Los otros personajes que hacen la Fiesta de la Confluencia
Cada noche la Fiesta Nacional de la Confluencia comienza mucho antes que llegue el púbico y termina mucho después de que concluya el último show. Desde cada mañana son cientos de personas las que llegan al predio de la isla 132 para hacer posible que este evento se lleve adelante sin problemas y con la diversión asegurada para toda la familia.
El personal de limpieza es uno de los primeros en llegar. Desde temprano pone su mejor esfuerzo para que todo el paseo de la Costa esté limpio.
Lucía es una de las personas que se dedica a limpiar los baños químicos que están distribuidos por todo el predio. En su caso entra a las 16 y se queda hasta las dos de la madrugada.
Cada veinte minutos esta mujer ingresa a cada uno de los baños que hay en la línea que le tocó y lo deja como nuevo para que todos puedan utilizarlos sin problemas. "La verdad que viene todo muy tranquilo, no encontré nada raro en los baños, todos vienen con espíritu de fiesta", contó a LMNeuquén esta trabajadora que suma su granito de arena para que esta multitudinaria fiesta sea posible.
Marcelo es sonidista hace 25 años y trabaja en una empresa de Mendoza, contratada para traer el sonido, la pantalla y las luces del escenario Río Neuquén.
"Las jornadas son largas, empezamos con las pruebas de sonido a las 11 y terminamos a la medianoche cuando termina el espectáculo", contó el sonidista, quien ya había estado haciendo sonido en la feria del Libro y también en el pre Confluencia por lo que ya conocía el fuerte viento que corre en esta ciudad.
En ese escenario se presentaron bandas nacionales como Sele Vera y Bandalos Chinos y muchas bandas regionales. "Este es un escenario de gran envergadura, se nota que la organización tuvo en cuenta con importancia a las bandas locales y regionales", contó Marcelo, mientras se comía una porción de torta en un pequeño descanso de su larga jornada.
El personal de limpieza urbana también dedica mucho esfuerzo y trabajo para mantener el predio de la isla 132 en condiciones.
Daina tiene 25 años y es una de los 150 empleadas y empleados del área de Limpieza Urbana de la Municipalidad dedicada a esta tarea que comienza cada día de la fiesta a las 7 de la mañana. Ella llega al predio y una vez que tiene los guantes puestos agarra una gran bolsa de residuos con la que levante del piso uno a uno los papeles tirados.
"Nos vamos juntando por equipos y avanzamos por todo el predio, a la mañana sacamos todo lo que quedó del día anterior y a la tarde vamos consultando a la gente si tiene algo para tirar", contó la trabajadora que pasa hasta dos o tres veces al día por el mismo lugar para mantener la limpieza.
Por la tarde este sector de la comuna ingresa alrededor de las 18 y se queda hasta pasadas las 22 para mantener la limpieza. Ayuda mucho la cantidad de cestos que se sumaron para dar más posibilidades a los consumidores a tirar sus desechos.
"La verdad que es un trabajo duro pero estamos contentos porque podemos estar coordinados y trabajar para que el público ingrese a un lugar limpio", concluyó la joven.
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