Otra vez lo hicieron: bomberos le salvaron un dedo a un niño
Bomberos voluntarios de Centenario asistieron al pequeño al que se le había quedado atascado un dedo en un patrullero de juguete.
Hace pocos días atrás, los bomberos voluntarios rescataron a un perro que se había metido en una cueva bajo tierra y quedó atrapado a un metro y medio de profundidad en una parcela de Centenario. También salvaron a una nena que llevó en brazos de su madre, desesperada, porque no reaccionaba.
Todas las semanas, todos los meses, los bomberos voluntarios de Centenario se destacan como verdaderos servidores de la comunidad. El miércoles por la noche, los padres de un niño acudieron al cuartel para solicitarles su ayuda. Al menor se le había quedado atascado un dedo de su mano en un patrullero de juguete. Fausto, de tres años, lloraba sin consuelo. El dolor más grande para este niño era que le rompieran su autito.
En diálogo con LMNeuquén, el jefe del cuartel Patricio Álvarez comentó que el menor había metido un dedo en un orificio del patrullero al que le faltaba el techo. "Primero fue calmarlo. Era un nene muy pequeño que venía a un lugar desconocido por él. Había que ganarse su confianza para sacarle el dedo. Lloraba mucho, estaba asustado, porque no quería que le rompamos el auto. Tampoco quería que le toquemos su mano", comentó el bombero voluntario.
Durante un tiempo considerable, contuvieron al menor hasta que lo tranquilizaron y pudieron sacar algunos tornillos del juguete que facilitaron la maniobra. Cuando sacaron la carcaza del auto, pudieron hacer la fuerza necesaria y sacar el dedo, sin romper su objeto más preciado de la infancia. De esta manera, el niño regresó feliz con su familia a su casa.
El antecedente más cercano
Una situación similar vivió otro niño, en julio pasado, cuando uno de sus pequeños dedos le quedó atascado en la puerta de una camioneta Renault Kangoo. Su familia, muy asustada, acudió al cuerpo de socorristas para que pudieran salvarlo.
Inmediatamente, se acercaron hasta el cuartel ubicado en las calles Traful y Yupanqui. donde los bomberos voluntarios demostraron una vez más su vocación de servicio y pericia.
Para lograr el objetivo, los rescatistas debieron cortar parte de la puerta de la camioneta que no tenía el protector plástico y con ese corte lograron su cometido.
Más allá del susto que pasó, el pequeño vecino, de apenas tres años, salió ileso de esta situación. Los bomberos pudieron liberar su dedito.
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