Uno de los más recomendados fueron las hermosas Termas de Copahue.
La Guía Comercial Edelman, de autoría de don Ángel Edelman, es un libro editado en 1931 y su director y administrador fue don Adolfo Edelman. En su introducción aclaraban que era una obra exenta de pretensiones literarias, solamente era una obra descriptiva e informativa y que aspiraba a llenar un fin de utilidad práctica.
El móvil que dio origen a la Guía fue el deseo de facilitar los viajes a los territorios de Neuquén y Río Negro y difundir entre propios y extraños las sublimes bellezas naturales que ellos encierran. Recordemos que esta guía fue escrita en 1931 y que recorría la historia de estos territorios tan lejanos para la Capital Federal.
“Esta guía tiene por objeto dar a conocer mejor localidades y parajes de los territorios Neuquén y Río Negro que, por la regularidad de sus comunicaciones viales y la comodidad de estadía que ofrecen al viajero, constituyen otras tantas metas de turismo y con ese propósito publicamos una reseña de conjunto de los diversos programas de viaje”.
El turismo en los territorios Neuquén y Río Negro
Para entender los siguientes párrafos hay que trasladarse al Neuquén del año 1931. Así podremos comprender la información que arrojaban los siguientes párrafos:
“Durante mucho tiempo el fluir continuado de las sumas extraídas de la circulación del país, sin esperanzas de retorno, ha ido a engrosar capitales regionales europeos, por obra de una inclinación tan infundada como perjudicial para los intereses argentinos.
Felizmente para su misma economía, el público argentino va reaccionando de esa costumbre perniciosa y orienta ahora sus viajes hacia el interior de su propio país.
El autor realiza un análisis de las vías de acceso que deberían ser más completas y uniformes, pero que los caminos debían ser puestos a la altura de cómodas rutas de excursión”.
“Personas hay que no se deciden a visitar nuestras admirables regiones andinas porque no tienen la seguridad de encontrar en ellas los refinamientos y el lujo deslumbrante de los mejores hoteles de las grandes urbes ¡Craso y doble error!
“No hay, eso sí, casinos ni ruletas, de lo que nos felicitamos”.
El Volcán Copahue
Sobre nuestro maravilloso macizo andino, la guía Edelman decía lo siguiente:
“La maravilla curativa que se conoce por Baños de Copahue debe el descubrimiento de sus propiedades químicas y primeros análisis al Dr. Nicasio Ortiz, en el año 1878.
Con mucha posterioridad, el eminente y conocido geólogo Dr. Pablo Groeber, de la Dirección General de Minas, Geología e Hidrología, hizo un estudio prolijo del terreno, de cuyo interesante trabajo tomamos algunos datos técnicos”.
“Se halla enclavado en el macizo andino, a los 37ª 50’ de latitud y a una elevación de 3000 metros sobre el nivel del mar, delimitando la frontera con Chile. Es la fuente de los surgentes térmicos.
Está formado por un centro eruptivo plioceno de traquiandesitas y de su cono brotan vertientes y manantiales, cuyas aguas bajan hacia las vertientes del Agrio.
La cima del volcán, un cráter de medio kilómetro de diámetro, es actualmente una laguna, de profundidad desconocida.
Sus aguas, procedentes de lluvias, nevadas y ventisqueros, tienen una temperatura media de 20º C., que se debe al calentamiento de los gases volcánicos que suben por las grietas de la chimenea del volcán.
Dichas aguas se encuentran casi siempre cubiertas de grandes copos o masas de azufre, de consistencia pastosa que se solidifican, al ser retiradas, bajo la acción del aire y el sol.
De la laguna del cráter se desprenden gases de olor nauseabundo y efectos a veces asfixiantes. Tales gases son producidos por la presencia de ácido sulfúrico, clorhídrico y quizás cloro libre.
En proporciones variables, las aguas que cubren y taponan el cráter contienen las substancias siguientes: azufre, cloro, amonio, hierro, aluminio, calcio y magnesio. (…)
El desagüe de la laguna da lugar al nacimiento del río Agrio, por cuyo curso superior llegan las aguas, en nivel pronunciadamente descendente, a la laguna Caviahue, al pie del mismo volcán. Penetran por el oeste, para volver a tomar el cauce del Agrio. La Laguna Caviahue desagua por el Este”.
Los Baños
“Llámase así, por antonomasia, a la ollada principal, ubicada a 1900 metros sobre el nivel del mar y distante dos leguas al Nordeste del volcán Copahue y 500 metros del hito divisorio.
Ocupa una pequeña planicie en anfiteatro circular al Este, Sud y Oeste y cerrada por una barrera de granito de 20 metros de altura. La pendiente, más o menos escarpada, es mayormente accesible por la parte Norte.
Por el centro del anfiteatro corre un arroyuelo que se precipita en cascada por la barrera circular y mézclase en su curso con las aguas de los diversos manantiales, yendo a desaguar en la laguna Trolope, de la que nace en el extremo Este el arroyo del mismo nombre, afluente del Agrio.
El suelo tiene coloraciones particulares, derivadas de su origen volcánico, y está lleno de manifestaciones gaseosas y líquidas. Se compone casi exclusivamente de una capa de terreno barroso-fangoso-arcilloso, de color negro-verdoso-azulado cuando está húmedo y celeste-amarillo-rosado cuando está seco.
