar esa ayuda o acompañamiento porque hay un pueblo que no se va a mover de acá. La gente va a seguir estando acá y yo también. El día que me toque dejar la función voy a seguir viviendo en Sauzal Bonito", prometió Wircaleo.
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