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La Mañana Río Paraná

El misterio del "barco fantasma" que navegó a la deriva por varios kilómetros tras la crecida de un río

La aparición de la embarcación llamó la atención de todos y las imágenes comenzaron a replicarse.

La crecida del río Paraná provocó que un enorme barco de acero de 107 metros, el Uros-Z, que permanece abandonado desde hace décadas en Corrientes, quedara a la deriva en el río.

La fuerza de la corriente rompió sus amarras y lo arrastró sin tripulación ni posibilidad de maniobra durante casi dos kilómetros, hasta que terminó varado frente a los barrios Quilmes y Los Astilleros, al sur de la capital provincial.

El episodio ocurrió durante las últimas días de la semana pasada y se repitió en las últimas horas. Fue registrado en imágenes difundidas por navegantes de la zona. La escena del buque avanzando a merced del agua volvió a encender la preocupación por los peligros que representa para las embarcaciones menores y las instalaciones situadas aguas abajo.

La estructura mide 14,5 metros de manga y 6,70 metros de puntal. Según los reportes, permanece sin la señalización luminosa o las advertencias necesarias para alertar a quienes circulan por ese sector del río, especialmente durante la noche. Aunque la varadura detuvo su desplazamiento, no implica necesariamente que el casco haya quedado asegurado frente a nuevas variaciones del nivel del Paraná.

El ambientalista Luis Martínez reclamó en diálogo con datachaco la intervención de las autoridades para prevenir posibles accidentes. "Se trata de una embarcación que representa un riesgo real para la navegación y para las estructuras ubicadas río abajo. Ante esta situación, es importante que Prefectura pueda asegurarla para evitar posibles accidentes y daños", expresó.

Hasta el momento no se informó que se haya realizado alguna una maniobra definitiva de sujeción, remolque o retiro. La intervención de Prefectura Naval Argentina aparece entre las medidas reclamadas.

Un buque que nunca llegó a navegar

La historia del Uros-Z comenzó en 1993, cuando Astilleros Corrientes inició la construcción de un buque tanque destinado al transporte de productos químicos. El proyecto preveía compartimentos de acero inoxidable, pero los problemas financieros y la quiebra de la empresa que lo había encargado impidieron concluirlo. Los trabajos se paralizaron hacia el año 2000 y la embarcación nunca llegó a entrar en servicio.

Su situación también arrastra un conflicto administrativo. Según explicó al mismo medio en 2018 Miguel Gutnisky, propietario del astillero, el Estado nacional asumió la propiedad de la estructura tras un acuerdo relacionado con las deudas de la firma contratante. Ese mismo año 2000 se habría pactado su retiro del establecimiento, pero la medida no se concretó. Sin una solución definitiva, el casco permaneció durante años amarrado a la costa y expuesto al deterioro.

En 2018 estuvo 58 kilómetros a la deriva

No es la primera vez que la crecida del Paraná desprende al llamado "barco fantasma". En enero de 2018, el Uros-Z se soltó a la altura del kilómetro 1.200 del río y recorrió unos 58 kilómetros sin tripulación hasta encallar en un banco de arena cerca de Empedrado, a la altura del kilómetro 1.142. El episodio fue ampliamente documentado y obligó a realizar gestiones para su remolque.

Esta vez, los medios locales informaron un desplazamiento de casi dos kilómetros.

La creciente del Paraná habría arrastrado otra embarcación

Otra antigua embarcación semihundida fue observada a la deriva en el río Paraná, frente a la costa entrerriana, en la zona de Puerto Curtiembre, departamento Paraná. El hallazgo ocurrió en medio de la creciente que registra el curso de agua y quedó documentado en un video grabado por un pescador.

Se trata de una embarcación tipo “chata”, antiguamente utilizada para el traslado de granos y otros productos por vía fluvial. La estructura fue vista parcialmente sumergida mientras permanecía a merced de la corriente.

Las imágenes fueron registradas por Beltrán Martínez y enviadas a Elonce, quien captó el momento en que la antigua embarcación se encontraba en el río, frente a la costa de Puerto Curtiembre.

Según las primeras estimaciones, la estructura habría sido desplazada por la fuerza de la corriente, como consecuencia del aumento del caudal del río Paraná y la creciente que se registra en la región. Sin embargo, hasta el momento no se precisó desde qué lugar habría sido arrastrada ni cuánto tiempo llevaba en esas condiciones.

El video permitió observar el estado de la antigua embarcación, cuya presencia llamó la atención en una zona donde las variaciones del nivel del río modifican las condiciones de navegación y circulación de objetos flotantes.

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