Belo horizonte
Cada vez peor. Brasil derrotó 3 a 0 a Argentina y quizás la goleada pudo ser mayor. En Belo Horizonte, el equipo de Edgardo Bauza dejó una pobre imagen, pero sobre todas las cosas no pudo hacer nada para salir de la situación que lo incomoda y que la tiene fuera del Mundial en las eliminatorias sudamericanas.
Brasil hizo un partido estratégicamente práctico, que, sumándole la pobreza futbolística de Argentina, se convirtió en una goleada.
El equipo de Tite hizo negocio, se afirmó en la cancha, sin posesión, pero con la idea fija en el arco de Sergio Romero y cuando tuvo el balón fue vertical y encontró las asociaciones. Argentina se paró en el Mineirao de Belo Horizonte bien adelantado, aunque con poco espacio para generar. Lio Messi se encontraba con la pelota en el círculo central. Nunca tuvo un socio.
“No sé si tocamos fondo pero la situación es totalmente compleja, ya no podemos seguir cayéndonos. No hay excusas, nos metimos nosotros en esto”. Javier Mascherano El volante no tuvo una buena noche.
La primera situación clara para el conjunto del Patón Bauza fue a los 22 minutos. Lucas Biglia se sumó al ataque y remató sin oposición. Alisson tuvo que esforzarse para desviar el disparo, que se coló, en una defensa que pretendía no dejar espacios. Sin embargo, los ojos se enfocaban en Lio y dejaron que el volante se involucrara en la ofensiva. Pero Brasil replicó. Coutinho, como Biglia antes, tuvo tiempo para avanzar, buscar su mejor perfil y fulminar a Romero, que a diferencia de Alisson, no salvó a la Albiceleste.
Además de los intentos frustrados de Messi, Enzo Pérez quiso sumarse a la ofensiva (a Gonzalo Higuaín no le llegaba el balón). A los 33 minutos, el volante encaró y con marca sacó un disparo débil. Para colmo, con el resultado a favor, los cariocas se sintieron más cómodos y, con Neymar como abanderado, siguieron lastimando y Ney se floreó. A los 37, en una contra por derecha, dejó en ridículo a Javier Mascherano y Emmanuel Mas.
“No esperábamos este resultado, hasta el primer gol era parejo. Tenemos que pensar en Colombia y no repetir los partidos que venimos haciendo. Es una situación de mierda”. Lionel Messi El mejor del mundo, dolido, ya quiere pensar en Colombia.
Ángel Di María, con escasa participación, apareció a los 41 minutos. Con posesión, se detuvo en el área, esperó a que pasara Mas y se la dio, pero el defensor no miró a nadie –Messi, Higuaín– y le pegó al arco sin éxito. Cuando la persiana de la primera etapa estaba casi abajo, Neymar encontró un recoveco para darle otra alegría a su gente. El compañero de Lio en el Barça recibió un pase entre líneas en tres cuartos de cancha y toda la defensa albiceleste tuvo palcos de lujo, para ver cómo el crack carioca se iba contra Romero y marcaba el 2 a 0. En el complemento, Bauza envió a Sergio Agüero al campo de juego (sacó a Pérez). Argentina intentó instalar una idea de juego, pero la pesadilla aún no terminaba. A los 13, Paulinho estampó el 3 a 0.
El resto del partido estuvo de más. La frustración, desazón e impotencia se posaron como una nube gris sobre el equipo de Bauza y segó todo intento de querer revertir la situación. Pudo ser peor. Brasil pudo haber hecho más goles. Argentina regresó de Belo Horizonte con dudas, pero sobre todo con desesperanza: el equipo no aparece.
5 triunfos al hilo de Tite dirigiendo a Brasil. Le ganó 3 a 0 a Ecuador, 2 a 1 a Colombia, 5 a 0 a Bolivia, 2 a 0 a Venezuela y el 3 a 0 de anoche a Argentina. En total, marcó 15 goles en cinco partidos y sólo recibió uno.
No hubo milagro
Estamos al horno con este equipo y a pagar la cena
Insólita promo. Burlándose del rendimiento de Sergio Agüero y Gonzalo Higuaín en la Selección, un restaurante de San Isidro hizo ayer una propuesta insólita: les daba la cena gratis a sus clientes si Argentina ganaba con goles del Pipita y el Kun. Todos pagaron.
Fernandinho, anti-Messi. Venían de un cruce en Barcelona City y ayer, el brasileño Fernandinho atendió de entrada a Messi con un codazo que mereció la amarilla.
De las gastadas al dolor. Cuando ingresaron a la tribuna oeste superior del Mineirao, los hinchas argentinos gastaron a la torcida local. “¡7 a 1, 7 a 1, 7 a 1!”, gritaron con ironía y fiereza, recordando la goleada alemana en esa cancha. Luego, las gastadas fueron brasileñas.
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