Hizo varios videos que subió a las redes y saltó la polémica tras su detención en el vecino país donde fue acusada de racismo.
La abogada santiagueña, Agostina Páez, acusada de injuria racial en Brasil dio una vuelta de página y volvió a las redes en su rol de influencer a trabajar con marcas y promocionar eventos locales. Algunos la apoyan y otros la critican.
Páez regresó hace poco al país al pagar una fianza de 18.500 dólares luego de permanecer detenida unos tres meses por orden de la justicia brasileña.
En los últimos días se mostró muy activa en su cuenta de Tik Tok, donde tiene 124 mil seguidores. Posteó eventos en boliches, canjes de comida rápida, peluquería e indumentaria.
“Aquí tratando de hacer mi vida normal, de hacer videos en mi provincia querida, tratando de volver a la normalidad aunque ya sé que mi vida nunca más va a ser normal después de algunos traumitas”, dijo Páez.
Recordó que ella ya ventilaba su vida con anterioridad. “Es algo he hecho siempre hecho, no es que me creo nada”, dijo y agregó: “Tengo que entender que mi vida nunca
cualquier cosa que suba me pueden pegar”.
De hecho, si bien en su cuenta muchos la apoyan y la animan a seguir subiendo, otros cuestionan su regreso, en medio de un proceso judicial, a las redes sociales
También apareció sólo caminando como anunciando su regreso a las redes sociales. Ella destacó que un video posterior que no es que ahora es influencer sino que venía subiendo contenido antes de su proceso en Brasil y su repercusión a nivel nacional.
Además de algunos anónimos, la reprobación también se dejó leer en posteos en X como el del periodista Eduardo Feinmann quien calificó a la abogada como “la racista influencer” o la “abogada racista y nefasta”.
“Ya no saben cómo pegarme”
La abogada santiagueña respondió: “Ya no saben como insultarme, ya no hay algo más por lo que me puedan pegar”. Al tiempo que admitió que seguía bajo tratamiento psicológico.
“No puedo rogar que me crean, soy muy genuina. Sé que otros dirán: ‘Ahora se ríe’, pero he estado tres meses mal, hasta cuando quieren que siga sufriendo, que no estoy perfecta sigo en un proceso judicial”.
Una ONG reclama una pena más dura
La situación de la joven abogada santiagueña puede complicarse debido a la presentación de una ONG brasileña, que reclama una pena más severa y una reparación "a la sociedad brasileña".
Páez pasó 75 días detenida en Río de Janeiro, acusada de injuria racial por hacerle gestos discriminatorios a empleados de un bar en Ipanema. Tras el desembolso de casi 20 mil dólares, la abogada pudo dejar Brasil, voló a Buenos Aires y luego se trasladó a su Santiago del Estero natal.
Sus días en esa provincia se vieron agitados por declaraciones y gestos de su padre, Mariano Páez, que imitó los movimientos racistas que hizo su hija y que se viralizaron en redes sociales.
Los gestos del padre ahora son la clave para la presentación judicial del Centro de Articulación de Poblaciones Marginalizadas (CEAP).
Tras la evaluación de las imágenes y las declaraciones, la ONG sostiene que la injuria racista fue una conducta surgida de su familia.
Por ahora, la argentina tendría que hacer un resarcimiento equivalente a 120 salarios mínimos para las víctimas, lo que representa unos US$39.000 al cambio actual. Sin embargo, la organización no gubernamental -fundada hace 37 años- ahora pide que se eleve ese monto y que el dinero se canalice a proyectos sociales con participación de Argentina y Brasil.
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