100 días de Javier Milei: de la dolarización archivada a la política exterior
Hasta ahora, el Presidente ha tenido éxito de frenar la inercia inflacionaria, calmar el dólar y reducir el déficit fiscal. Pero es apenas el inicio.
El gobierno de Javier Milei transcurrió sus primeros 100 días con apenas una parte de su plan económico en marcha. Más allá de las promesas de campaña sobre una inminente dolarización de la economía, el mandatario libertario tuvo que poner freno a sus aspiraciones ante la realidad.
La primera acción del gobierno en materia económica fue cambiar 180 grados el rumbo en que iba la macroeconomía, con la dura tarea de ordenar todos los desequilibrios y poner en orden el sistema de precios absolutamente distorsionado que dejó Alberto Fernández.
Arrancó con una dura corrección cambiaria que llevó al dólar oficial desde los $350 a los $800 en un día. En ese primer impulso la inflación subió a niveles del 25% mensual para ir descendiendo hasta ahora a niveles del 13%
Luego de ello propició una fuerte caída de las tasas de interés que sirvió para licuar los pasivos del Banco Central y mejorar la hoja de balance de la entidad. En una primera instancia la bajó al 110% y ahora recientemente a 80% anual. Muy por debajo de la inflación estimada este año más cercana a 270%.
Al mismo tiempo Milei viene encarando un fuerte ajuste del gasto del orden del 40% anual real en el primer bimestre, parte por congelamiento de jubilaciones y salarios y parte por postergación de pagos. Es lo que los mercados definen como “el ancla fiscal” del plan que evita que el Banco Central tenga que emitir para asistir al Tesoro.
La caída de la facturación de las empresas como producto de la baja de demanda por la licuación de los salarios está haciendo que todo aquel que tenía ahorrados dólares los estén vendiendo para atender pagos. Eso genera un efecto de incremento de demanda de pesos y baja del tipo de cambio.
Para completar el escenario financiero, desde que asumió el gobierno ha acumulado u$s7.270 millones de reservas internacionales. Al día 13 de marzo del año 2024 el stock de reservas suma U$S 28.488 millones, mientras que al 7 de diciembre del año 2023 ascendía a U$S 21.209 millones.
No obstante, sigue teniendo reservas negativas por u$s2.800 millones. Eso quiere decir que todavía la mayor parte de las reservas brutas que declara el Banco Central son prestadas y en menos de un año hay que devolverlas.
Desde el punto de vista del mercado financiero las cosas van bien y ahora se requiere consolidarlas. Para ello la destreza del ministro de Economía, Luis Caputo, no alcanza. Es un como un partido de fútbol que se perdía por 4 a 0 y el equipo ya remontó 2. Para empatar se requiere de la habilidad del director técnico que haga los cambios de estrategia necesarios.
Esto quiere decir que para poder consolidar la sanidad presupuestaria el gobierno de Milei tiene que negociar con el Congreso para que apruebe el paquete fiscal y la nueva versión de la ley bases. Si lo logra los mercados van a dar un gran espaldarazo.
¿Cuál sería el siguiente paso?
Si el gobierno logra consolidar un escenario de inflación de un dígito y tranquilidad cambiaria, el siguiente paso sería liberar las restricciones cambiarias. Tal vez necesite para ello contar con más dólares en caja del Banco Central que oficie como disuasivo para el caso de que haya desconfianza y se produzca una corrida.
Por ello se habla en estos días de una asistencia de u$s15.000 millones. Las versiones indican que podrías salir del FMI o de alguna operación en los mercados estructurada. Analistas consideran que para poder hacer eso se necesita que los bonos en dólares de la Argentina -que estaban el año pasado a valores de menos del 30% y ahora al 50%- suban hasta niveles cercanos al 60%. Podrían entregarse en garantía de algún financiamiento privado.
Qué pasó con la dolarización
El presidente Javier Milei parece convencerse cada más que la dolarización de la economía como él creía que se podía hacer es más bien un ensayo teórico para presentar en un congreso de economía. Es por ello que últimamente habla de “competencia de monedas” al estilo peruano.
El esquema podría contar con gran respaldo, incluso de la oposición dialoguista y desde el mismo peronismo que actualmente se ubica decididamente en la vereda de enfrente. Consiste en quitar el curso forzoso al peso y permitir que el dólar se pueda usar para cancelar deudas o firmar contratos en paralelo con la moneda nacional.
En Perú el modelo se sigue usando, con la característica de que cuando comenzó a aplicarse en 1993 a partir de una reforma constitucional, el 80% de la economía se dolarizó de facto, para luego llegar a una relación inversa. Hoy el 80% de la economía peruana se maneja en soles, y se usa al dólar como reserva de valor.
Seguramente, si se aplica este esquema de competencia de monedas en Argentina, el gobierno libertario va a presentarlo como el camino a la dolarización, que en su cosmovisión “la va hacer la gente” que va a repudiar la moneda nacional.
¿Y la economía real?
El actual esquema macroeconómico induce a una recesión económica muy fuerte. El consumo popular se desploma más del 30% real, los salarios se licúan, las empresas frenan planes de incorporación de personas. La UIA recientemente declaró formalmente que el sector manufacturero entró en recesión, aunque varios datos recientes indican que la caída de la actividad ya había comenzado algunos meses antes.
El gobierno espera que la salida de la crisis sea como una “V”, pero para ello requiere que dé señales de gobernabilidad, sea por capacidad de acuerdos parlamentarios o por capacidad de imponer lo que quiere. De lo contrario la salida será en forma de una “U” o lo peor, quedará como una “L”.
Su relación con el mundo
La política exterior del presidente Javier Milei estuvo definida desde la campaña electoral, con un marcado alineamiento ideológico hacia gobiernos de derecha y centro derecha, o hacia las “democracias liberales”, como él lo define, y en contra de mandatarios o países que considera “comunistas”.
Sus aliados directos son Estados Unidos e Israel, países que visitó apenas asumió, expresando así su inclinación política-económica. En cambio marcó su rechazo a los gobiernos de Venezuela, Nicaragua, Cuba y Rusia, a los que califica de dictaduras comunistas.
De todas maneras, en algunos casos aplica el pragmatismo. El ejemplo es Brasil, principal socio comercial de la Argentina. Llamó “comunista corrupto” al presidente Luiz Inácio “Lula” da Silva, pero luego logró que su canciller, Diana Mondino, suavizara la relación para seguir comerciando.
Algo similar ocurrió con el Vaticano y el Papa Francisco. Después de que varios de sus allegados criticaran a Jorge Bergoglio, Milei viajó a Roma y se entrevistó con el Pontífice, allanando la relación.
El otro ejemplo es China, país que tiene grandes inversiones en la Argentina. Si bien el presidente argentino cuestiona el régimen chino y al Partido Comunista, su Cancillería hace todo lo posible para evitar una ruptura. La situación aún sigue tensa: China congeló un acuerdo de financiamiento por 6.500 millones de dólares que había acordado con el gobierno anterior, y aún no se sabe si se reactivará.
Te puede interesar...











