Javier Milei va por el cierre del 2025 sin haber comprado dólares para las reservas
Tendrá que pedir una nueva dispensa al FMI. La única carta que tiene a favor es la del superávit fiscal. En 2026 hay riesgo de que se revierta el superavit de balanza comercial.
El gobierno de Javier Milei entra desde este lunes 1 de diciembre en la última etapa del año con una agenda de temas recargada y la urgencia por destrabar el regreso a los mercados internacionales.
Llega al final de año con reservas internacionales netas negativas por unos u$s 17.000 millones, un monto absolutamente fuera del rango pactado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo con el que tendrá que volver a reconfigurar el programa económico.
Al menos, desde el punto de vista fiscal, el gobierno ya cumplió con la meta del superávit de este año, aunque haya batido por el parche por el logro. Y es que el objetivo fue alcanzado con mucho menos dinero del previsto.
Al cierre de los 10 primeros meses el superavit primario alcanzado ya era de unos 12 billones de pesos, 2 billones más de los necesarios segun la meta del FMI que plantea unos $10 billones.
Paradójicamente, logró cumplir gracias a la inflación. Las metas del FMI se finan cuantitativamente en la moneda del país, y para tener una idea de las magnitudes, se traducen a porcentajes del PBI.
En julio de este año, cuando se hizo la primera revisión del programa argentino los 10 billones de pesos de diciembre equivalían aun 1,6% del PBI según las proyecciones del organismo. Pero nominalmente, por la inflación mas alta, el PBI también va a ser mas alto medido en pesos. Los 10 billones representan ahora el 1,3% del PBI.
De hecho en el Ministerio de Economía, los funcionarios que trabajan con el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, tiene la idea de que la meta a alcanzar este año es 1,3% del PBI. “Siempre fue esa la meta, nunca 1,6%”, señalan. El argumento tiene lógica si se mira desde el punto de las metas cuantitativas, pero es de recordar que el presidente Javier Milei presumió a inicios del año de la capacidad de su gobierno de conseguir un ahorro mas alto.
Mas allá de eso, los principales brokers del mercado plantean que para diciembre va a haber déficit de las cuentas públicas, como consecuencia del pago de aguinaldos. Si bien el gobierno puede aplicar el truco de postergar algunos pagos para despues del 1ro de enero e imputar el crédito tributario al mes siguiente, la realidad es que el resultado seguramente será negativo. Igual así en el mercado dicen: “los perdonamos, está bien”.
Es así que las cuentas del Estado terminarán una vez mas en orden, como una rara excepción de los últimos años, cuyo antecedente mas cercano se podría encontrar en la época en la que Roberto Lavagna fue ministro de Economía de Néstor Kirchner, aunque con la salvedad de que Argentina no estaba pagando su deuda.
Los dólares no aparecen
El problema del Gobierno siguen siendo los dólares: el Banco Central no compra reservas bajo el argumento de que tendría que emitir pesos que se van a ir a la inflación. Desde el mercado, las principales sociedades de bolsa advierten que la cantidad de pesos que hay en la economía (base monetaria) equivalen a unos u$s43.000 millones, mientras que históricamente, la cantidad de moneda en circulación promedio equivalía a unos u$s70.000 millones. Es decir, en términos históricos el gobierno podría emitir pesos por el equivalente a unos u$s30.000 millones y aparentemente, no tener problemas con una falta de demanda de dinero de parte del mercado.
Pero el modelo que Javier Milei y Luis Caputo tienen en la cabeza es el de un dólar barato, con pocos pesos en circulación para bajar la inflación. El costo es el cierre de industrias que no pueden aguantar el tipo de cambio, la competencia importadora y la caída del consumo.
El modelo del gobierno libertario se fundamenta en las exportaciones de tres sectores: el campo, la minería de litio y las exportaciones de energía de Vaca Muerta. Son tres sectores que pueden competir con dólar barato. El resto se adapta o muere.
El programa tiene una debilidad que empiezan a advertir algunos economistas. Según señaló hace unos días el jefe de investigaciones de Cohen Soluciones Financieras, Martín Polo, a un grupo de inversores, la elasticidad de las importaciones frente al crecimiento de la economía puede poner en jaque en 2026 la única fuente genuina de dólares. Por cada punto de PBI de recuperación las importaciones crecen 10 puntos. Este año cerrarán con un incremento del orden del 30%, frente a una suba del 8% de las exportaciones, que se explican casi íntegramente por Vaca Muerta. Con esa misma dinámica el año próximo la balanza comercial argentina volvería a estar en negativo. No todo esta resuelto todavía.
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