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Medicación escasa, antigua y falta de acceso a nuevos tratamientos y cirugía: el drama de los pacientes con Parkinson en Argentina

Más de 100 mil personas conviven con la enfermedad en Argentina.

La enfermedad de Parkinson es una patología progresiva del sistema nervioso que afecta el movimiento. Los síntomas comienzan gradualmente. Puede iniciarse con un temblor apenas perceptible en una sola mano. Los temblores son habituales, aunque la enfermedad también suele causar rigidez o disminución del movimiento.

Se trata de una dolencia compleja que no tiene cura, pero en la cual los medicamentos y tratamientos adecuados podrían mejorar notablemente los síntomas. Por eso es sustancial contar con un programa integral de atención a los pacientes que les asegure el acceso a los medicamentos necesarios y la cobertura médica y social.

En el Día Mundial del Parkinson desde la red argentina que reúne a asociaciones médicas y de pacientes, volvieron a reclamar por legislación que asegure beneficios concretos y sumamente necesarios.

Se estima –porque no hay estadísticas certeras aún- que unas 100.000 personas conviven con la enfermedad en el país donde, lamentablemente “la situación de los pacientes es compleja. No tenemos un relevamiento completo de los pacientes con Parkinson, ni tampoco con discapacidad. Muchos no tienen siquiera el certificado único de discapacidad”, advirtió el especialista de la Red Argentina de Parkinson, Daniel Merino.

“La medicación que hay en Argentina, en variedad, no representa más del 10% de las que tienen los países desarrollados, con lo cual las alternativas son remotas”, agregó y aseguró que las drogas que se utilizan –la principal es la levodopa- son antiguas.

La cobertura de las obras sociales es disímil y en cuanto a los tratamientos quirúrgicos “la cobertura es muy pobre y escasa, y hay que hacer milagros para conseguirlo”, alertó.

Las complicaciones para los pacientes se acrecientan, dado que “a esto se le agrega, no solo el tratamiento que no solo es farmacológico o quirúrgico, sino también abarca la kinesioterapia y fisioterapia”, señaló el médico cirujano, vicepresidente de la Red.

Es por eso que se impulsa una legislación a nivel nacional que procure un abordaje integral de la enfermedad, “dado que se suman problemas agregados a la patología: la medicación q existe en Argentina es muy antigua y muy básica, no tenemos alternativas para el tratamiento, y urge formar mayor cantidad de neurólogos especialistas en movimientos anormales” porque existe actualmente una limitación en su número.

Merino destacó además la elevada demanda en relación a que se “simplifique el trámite para obtener los medicamentos que los pacientes necesitan y que se estimule la investigación profesional y se realicen nexos con otros centros de investigación del país y del extranjero”, explicó a LMN, Merino, infectólogo, comandante mayor médico de Gendarmería y profesor universitario (Matrícula provincial 1367 de Corrientes).

Medicamentos y cirugía

La enfermedad de Parkinson no tiene cura, pero los medicamentos pueden ayudar a controlar los síntomas, generalmente en forma notable. En algunos casos más avanzados, se puede aconsejar la cirugía.

El médico también puede recomendar algunos cambios de estilo de vida, especialmente, ejercicios aeróbicos constantes. En algunos casos, la fisioterapia que se centra en el equilibrio y la elongación también es importante.

Los signos y síntomas de la enfermedad de Parkinson pueden ser diferentes para cada persona. Los primeros signos pueden ser leves y pasar desapercibidos. A menudo, los síntomas comienzan en un lado del cuerpo y usualmente continúan empeorando en ese lado, incluso después de que los síntomas comienzan a afectar a ambos lados.

Los signos y síntomas de la enfermedad de Parkinson pueden incluir los siguientes:

Temblores. Un temblor, o una sacudida, generalmente comienza en una extremidad, a menudo en la mano o los dedos.

Lentitud en los movimientos (bradicinesia). Con el tiempo, la enfermedad de Parkinson puede retardar tus movimientos, haciendo que las tareas simples sean difíciles y lleven más tiempo.

Rigidez muscular. La rigidez muscular puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo. Los músculos rígidos pueden ser dolorosos y limitar tu amplitud de movimiento.

Alteración de la postura y el equilibrio. La postura puede volverse encorvada o puedes tener problemas de equilibrio.

Pérdida de los movimientos automáticos. Es posible que tengas reducida la capacidad para realizar movimientos inconscientes, como parpadear, sonreír o balancear los brazos cuando caminas.

Cambios en el habla.

Cambios en la escritura.

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