Desestima sugerencia de darle más oxígeno a la actividad, aunque la inflación baje más lento. Economistas advierten sobre la sustentabilidad política de ese esquema.
Al poner como norte de su gestión bajar la inflación, el presidente Javier Milei supone que ese sigue siendo el principal mandato de quienes lo eligieron en 2023. Por eso, en la reunión organizada este miércoles, por la Fundación Libertad y Progreso (LyP), ratificó que "el resultado fiscal no se negocia".
Las declaraciones del primer mandatario tienen que ver con sugerencias que están apareciendo desde economistas y consultores, quienes recomiendan tomar medidas para animar una economía que está débil. Advierten que el reclamo del publico ha mutado ahora ha que la plata le alcance.
“En el debate reciente hay muchas personas que a la luz del año electoral que se viene -y lo hacen con buena intención, queriendo que se asegure la reelección para garantizar este rumbo- piden que flexibilicemos nuestra política monetaria y fiscal", señaló el mandatario.
Milei agregó: "la respuesta es que nosotros no vamos a hacer eso. No vamos a flexibilizar nuestra política fiscal, el resultado fiscal no se negocia. Y tampoco vamos a negociar la política monetaria, porque no vamos a parar hasta derrotar la inflación”.
Al respecto, el economista Esteban Domecq, director de Invec señaló que "hay que tener pragmatismo en la política de corto para administrar esta tensión, que básicamente es buscar la combinación óptima de velocidad a la que puede desinflacionar la Argentina, pero que no sea la paz de los cementerios, o sea, una actividad que más o menos se mueva".
El analistas explicó que hay una fricción en el programa de gobierno que tiene que ver con bajar la inflación y a su vez sostener la actividad económica, objetivos que ahora no son compatibles.
Hay que recuperar el crédito
Bajar la inflación implica seguir haciendo recortes de gastos, lo que implica retirar la demanda del Estado en la economía, y mantener un apretón sobre la cantidad de dinero. Domecq recordó que la cantidad de pesos circulante creció un 4% este año, mientras que la inflación subió 20%. Es decir, la receta de "secar" la plaza de dinero no es tan efectiva para reducir el ritmo de los precios.
¿Qué está pasando? El apretón monetario lleva a la suba de las tasas de interés, lo que provoca que caiga de la demanda de crédito. Al ocurrir eso, las empresas dejan de invertir y el público no toma financiamiento para consumir.
Domecq señaló que es necesario que mejore la actividad "para que sea socialmente digerible el proceso (de reforma económica) y por ende políticamente viable, además de económicamente consistente". En ese sentido, consideró que si Milei mantiene el ajuste fiscal hacer que mejore los índices de actividad "es como empujar un auto con el freno de mano puesto".
El consultor consideró que "el crédito en estos programas es fundamental" ya que "las economías estabilizadas tienen en base a financiamiento". "Y nosotros acá tenemos que resolver un problema. Un problema que es entre privados, pero tiene consecuencias macro y consecuencias políticas", enfatizó al hablar de los 6 millones de morosos del sistema financiero.
"Tenés que retomar el sendero de expansión del crédito y segundo, tenés que resolver el tema de la morosidad", enfatizó.
Lucas Llach, otro economista de referencia en el mercado, ex vicepresidente del Banco Central, indicó recientemente que “la prioridad no es tanto seguir bajando la inflación sino que la economía se mueva un poco más”. Desde el sector de la economía real, el presidente del la UIA, Martín Rappallini, también lo sugirió en su discurso del Día de la Industria: "El único objetivo de la política económica no puede ser solo la inflación".
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