Voluntarios de la agrupación Menos Bla Más Amor estuvieron en el Basural y otros sectores vulnerables de la ciudad para brindar ayuda.
Las temperaturas bajo cero que comenzaron a sentirse en Neuquén movilizaron a la organización solidaria Menos Bla Más Amor, que el miércoles por la noche modificó su recorrido habitual para llegar a sectores donde pocas veces llegan las asistencias. Con tres camionetas y una docena de voluntarios, repartieron más de 100 viandas calientes, frazadas, ropa de abrigo, medias, café y golosinas a personas que sobreviven a la intemperie en distintos puntos de la ciudad.
La preocupación no es nueva, pero se intensificó con los pronósticos que anuncian jornadas cada vez más frías. "Quiero ver qué pasa esta noche y las que vienen. Con menos de cinco grados una persona no aguanta. No sé con qué noticia nos vamos a encontrar", advirtió Alejandro Riffos a LM Neuquén, referente de la organización.
El operativo comenzó alrededor de las 20 y se extendió hasta la madrugada. A diferencia de otras oportunidades, esta vez decidieron salir del circuito habitual del centro neuquino y de la zona de Vuelta de Obligado para buscar a quienes pasan las noches en sectores más alejados.
"Sabíamos que iba a hacer mucho frío, así que coordinamos un recorrido diferente. Fuimos a otros lugares porque entendíamos que había mucha gente que iba a necesitar ayuda", contó.
Uno de los primeros destinos fue el basural, donde encontraron personas que sobreviven recolectando aluminio, cobre y otros materiales reciclables. "Fuimos a asistir a la gente que está trabajando ahí. Están muertos de frío. Viven de juntar aluminio, cobre y otras cosas para vender", relató.
Desde allí continuaron por Cuenca XV, donde comprobaron que muchas personas en situación de calle ya no permanecen en un único lugar. "Están en movimiento constante, no están fijos. Mientras avanzábamos íbamos encontrando más gente", explicó.
El recorrido siguió por el sector del hospital Heller, calle Godoy, Valentina Sur y distintos tramos del canal. En cada parada recibían nuevas indicaciones de las propias personas asistidas sobre otros sitios donde había quienes necesitaban ayuda.
"Ellos mismos nos iban haciendo el mapa. Nos decían 'allá hay otro', 'más adelante hay una familia', 'por ese canal hay gente durmiendo'. Así fuimos recorriendo distintos lugares", describió.
Un frío que preocupa
Lo que más sorprendió a los voluntarios fue la cantidad de personas que encontraron fuera del centro. "En Valentina Sur y en la zona del canal me sorprendió un montón de gente. Es increíble. Todos buscan una cobacha, algún lugar donde protegerse", aseguró.
Según explicó, muchas de estas personas permanecen despiertas durante la noche y descansan durante el día. "Andan mucho vagando. Van buscando lugares donde pasar las horas", señaló. En total entregaron las 100 viandas que habían preparado antes de salir.
"Llegamos a Valentina y ya no nos quedaba nada. Se terminaron todas las viandas", contó. Además distribuyeron frazadas, camperas, ropa de abrigo, medias, café caliente y hasta caramelos y chupetines.
"Las medias son fundamentales. Si se te enfrían los pies, se te enfría todo el cuerpo. También llevamos café caliente y muchas golosinas porque mantener un caramelo o un chupetín en la boca ayuda a mantenerse despierto", explicó.
Durante el recorrido, Riffos insistió en que todavía existe un fuerte estigma sobre quienes viven en la calle. "Muchas veces se piensa que el pibe de la calle es un chorro o un delincuente. Capaz que hay alguno, pero no son todos así. Está bueno sacar ese estigma sobre la gente en situación de calle", afirmó.
El referente recordó algunos de los momentos que más lo conmovieron durante la recorrida. "Abrazamos chicos en el basural. El simple gesto de que alguien se acordara de ellos lo valoraban muchísimo. Nos metimos por canales, zanjas, lugares complicados, y ellos lo agradecían un montón", relató.
Aunque encontraron principalmente hombres, también asistieron a mujeres y muchos jóvenes. "Había más varones que mujeres, pero mujeres también había. Y muchos jovencitos. Nosotros no preguntamos la edad porque muchas veces no la quieren decir por miedo a que les saquen algún beneficio o por desconfianza", indicó.
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