El terreno se halla perforado por una multitud de orificios: olletas, fumarolas y respiraderos, de los cuales se desprenden vapores en unos y surgen aguas ácidas en otros.
Las emanaciones sorprenden en un principio al olfato no acostumbrado, pero, como dijimos, el hábito se adquiere inmediatamente de llegar.
Entre las aguas ácidas la más solicitada es la sulfurosa. Los bañistas la aprovechan preferentemente, mezclándolas a veces con la ferruginosa, lo que hacen, por regla general, usando la primera como base de la curación y complementando sus efectos con la utilización, interna y externa, de las aguas ferruginosas.
Para que cada bañista pudiera medicamentarse con la máxima eficacia en su caso particular, sería necesario contar con facultativos en el lugar o una dirección técnica inmediata.
En ese sentido es de mucha importancia la permanencia de un médico que, uniendo las especialidades del dermatólogo sifilógrafo, sea a la vez un conocedor de la helio e hidroterapia.
En la forma actual, el uso de los baños se basa en indicaciones empíricas de los más conocedores.
Las virtudes terapéuticas del agua sulfurosa se recomiendan para manifestaciones sifilíticas y enfermedades de la piel.
La ferruginosa es indicada para las mismas enfermedades y las de la sangre y sus vicios.
Próximo a las mencionadas, surgen otras variedades de aguas para beber, tales como la “Vichy”, de hierro y de crémor, denominada “Purgante”. Son líquidos alcalinos, clorurados y sulfatados y de más débil mineralización.
Sobre el mismo terreno hay varias pequeñas lagunas, cuyas aguas, calentadas también por los gases de procedencia volcánica, son muy concurridas por los bañistas, en especial la “Laguna Verde” y el baño del “Chancho”.
La bondad de esta laguna sulfurosa es indudablemente cierta y lo abona la gran afluencia de bañistas que van a hacer abluciones en sus aguas; pero, a pesar de su aspecto sereno y dimensiones reducidas, no conviene aventurarse en la misma, por estar su fondo lleno de orificios.
En general, el agua de las olletas surge a borbotones, con la temperatura de la ebullición, siendo preciso atemperarla a los fines del baño.
La “caseta” es, generalmente, una rústica choza de piedra, con techo de paja o junco y a veces de lona.
Las casetas son comunes para el uso regular de varios bañistas o grupos de ellos, cuando hay gran afluencia, pudiendo estos munirse de la suya correspondiente llevando una plegadiza y en forma de biombo.
Esto en cuanto a las personas que vayan provistas de carpas y constituyan en ellas su vivienda, pues el hotel instalado en Copahue tiene, para uso de sus huéspedes, cómodos baños en casillas de madera.
A unos tres kilómetros al Sudeste de la ollada principal, y sobre el mismo campo volcánico, se encuentran en una hondonada los baños de vapor denominados “Las Máquinas”.
El fuerte ruido que justifica tal nombre se parece a un escape de caldera y débese a la expansión del vapor que sube por los orificios.
Distante unas 15 cuadras de Los Baños hállanse “Las Maquinitas”, por cuyas grietas surge con fuerza el vapor, elevando columnas de agua hirviente hasta 2 metros de altura.
Las propiedades y características químicas de estos baños son análogas a las de los ya descriptos”.
Indicaciones útiles y necesidades
“El arreglo del camino para autos y la instalación de un hotel en Copahue, que data de los últimos años, han venido a solucionar las dificultades de acceso y permanencia que antes ofrecían las termas.
Dicho hotel, que significó un señalado progreso, dispone de un servicio propio de autos.
Las personas que se resuelvan a acampar por sus medios deben procurar alojarse en alguna “construcción” del lugar o llevar una carpa sólida y de fácil transporte.
Convienen que vayan munidos de las provisiones de boca y utensilios de cocina que se juzguen necesarios, exceptuando la carne, pan, leche, queso, verduras, fiambres y aves de consumo doméstico, que se compran allí.
En ningún caso deben olvidarse las ropas de invierno, pues los cambios climatéricos son frecuentes y rápidos, debido a la altura y situación geográfica. No es raro que con un calor de 30º durante el día baje a 4 o 5 grados o aún menos en la noche.
La temporada normal comienza a mediados de diciembre y se prolonga hasta fines de marzo.
En todo ese tiempo presta servicios en Copahue un fuerte destacamento policial.
La oficina telegráfica y de correos más conveniente para la correspondencia, por estar sobre el camino a los baños, es Loncopué.
Otros servicios públicos no hay.” Recordemos la descripción es de 1931.
Dr. Gregorio Álvarez, Dr. Enrique Coronel entre otros.
¡Cuantos años han transcurrido desde esta descripción escrita en la Guía Comercial Edelman, cuántos adelantos se viven y las termas continúan teniendo el atractivo turístico y curativo que atrae a tantos turistas de toda la República Argentina!
Un gran homenaje a todas las personas que hacen posible su funcionamiento; siempre presente la necesidad imperiosa de realizarle un gran mantenimiento anual, como lo soñó el Dr. Gregorio Álvarez, el Dr. Enrique Coronel y muchos más.
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