Se trata de un negocio familiar de Córdoba. La mujer mostró su dolor al finalizar con la actividad que iniciaron sus abuelos debido a la situación económica.
La productora Cristina Coggiola tuvo que tomar una drástica decisión por el contexto que atraviesa el país y cerró su tambo familiar ubicado en Colonia Prosperidad, Córdoba.
El negocio lo había comenzado su abuelo, lo continuó su papá y luego fue ella quien tomó las riendas del establecimiento familiar, para tratar de seguir ese camino.
Junto con la carta publicada en las redes en el que informó sobre el cierre del tambo, mostró el momento en que las vacas de su establecimiento eran cargadas en un camión de hacienda para ser vendidas.
"Es muy triste, lo más triste es cuando se va alejando el camión, te agarra un desconsuelo terrible y no podés parar de llorar. Hoy estamos de duelo. Se apagó todo”, dijo Coggiola.
“Se cerró una etapa de mi vida, con mucho dolor, tristeza, bronca y angustia, porque era una empresa familiar y siempre poniendo hasta lo que no teníamos. Los cambios son muy duros”, se lamentó en su cuenta personal de Instagram.
La vida de la familia Coggiola en el nordeste de Córdoba, siempre estuvo relacionada con el sector agropecuario. La mujer rememoró algunos momentos de alegría cuando era chica y acompañaba a su padre en el tractor para curar los terneros con el curabichera.
Con nostalgia agregó: "Ya no sonará el teléfono cuando el tambero me diga a las cuatro de la mañana ‘no me anda el motor, no tengo luz, no funciona la electrobomba, se cayó el camión de la leche a la cuneta y no tengo tractor’, que no tiene nitrógeno el tacho del semen y no se que pasó y así, muchas cosas”.
Para aliviar su dolor y no sentirse culpable por haber terminado con la actividad tambera, dijo: “Fueron cuestiones externas que no dejaron, que no permitieron que la empresa pueda crecer y que las cosas sean mejor”.
“Las cuotas de la mala suerte, la inestabilidad económica del país, nos cachetearon de todos lados. No tuvimos la fuerza económica, para poder invertir y poder hacer nuevos cambios. Tenía las ganas de seguir pero el banco me llamaba todos los días para cubrir la cuenta”, resumió sobre los conflictos que atravesó su empresa y que la llevaron a darle fin al negocio.
Finalmente, con mucho dolor le pidió perdón a su padre por el sacrificio que hizo, sin poder continuar con el legado familiar. “No supe como manejar semejante empresa y sé el dolor que tiene él, porque acá hubo mucha pasión, amor, compromiso, cansancio, noches sin dormir, inundaciones, y todo lo vivió mi viejo”, concluyó.
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