El agresor aseguró que no era su intención herir a nadie. También le pidió disculpas al custodio de Javier Milei que resultó herido.
Gastón Ariel Mercanzini, el hombre de 51 años que lanzó un botellazo al presidente el día de la asunción, se disculpó por el intento de agresión. "Quiero pedirle perdón al Presidente, no quise lastimar a nadie", dijo el agresor.
El hombre, que fue detenido el último martes frente a un canal de televisión luego de que el domingo pasado le arrojó un botellazo a la comitiva que trasladaba a Javier Milei desde el Congreso Nacional a la Casa Rosada por Avenida de Mayo, declaró este miércoles ante la justicia que no quiso "lastimar" al mandatario nacional y se disculpó con él, con su hermana Karina, el custodio herido y su familia.
“No quise atentar contra el Presidente, todo indica que sí, (pero) si lo hubiera querido hacer me ponía gorra y barbijo. No medí las consecuencias, (tengo) bronca por todo lo que pasa, y todo lo que me pasa a mí”, afirmó el detenido en su indagatoria ante el juez federal Ariel Lijo y el fiscal Carlos Rívolo. A esto sumó: “No apruebo lo que hice, le pido mil disculpas al oficial que lastimé y a todos sus familiares que vieron ese episodio por televisión, no quise lastimar a nadie, al otro día me di cuenta lo que pasó”.
Asistido por el defensor oficial Juan Martín Hermida, Mercanzini contó que después de tirar el botellazo discutió con otras personas que habían visto la agresión, que como no estaba claro lo que pasó, la policía lo retuvo y lo soltó. "La botella la agarré del piso, era botella de Corona, porrón chico que yo no tomé, yo había tomado latas. Insisto, sin darme cuenta de la gravedad de lo ocurrido, seguí como si nada”, sostuvo.
“Quiero pedirle disculpas al Presidente y a su hermana. No quise lastimar a nadie, no tuve ninguna intención de hacerlo. Yo no tengo militancia política, las fotos que aparecieron en los medios con dirigentes políticos me las saqué de cholulo, ni me conocen ellos a mí”, dijo el acusado en el marco de su declaración indagatoria.
En su declaración afirmó: “Hice unos metros más y personas que me vieron me empezaron a increpar y me alcanzaron y me pegan, me pegan y caigo al piso, me pegan patadas y ahí me dan un palazo en la cabeza, me roban la mochila y ensangrentado me ayudaron a pararme, esto fue después de que la policía me largó, de ahí me fui al hospital".
El acusado relató que allí lo "cosieron", tras lo cual, durmió "en Once, en la calle" y que al día siguiente, a las "tres de la tarde" se cruzó con una personal que le dijo: "¿Qué haces con esa camisa? Te anda buscando todo el mundo".
"Ese día a la mañana fui a un lugar para iniciar los trámites de la ciudadanía porteña. Después me fui caminando desde la plaza cerca del congreso hasta Plaza de Mayo, como si nada hubiera pasado”, siguió.
En ese punto, contó que tenía sus redes sociales abiertas y trató de empezar a cerrarlas, que luego consiguió donde bañarse y que no se cambió la ropa porque se la habían robado.
“Cuando vi en Crónica que me buscaba Interpol dije 'al otro día me entrego'. Mi abogado oficial de Entre Ríos me dijo que me entregue”, sostuvo el hombre, quien remarcó: “Lo único que quiero es pedir disculpas por lo que hice y donde esté detenido voy a pedir asistencia psicológica".
¿Quién es Gastón Ariel Mercanzini?
En su declaración, Mercanzini contó que es una persona en situación de calle, que en 2007 llegó a ser funcionario de Cultura en Concepción del Uruguay, Entre Ríos; que, a su vez, su exmujer lo denunció por violencia de género, lo condenaron y que por ello no puede tomar contacto con sus dos primeras hijas, mientras que tuvo una tercera que falleció.
“Como manifesté, soy un recuperado de adicciones, cuando tenía diez años fui abusado sexualmente y me anestesié con alcohol y drogas durante años. A los trece años comencé con alcohol, después conocí la marihuana y finalmente la cocaína a la que soy adicto hace treinta años”, narró.
Sobre cómo llegó a tirar un botellazo a la comitiva del presidente, explicó: “Estaba dolido al escuchar que para el presidente electo el plan de convertibilidad era bueno, me afectó mucho eso. Escuchar en la plaza que la gente aplaudía que estamos mal, pero que la vamos a pasar peor, que los Falcon verdes”.
“Yo no veía donde estaba el auto, solo los gorritos de los granaderos. Agarré y tiré esa botella sin ver si le pegaba a alguien o donde estaba específicamente el Presidente, la tiré para esa zona. Me arrepiento, nunca hice una cosa así”, detalló.
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