El dólar blue pasó un febrero sin sobresaltos, e incluso registró su primera baja mensual desde octubre, pero los analistas dudan de cuánto más podría durar este escenario de relativa calma.
Según dicen, el escenario de escasez de divisas viene complicado, con una sequía que podría significar una pérdida de al menos US$8.000 millones y una mayor dolarización como cobertura ante las elecciones.
Hasta ahora, los analistas sostienen que los dólares están un poco más contenidos por las tasas altas y una mayor oferta de turistas extranjeros en el MEP y el contado con liqui. A esto se suma una menor demanda de quienes viajan al exterior, entre otras cosas por el encarecimiento del “dólar Qatar” (que suma 30% de impuesto PAIS, un 45% por Ganancias y Bienes Personales, y un 25% extra para Bienes Personales) que lo deja en más de $400.
Sin embargo, los analistas aseguran que este escenario de relativa calma podría cambiar por varios factores. Por un lado, la sequía, que restará entre US$8.000 millones y US$10.000 millones de exportaciones. Esto se complica porque, a diferencia de los últimos dos años, los precios internacionales no compensarán los menores volúmenes de cosecha. Y además el adelantamiento de ventas que produjo el “dólar soja 2” dejó menos producto para vender este primer trimestre y generó incentivos para retener cosecha por si surge una nueva edición.
La deuda con el Tesoro y la sequía hacen temblar la estabilidad cambiaria del dólar.
Otro factor de tensión cambiaria es la deuda del Tesoro, que mientras se siga renovando estará contenida pero será una bola de nieve para el próximo gobierno. Además, en un año electoral, los analistas quieren ver qué hará el ministro de Economía, Sergio Massa, cuando le pidan aumentar el gasto público para financiar las elecciones en medio de una inflación muy alta.
De hecho, el mercado no confía en el ministro: cuando recientemente anunció una recompra de deuda por US$ 1.000 millones para sostener los precios de los títulos de deuda y bajar el riesgo país, se leyó como una nueva intervención a los dólares financieros.
Otra cuestión problemática que mencionan los analistas es que el atraso cambiario no se corregirá, sino que se administrará convalidando un ritmo de devaluación en línea con la inflación. Eso, sumado a una brecha cambiaria elevada, seguirá incentivando un exceso de demanda de dólares.
Para los más de 50 bancos y consultoras económicas encuestados recientemente por LatinFocus, el dólar mayorista cerrará el año en $342,70: una escalada de $150, ya que hoy cotiza a $192. “Este año el peso debería depreciarse aún más este año debido al continuo financiamiento monetario del déficit fiscal”, resaltó el informe. Para 2024, la estimación es que el mayorista escalará a $603,80.
En la misma línea, el reciente Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del BCRA estimó que el dólar seguirá avanzando por debajo de la inflación y a nivel mayorista cerrará en $327,75, un avance de 85% respecto a 2022 y más de 12 puntos debajo del IPC estimado.
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