Una vieja pelea en las prioridades del gobernador electo
La conexión con Mendoza por la Ruta 40 es una obsesión del electo gobernador Rolando Figueroa desde sus primeras épocas en la política. Lo acompañó cuando fue intendente de Huinganco y también cuando lo fue en Chos Malal. Entonces, movió todos los resortes a su alcance para que la ruta más larga del país tuviese el tramo neuquino asfaltado por completo, pero fracasó en sus gestiones para que las obras avanzaran hacia el norte del límite con Mendoza. Ahora, recién electo gobernador y a meses de asumir avisó que no dejó de estar en sus prioridades el asfalto de la conexión con la provincia vecina.
La Ruta 40 atraviesa la provincia por el centro oeste al norte ingresa a Mendoza. La parte neuquina está en buenas condiciones con asfalto, pero en el ingreso a la provincia limítrofe se acaba el buen tránsito. Hay cien kilómetros de tierra, en los cuales grandes tramos están enripiados de forma que se complica circular si no es con vehículos cuatro por cuatro. Mientras tanto, la única conexión vial asfaltada para ir o venir entre Neuquén y Mendoza es la ruta 151, que va por el oeste de Río Negro y La Pampa. Esa arteria tiene un centenar de kilómetros que son una pesadilla para el tránsito por la cantidad de baches que tiene el asfalto, tantos que en tramos conviene más ir por las banquinas de tierra suelta.
La conexión interprovincial por la Ruta 40 está restringida a algunos vehículos capaces de soportar la exigencia del piso de ripio y tierra durante un centenar de kilómetros. Es una vía para el ingreso de frutas y verduras para los comercios del norte neuquino, como para algunos vehículos vinculados a la industria petrolera.
Figueroa siendo intendente de Chos Malal fue un impulsor de las mejoras y el mantenimiento de la ruta 40 hacia el norte, pero se chocó con la falta de gestión tras los límites neuquinos. Mendoza en los últimos 20 años consiguió que la Nación financiara la doble vía de la Ruta 7 hasta San Luis, además de ampliar la doble vía sobre la 40 entre la capital provincial y el Valle de Uco. Asimismo, está en pleno desarrollo la obra para doble vía hasta San Juan por la ruta 40.
“Mendoza y Neuquén son dos provincias hermanas que deben trabajar cada vez más juntas. Estamos dando un grito de federalismo que a nuestro entender, tanta falta le hace a la República Argentina. Desde las provincias necesitamos obras, y esta obra es fundamental también para el país”, dijo el sábado pasado el próximo gobernador neuquino junto al senador nacional radical Alfredo Cornejo, con quien mantuvo un encuentro con fuerte contenido simbólico de parte del neuquino respecto al lugar que la ruta 40 ocupa en la agenda de la preparación final de la gestión que iniciará el 10 de diciembre.
La reunión se produjo en el puente del Río Malargüe. El motivo expuesto para el encuentro fue dar una señal interprovincial a favor de que la Nación termine la ruta entre Mendoza y Neuquén. A la par, la foto entre los dirigentes tuvo una carga propagandística: mientras Figueroa transita una larga ruta hacia la asunción al gobierno, Cornejo irá a las urnas el domingo por la vuelta a la gobernación de Mendoza, que ejerció entre el 2015 y el 2019. No tendrá problemas para ganar las PASO de Cambia Mendoza, en la que enfrenta al ex diputado nacional Luis Petri.
El mendocino rodeó al triunfador en las elecciones neuquinas con los escuderos de sus campaña electoral. Fue al encuentro con su candidata a vicegobernadora, Hebe Casado, y el intendente de Malargüe, Juan Manuel Ojeda. La prensa oficial de la campaña de Cornejo distribuyó material del encuentro con Figueroa con fines proselitistas. De todos modos, atrás de los efectos publicitarios, hay interés real del candidato radical en arrancar con la explotación del costado mendocino de Vaca Muerta y para eso la relación política e institucional con Neuquén es inevitable.
Casado como Ojeda, los acompañantes de Cornejo al encuentro con Figueroa, son defensores públicos acérrimos de la expansión de la explotación no convencional de hidrocarburos como de la minería metalífera, que cuentan con alta resistencia en la población de la provincia. Las petroleras que competirían por los yacimientos mendocinos no serían distintas a las que están produciendo en Neuquén, con lo cual la Ruta 40 cobraría mayor importancia si al final se acelera la producción en Malargüe.
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