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Los chocolateros de Villa La Angostura que fueron pioneros del etiquetado frontal en la provincia

Producen tabletas y alfajores que ya tienen los octógonos. En lugar de verse perjudicados, dicen que sus ventas subieron con los nuevos envases.

En Punto Chocolate no buscan hacer proezas enormes para posicionarse como líderes del mercado del chocolate artesanal. Desde su fundación hace siete años optaron, en cambio, por un crecimiento sostenido, con pasos lentos y firmes, pero siempre apegados al código alimentario. Así lograron convertirse en la primera empresa neuquina en adaptar sus envases al etiquetado frontal y, aunque parezca extraño, haber llenado sus envases de octógonos negros que alertan sobre el exceso de azúcar terminó por catapultar sus ventas.

Sebastián Grupico, es el jefe de planta de la firma, que nació hace siete años en Villa La Angostura como una fábrica mayorista de tabletas de chocolate y que derivó luego en una chocolatería con local propio y gran volumen de producción. "Empezamos con seis variedades para vender en locales de souvenirs, vinotecas y restaurantes, pero fuimos creciendo y los clientes nos pidieron un local", detalló.

Hoy, Punto Chocolate tiene su propio punto de venta en la aldea cordillerana, y una fábrica de 125 metros cuadrados en la zona de Selva Triste. Están a punto de abrir una sucursal en la ciudad de Buenos Aires, a donde ya llegan con sus delicias cordilleranas. "Ahora tenemos 30 variedades de tabletas, turrones, alfajores que hacemos en la fábrica habilitada a nivel nacional", expresó Grupico.

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El negocio comercializa unos 600 kilos de chocolate cada mes. Como ocurre con muchas empresas del rubro, también se diversificaron para sumar una heladería, que vende 2 mil kilos mensuales en los meses más fríos y hasta 4 mil kilos. Ahora, los productos envasados se sumarán a la ley nacional 26742 que exige sumar octógonos negros para alertar sobre el exceso de ciertos nutrientes críticos.

"Exceso en azúcares", "Exceso en grasas totales", "Exceso en grasas saturadas", "Exceso en calorías", son las alertas que ilustran, con letras enormes, cada envase de sus tables de chocolate. Aunque se podría pensar que esos envases alejarían a los clientes de estas delicias cordilleranas, Grupico asegura que las ventas no bajaron, sino que incluso crecieron.

"En nuestro caso no repercutió en las ventas, incluso nos ven como una empresa más seria porque nos adecuados rápido a la ley", señaló el chocolatero y agregó: "Los que quieren comer un chocolate, lo van a comer igual, porque ya se sabe que tiene exceso de azúcar, pero hay otros productos que tienen ingredientes que no son azúcar y que ni siquiera conocemos".

Aunque en las redes sociales de Punto Chocolate aparecieron críticas a la aparición de las etiquetas, y hasta hubo quienes preguntaron si era saludable comer las tabletas, la mayoría se acostumbró con rapidez a los nuevos envases. "El producto es el mismo, con la misma calidad, sólo que ahora es más visible la información sobre los ingredientes", dijo Grupico y defendió el derecho de los consumidores a saber lo que están comiendo.

Como empresarios, los elaboradores tienen que hacer frente a una inversión para adaptar todos sus envases y hasta perjudican el diseño previo de su packaging. Sin embargo, los angosturenses lo ven como una oportunidad para expandirse fuera de las fronteras de la provincia y del país, ya que todos los países se vienen sumando a legislaciones similares de etiquetado frontal.

"Es un avance y no un retroceso, podemos exportar al mundo y se nos abren mercados que antes estaban cerrados", dijo Grupico, quien admitió que les sorprendió la noticia de ser la primera firma neuquina en sumarse a la ley. "No lo hicimos por visibilidad ni por hacer una carrera, lo hacemos porque siempre respetamos todas las normas del código, tenemos una bromatóloga en la fábrica y defendemos esta ley por todo lo que implica", expresó.

La normativa apunta a alertar a los consumidores sobre el exceso de ciertos componentes en los alimentos. El objetivo no es atentar contra los elaboradores sino permitir que los clientes tomen decisiones más informadas sobre lo que llevan a su mesa. En ese caso, los chocolates son productos que deben consumirse de forma moderada, por lo que no hubo tantas sorpresas a partir del etiquetado, como sí ocurrió con yogures o quesos untables que se promocionaban como "light".

Grupico destacó la evolución que se dio en los consumidores en estos siete años que vienen ofreciendo chocolates. "Hay un cambio de comportamiento. El empresario suele subestimar el paladar de los clientes pero ha mejorado en los últimos años y son más los que prefieren comprar menos pero de mejor calidad", cerró.

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