Todos los Presidentes eligieron a su enemigo: ¿cuál es el de Javier Milei?
Todos los mandatarios nacionales se caracterizaron por sostener un sello distintivo, propositivo o antagónico.
Desde el 1983 hasta 1999, los sellos de distinción presidencial fueron a favor de una idea: en el caso de Alfonsín ese sello fue la democracia con la que comimos, nos curamos y nos educamos. En el caso de Menem consistió en el fin de la inflación con el 1 a 1 y las privatizaciones.
A partir de Nestor Kirchner, comienza la definición de gobiernos a través de enemigos, como con el grupo mediático Clarín, Jorge Bush Hijo, el ALCA (rajo) y el FMI, para luego continuar en los sucesivos Gobiernos de Cristina Kirchner, quien tuvo mas enemigos que amigos tuvo Roberto Carlos, pero que se enfocó primero con el Campo, y luego con Mauricio Macri, quien en su gobierno también la eligió a Cristina como su rival dialéctico y trabajó fuerte en los carpetazos judiciales a ella y a sus colaboradores. Algo así como un dúo de enemigos íntimos que se necesitaron mutuamente para justificar su permanencia en el poder.
Pareciera que Alberto Fernández fue su propio rival, por lo magro de sus actuaciones, sin embargo, al comienzo de su gestión, tuvo que luchar contra el enemigo invisible, el COVID -19 y posteriormente, sin imaginación para proponer absolutamente nada, ni mucho menos para inventar un nuevo enemigo, adoptó las mismas antagonías heredadas de su vicepresidenta, aunque ya un poco deslucidas.
El 10 de diciembre, cuando Javier Milei asumió, sorprendió al público una escena de traspaso de mando de lo mas amistosa, e incluso risueña entre Cristina y Javier Milei. ¿Recuerdan como Macri y Cristina se sacaban chispas en las asunciones? Todos pensábamos que iba a ocurrir una similar escena de hostilidad ocurriría entre Cristina y Milei, pero no. En política los gestos siempre son anticipatorios: allí quedó claro que la enemiga de Milei no es ella. Tampoco Alberto, no está a la altura de la discusión.
El paro
El 24 de enero la CGT realizó el paro general mas temprano en cualquier gobierno democrático de nuestra historia. Sin dudas motivado por la extensa catarata de desregulaciones y modificaciones en los regímenes laborales y sindicales, pero también por que los líderes sindicales -no los sindicatos- son los enemigos elegidos por el presente Gobierno, para antagonizar en este primer tramo del gobierno.
Los representantes de los sindicatos que marcharon el miércoles resumen perfectamente la idea de “Casta” esbozada por Milei. Desde hace muchas décadas están liderados por las mismas personas: Domingo Petreca lidera el sindicato de Cementerios hace 50 años, Pedro Zambelletti de Pinturas hace 49 años, Jorge Sansat de Aeronavegantes, 48 años, Amadeo Genta de Municipales de Capital Federal, 40 años, Héctor Daer de Alimentación 38 años, Dante Camaño y Luis Barrionuevo de gastronómicos 38 años, Hugo Moyano en Camioneros 36 años y Julio Piumato de Judiciales 36 años. La lista es interminable y da cuenta que el poder Sindical no tiene recambio y quienes lo lideran, gozan de una inmensa e inexplicable fortuna familiar, muy lejos de las posibilidades económicas que tienen los trabajadores a quienes representan.
Para completar el perfil del enemigo perfecto ante la opinión pública, en el último Gobierno de Alberto Fernández, con lo malo que fue para cualquier persona que se llame trabajador, con el encierro exagerado de la pandemia y con la tremenda inflación, los lideres sindicales no le hicieron ni un solo paro general.
Así los funcionarios de Javier Milei, no ahorraron expresiones para los dirigentes sindicales.
La canciller Diana Mondino disparó; “Convocado por la oligarquía de millonarios con autos blindados y chófer, falsos representantes de los trabajadores, ratifica que estamos en el camino correcto. Las cosas se consiguen con esfuerzo, no llorando y pataleando”.
El Ministro de Economía Luis Capito reforzó: “Nunca tan claro para la sociedad que estamos frente a un paro político por tocarles privilegios”
Curiosamente, el más diplomático de todos fue el mismo Milei, quien utilizando un tono dialoguista expresó “Yo creo que algunos sindicalistas entienden el problema de tener clavada la cantidad de puestos de trabajo en 6 millones, y de que los informales sean más grandes que el sector formal”.
De legitimidades
Sin embargo, el hecho de que aquellos que lideraron el primer paro general en 5 años estén deslegitimados ante la ciudadanía, no significa que las medidas que Javier Milei está proponiendo sí sean legítimas. Los procesos institucionales que está utilizando para realizar el tan mentado recorte del déficit fiscal, la desregulación de la economía y una serie de medidas de corte libertario, avasallan la división de poderes y la constitución, tal como hicieron todos sus antecesores, pero Milei le dio más potencia.
Incluso alguna de las medidas que propone con urgencia, no tienen sentido alguno en el contexto del debate que se está dando, como por ejemplo la utilización de togas, pelucas y martillos para los jueces, la prohibición de la utilización de la palabra “gratuito” en eventos musicales o el frustrado intento de quitarle a las provincias petroleras la concesión de las áreas hidrocarburíferas.
El Gobierno sabe que la táctica indica que este es el momento para avanzar a toda máquina y así lo hace: Transcurridos 49 días del nuevo Gobierno de Milei, el recuerdo del mal gobierno de Fernández se encuentra fresco en la opinión pública y amortigua el severo ajuste aplicado, el mega DNU se encuentra vigente, la ley ómnibus obtuvo un primer dictamen en diputados y las voluntades opositoras en Argentina no encuentran representantes legítimos. Además el 2024 será el primer año después de muchos, en que Argentina no tendrá un tremendo déficit energético gracias a Vaca Muerta y al Gasoducto Néstor Kirchner y la cosecha del agro será récord gracias a las condiciones climáticas favorables.
A Javier Milei, por ahora, todo le está saliendo a pedir de boca.
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