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La Mañana Federico Aramburu

A un año del crimen Federico Aramburu, el rugbier asesinado en París, habló su esposa

Tras la tragedia que le tocó vivir, María Codino, habló por primera vez y dejó una lección de vida.

Este domingo se cumplió un año del asesinato en París del ex jugador de Los Pumas, Federico Martín Aramburú. Una violenta pelea ocurrida a la salida de un bar del Boulevard Saint-Germain terminó a los tiros, dos de los cuales impactaron en el rugbista, produciéndole la muerte.

En el instante en que la tragedia ocurría María Codino, la esposa de rugbista surgido en el CASI y de extensa y reconocida carrera por Europa y la Selección argentina, estaba despierta en su casa de Biarritz, donde vivían desde hace 18 años, ocupándose del menor de los tres hijos que tuvo la pareja. Pocos minutos después llamaron a la puerta y le contaron el horror.

Hoy, la mujer nacida en el barrio de Belgrano, pone el foco en el bienestar de sus hijos y, aún quebrada por el dolor, apuntó que el momento de ocuparse de ella aún no llegó “porque las prioridades cambiaron”.

Logró ponerse al frente de la concreción de la gran apuesta que Federico Martín Aramburú tenía con la agencia de viajes que fundó con su socio y con el Mundial de Rugby 2023 como el gran punto de la atención y luego, cuando pueda finalizar con ese legado “al que Fede le puso tanta garra y corazón, veré cómo sigo”, dijo Mery a TN.

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En cuanto al momento de la tragedia, María recuerda, “fue muy temprano para nosotros porque esto sucedió a las 6 de la mañana de un sábado. Yo tengo un hijo muy chiquitito, en ese momento tenía dos años y ese día, a esa hora, yo ya estaba con él en el living de casa, tomando mate y arrancando el día. Fue ahí cuando me tocaron la puerta y justamente eran el socio de Fede, que estaba con él en el momento en que lo mataron, y su hermana, para anunciarme lo que recién había pasado”.

“A partir de ese momento fue una locura, porque fue tener que escuchar algo terrible que nunca me hubiese imaginado ni estábamos nadie preparado para para escucharlo”, recordó la mujer de Aramburu.

María cuenta que el peor momento fue “cuando se levantaron mis hijas mayores, la casa estaba llena de gente y yo tenía que anunciar lo que había sucedido. Creo que ese fue el peor momento a mi vida”.

En cuanto a la causa que investiga el asesinato del rugbier, María cuenta que “mi abogado manejó muy bien todo con la prensa porque es él el que estaba encima para que no salieran informaciones erróneas y para que no haya fotos en internet. Ahora que estamos un poquito mejor o más fuertes seguimos pero mi rol es el de ocuparme del bienestar de mis hijos, de la casa y seguir adelante”.

“Todavía estamos en la etapa de instrucción. La investigación está todavía sucediendo así que todavía se están recolectando información y pruebas. Es algo que bueno, a partir de lo que sucedió destapó también muchas otras cuestiones que también son dignas de investigación para esta causa, sobre todo que estas personas pertenecían a grupos organizados de extrema derecha y todo el pasado de estas personas también entra en la investigación, por eso se hace tan largo todo. Estoy conforme con cómo como el abogado nuestro viene llevando todo, pero acá también los tiempos de la Justicia son largos, tenemos como dos años aún para llegar al juicio”.

La tragedia de Federico, le pudo haber pasado a cualquiera, eso piensa su mujer, “Fede podríamos haber sido todos. Cuando uno va conociendo los detalles se va dando cuenta del grado de peligrosidad de esta gente y de lo vulnerables que somos. Yo siento que fallaron muchas cosas y hoy nos tocó a nosotros. Confío mucho en la justicia, pero esperando que la pena sea máxima y ejemplar”.

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Con respecto al dolor que la recorre y a la fuerza que tiene día a día para salir adelante y ocuparse de sus hijos, Mery dice que, “la energía, cuando hay tanto dolor, es bastante corta y hay que tratar de vivir muy despacio porque uno se queda sin energía y se agota muy fácilmente así que bueno, por eso la prioridad son mis chicos y vamos de a poquito, pero bueno, ya va a llegar”.

A la pregunta de cómo se reconstruye la vida, María responde, “Uhh... no sé. Ahora en mi caso voy paso a paso, hay momentos y momentos, la prioridad en un primer momento era poder respirar y luego dar un paso, luego otro más largo y luego poder tener momentos no tan tristes e ir encadenándolos hasta que tenés días mejores. Mis hijos tienen una increíble valentía y un enorme coraje para seguir adelante. La niñez es muy sabia (dice y se quiebra) así que, bueno, hay que aprender de ellos”.

Quién es Loïk Le Priol, el principal sospechoso de la muerte Federico Martín Aramburú

Le Priol es un exmiembro del cuerpo de élite de la Marina y una figura de la ultraderecha en Francia, reputado por su “violencia desenfrenada”. El joven de 28 años fue detenido pocos días después del crimen en Hungría, en la frontera con Ucrania, tras cometer el hecho luego de un altercado en un bar del céntrico barrio de París de Saint-Germain-des-Près.

Este militante del ultraderechista Grupo Unión Defensa (GUD) se formó en la escuela de la Marina francesa en Brest. Como miembro de las fuerzas especiales, participó en operaciones en Malí y Yibuti entre 2013 y 2015.

En julio de 2015, los médicos militares recomendaron su repatriación a Francia a raíz de un estado de estrés postraumático grave. Finalmente, terminó siendo expulsado por motivos disciplinarios, indicó la Marina francesa.

Loïk Le Priol, acusado de la muerte de Federico Aramburu.

Loïk Le Priol ya fue condenado a los 19 años por violencia y a los 23 años se lo sentenció a cuatro meses de prisión con suspensión de pena por violencia deliberada en grupo y conducción bajo los efectos del alcohol, según la revista Marianne.

Actualmente está acusado, junto a cuatro antiguos miembros del GUD, de “violencia agravada” en 2015 contra un expresidente del grupúsculo de extrema derecha, nacido como sindicato de estudiantes en 1968 para luchar contra el izquierdismo en la universidad.

En octubre de 2015, Le Priol, el otro sospechoso de matar a Aramburu, Romain Bouvier, y otros tres miembros del GUD golpearon y humillaron violentamente al exdirigente del sindicato, obligándolo a golpes a desnudarse.

Son ellos dos los detenidos por el crimen y una mujer, que era quien manejaba el auto en el que viajaban los sospechosos de perpetrar la tragedia.

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