Preocupación por menores y mujeres en situación de calle en Neuquén
Los voluntarios de Red Solidaria, otras organizaciones y organismos gubernamentales se organizan para dar asistencia alimentaria a las personas sin casa.
El frío ya empezó a sentirse con fuerza en Neuquén y, mientras gran parte de la ciudad busca refugio en hogares calefaccionados, hay cientos de personas que atraviesan las noches a la intemperie. La situación preocupa especialmente por un dato alarmante: entre las 671 personas en situación de calle relevadas por la Red Solidaria, hay 21 menores de edad y 24 mujeres.
La cifra fue dada a conocer por el referente de esta organización Rubén Lescano, quien describió un panorama cada vez más complejo y angustiante en la capital neuquina.
“El invierno para las personas que tienen como techo el cielo es un gran nubarrón”, resumió el referente social al hablar sobre las dificultades que enfrentan quienes viven en la calle cuando llegan las bajas temperaturas, las lluvias y hasta la posible nieve.
Desde la Red Solidaria aclararon que no se trató de un censo formal, sino de un relevamiento realizado por voluntarios y organizaciones que recorren diariamente distintos sectores de la ciudad llevando comida, abrigo y asistencia.
“Nosotros hablamos con las personas, vemos cómo están pasando la noche, les llevamos una frazada, ropa o una vianda. Ahí es donde aparece la verdadera dimensión del problema”, explicó Lescano en declaraciones a LU5.
Según detalló, el relevamiento permitió detectar a 671 personas viviendo en situación de calle en distintos puntos de Neuquén Capital: debajo de puentes, en canales, en esquinas, al costado de rutas y en refugios improvisados. Sin embargo, lo que más preocupa es la presencia de mujeres y niños.
“Detectamos 24 mujeres y 21 criaturas, algunos adolescentes, pero todos menores de edad”, afirmó.
Las familias suelen permanecer ocultas o alejadas de los lugares más visibles por temor a perder a sus hijos. “Las mamás son muy cuidadosas. Muchas veces no se acercan directamente a pedir comida porque tienen miedo de que intervenga la Justicia y les saquen a los chicos”, contó.
En ese sentido, explicó que tanto las madres como los voluntarios conocen las consecuencias de la aplicación de la Ley 2302, orientada a proteger los derechos de las infancias, y temen que la situación termine en una separación familiar.
Las noches más difíciles
Las recorridas solidarias muestran cada vez más escenas críticas. Uno de los puntos donde más personas detectaron es la zona del canal entre el barrio Z1 y el barrio Cuenca XV, en el oeste de la ciudad.
“Hay muchísima gente durmiendo ahí. Son situaciones realmente angustiantes”, describió Lescano. Además, señaló que el problema ya no afecta solamente a personas sin trabajo. En algunos casos, incluso quienes tienen empleo no logran acceder a una vivienda.
Uno de los ejemplos que mencionó fue el de Brian, un hombre que trabaja en un taller mecánico pero cuya casilla se incendió hace poco tiempo. “Estamos ayudándolo a reconstruirla. Él tiene trabajo, pero no le alcanza”, relató.
Hasta hace un tiempo, Brian y otros trabajadores informales obtenían ingresos limpiando vidrios en las esquinas. Pero las nuevas ordenanzas municipales endurecieron los controles y comenzaron a aplicarse multas.
Eso obligó a muchas personas a buscar nuevas formas de subsistencia, y muchos de los que antes eran limpiavidrios ahora venden pañuelos, otros artesanías o hacen acrobacias en las esquinas.
Una red para garantizar comida todos los días
Frente al crecimiento de la problemática, organizaciones sociales, iglesias y espacios comunitarios comenzaron hace tiempo a coordinar esfuerzos para garantizar asistencia diaria.
Lescano recordó que recién en 2024 lograron reunir por primera vez a representantes del municipio, la Provincia, organizaciones civiles y fuerzas de seguridad para organizar un esquema de trabajo conjunto. Así nació el programa “Un día cada uno”.
“Nos pasaba que varias organizaciones llevaban comida el mismo día y después había noches sin asistencia. Entonces armamos un cronograma para garantizar un plato caliente todos los días”, explicó.
Actualmente participan grupos como Casa de las Naciones, Noche de Caridad, Pan de Amor, iglesias evangélicas y otras organizaciones solidarias.
Además, cada mañana la Catedral de Neuquén ofrece desayunos para personas en situación de calle, espacio donde también suelen intervenir equipos sanitarios y de emergencia.
Durante la entrevista, Lescano también reflexionó sobre la reacción social frente a las personas que viven en la calle. “Muchas veces el miedo hace que subamos los vidrios y miremos para otro lado”, señaló.
En ese marco, recordó una carta escrita por el padre Marcos, de la capilla de Alta Barda, donde invita a preguntarse por qué genera temor encontrarse con alguien en situación de calle.
“El otro tiene miedo de no pasar la noche, de morirse de frío o de no conseguir comida. Son miedos que se cruzan”, reflexionó.
Para el referente de Red Solidaria, detrás de cada persona que duerme en la calle hay historias de pobreza, desempleo, consumos problemáticos, violencia o rupturas familiares.
“Tenemos que empezar a mirar al otro como alguien que necesita ayuda”, insistió.
Evalúan volver a instalar carpas para el invierno
Con la llegada del invierno, distintas organizaciones y áreas del Estado comenzaron a evaluar nuevamente la instalación de carpas calefaccionadas para albergar personas durante las noches más frías.
La experiencia del año pasado había permitido ofrecer refugio, comida caliente y atención sanitaria a decenas de personas. “Se está trabajando para ver si se instala una sola carpa o varias distribuidas en distintos sectores de la ciudad”, explicó Lescano.
Mientras tanto, también avanzan en la elaboración de un “recursero”, una guía con teléfonos y protocolos para actuar ante situaciones de emergencia en la vía pública.
La intención es que vecinos e instituciones sepan rápidamente a quién llamar ante la presencia de menores, mujeres o personas en riesgo.
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