El celular que los hermanos Darío y Miguel Madariaga le robaron a Morena Domínguez, la nena de 11 años que murió en Villa Diamante tras un asalto, es una de las pistas clave para el caso según la fiscal Silvia Bussano. Quizás por eso mismo, la DDI de Lanús de la Policía Bonaerense se encuentra abocada a su búsqueda.
Es que pese a que consiguieron detener a ambos delincuentes, el teléfono de Morena no apareció y ellos no lo llevaban encima.
Según explicó el padre de Morena, el teléfono solo puede activarse mediante wifi, o sea, no funciona con datos ni tiene un chip para ser rastreado. Eso complica de sobremanera la investigación. Y a eso hay que sumarle que Morena tenía algunas fotos en redes sociales donde se podían identificar dos teléfonos distintos.
La hipótesis más firme que sostiene la fiscalía es que los delincuentes habrían intentado vender el teléfono robado en el circuito establecido entre Pompeya y Once, donde varios celulares de este estilo circulan sin control alguno y se compran por un porcentaje bajo de su valor. Allí, cual desarmadero, se les extraen las partes y se venden por separado como repuestos.
Así la DDI de Lanús estará abocada en las próximas horas a tratar de encontrar el teléfono de Morena. Se espera que, de hallarlo, signifique un avance importante para la causa.
Los desarmaderos
El crecimiento de estas "cuevas" de celulares se disparó considerablemente durante la pandemia. Hubo un caso célebre en 2021: un local de Villa Lugano en el que lograron detectar más de 40 teléfonos robados, con 138 partes separadas como repuestos. En el lugar había hasta una especie de "laboratorio" para desarmar los celulares que tenía un costo elevadísimo.
Tras aquel episodio, lograron hallar numerosos desarmaderos en barrios céntricos porteños, y la División Delitos Tecnológicos de la Policía tuvo que intervenir; porque la mayoría tenía una fachada "legal" en la que operaban como services. No solo eso: muchos estaban registrados en AFIP.
Para los delincuentes, estos desarmaderos son funcionales ya que les permiten descartar los teléfonos robados y generar un ingreso. Sin embargo, el porcentaje de dinero que se llevan de cada teléfono robado es ínfima: según trascendió, en 2021 recibían por ejemplo $500 por un teléfono valuado, en aquel momento, en más de $10 mil.
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