Revivir una tradición del norte neuquino: así se vivió la trilla de "doña Florinda"
Una familia de Tricao Malal organizó la producción de trigo en su chacra este sábado, con el objetivo de recuperar tradiciones de esta zona de la provincia.
Este sábado en Tricao Malal, una pequeña localidad del norte neuquino, se realizó por primera vez la trilla campesina "doña Florinda". La trilla es el proceso de producción de trigo y se realizó en la chacra de la familia Freire, organizadores de esta actividad campera.
El objetivo de este evento es rescatar y compartir con nuevas generaciones una actividad que marcó al pueblo durante años. Compartiendo pan casero, chupilca, tortas fritas, asado y baile campero que animaron la jornada, se llevó a cabo una jornada de cultura y tradición.
En diálogo con LM Neuquén, Rody Freire, organizador del evento, explicó que la trilla es la tarea de apartar el trigo de la planta. "El trigo formaba parte de la economía de la gente de la zona norte. "Del trigo teníamos el ñaco, teníamos el mote, varias comidas que podíamos preparar y también formaba parte del trueque. Lo que la familia producía de trilla, se cambiaba por animales u otros productos", recordó sobre el apogeo de esta actividad años atrás y la fuerte marca que dejó en muchas familias.
Tricao Malal vivió una celebración: "La trilla es para recordarnos"
Esta actividad, que lleva el nombre de la madre del organizador del evento, tiene un significado especial para los habitantes del norte neuquino. "La trilla de doña Florinda forma parte de recuperar algo que se perdió en casi toda la zona norte y que lo hacemos por un fin de volver a hacer algo que hacíamos cuando éramos pequeños o con nuestros padres", expresó.
"La trilla es para recordarnos a nosotros, como personas que vivimos y trabajamos de esto. La trilla forma parte de celebrar que estamos cosechando lo que sembramos, y también es ver que se puede producir", sumó en su recuerdo de lo que fue su infancia viendo la siembra y cosecha de trilla que realizaban sus padres.
Es una actividad para las familias del pueblo, de vecinos y gente que antes hacía la tarea: "Fue lindo porque no invitamos a nadie, la gente se enteró y llegó con su herramienta de trabajo para llevar a cabo la tarea".
"Llegó una tropilla de la familia Leiva de Huinganco con 8 yeguas para trabajar la trilla, y a ellos nadie les paga nada, es de vecinos", relató sobre la solidaridad y el trabajo colectivo que significan estos eventos.
Dos actividades culturales en un sólo lugar: la trilla y actividades camperas
La trilla se hacía todos los veranos, pero a raíz de la sequía esta actividad comenzó a perderse en el tiempo. Para recuperar este momento y seguir produciendo las tierras, la familia Freire se puso al hombro la responsabilidad de poder vivir esta plantación como una fiesta y homenaje a una vieja tradición".
Las yeguas de la familia Leiva fueron claves en este proceso, ya que son una parte fundamental del proceso de plantación. "Son actividades que se están tratando de recuperar, entonces yo estoy haciendo la trilla y necesito si o si la actividad de ellas -las yeguas- que pisen el trigo, sino no lo podría hacer".
De la forma más tradicional, se vivió una jornada que fue organizada netamente por ellos para el pueblo, sin colaboración de la municipalidad de Tricao Malal o alguna organización. "Gente de la municipalidad se acercó a la actividad pero como un vecino más", indicó Rody.
"El trigo utilizado para la trilla es de la zona, porque es de una institución de Chos Malal: nuestro, de la región. De eso se trata la trilla de doña Florinda", destacó haciendo hincapié en la importancia de revalorizar las semillas propias, que no son traídas de otros lugares del país sino producidas en la provincia de Neuquén.
Respecto a cómo terminó la jornada, Freire reveló que "ya se molió toda la planta. Ahora hay que sacar el trigo por un lado y la paja del trigo por otro". Acá nada se tira, ya que cada parte de la planta tiene un uso, y uno de ellos es la producción de ladrillos y ladrillones.
Tiempo atrás "usábamos lo que es la paja del trigo porque también producíamos adobe. No sólo se utilizaba como materia prima para la economía de la familia, sino que pasaba a formar parte de un emprendimiento de hacer ladrillos y ladrillones de adobe y así tener otro recurso económico. "No se perdía ni un gramo ni la planta del trigo", recordó.
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