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La Mañana poliamor

La trieja que tiene 12 hijos y un "permitido" por semana: cómo funciona su particular acuerdo

La familia se completa con seis perros, dos conejos, dos cobayos y una tortuga. La insólita historia de amor de poliamor que empezó como compañeros de trabajo.

Walter, Aldana y Fiama forman una trieja. Comparten la crianza de seis hijos, organizan las tareas de la casa y reservan un día por semana para que cada relación tenga su propio espacio.

Entre los tres suman 12 hijos, aunque solo la mitad vive actualmente en el mismo terreno. La familia se completa con seis perros, dos conejos, dos cobayos y una tortuga.

Se presentan como “El triángulo perfecto” y se hicieron conocidos después de mostrar la fiesta con la que celebraron su relación. Una de las frases que más llamó la atención fue la explicación sobre el “permitido” semanal que acordaron para sostener la convivencia. No se trata de una autorización para salir con otras personas.

Una vez por semana, Walter tiene una cita a solas con una de las mujeres mientras la otra se queda con los chicos. En la siguiente salida intercambian los roles.

Cómo comenzó la relación entre Walter, Aldana y Fiama

Los tres viven en Santo Tomé, provincia de Santa Fe. Walter y Aldana llevaban 13 años juntos cuando comenzaron a considerar la posibilidad de incorporar a Fiama. Ella era amiga de ambos, trabajaba en una de las empresas de Walter y tenía un vínculo cercano con la familia.

Antes de que hablaran seriamente sobre una relación de a tres, Walter tuvo un sueño en el que aparecía como pareja de Fiama. Con el tiempo, la confianza entre Walter y Fiama aumentó. Aldana también construyó su propio vínculo con ella y finalmente propuso que los tres intentaran formar una trieja.

Fiama atravesaba entonces una situación complicada con sus hijos y pasaba gran parte del día trabajando. Cuando Walter le planteó la posibilidad de mudarse, su primera pregunta fue qué pensaba Aldana.

Después de confirmar que la propuesta había surgido de ella, aceptó. Pero antes de avanzar, hablaron con los chicos. Un mes después, Fiama y sus hijos se instalaron en el predio donde vivían Walter y Aldana.

La ceremonia en Uruguay y la fiesta de Boca

Los tres viajaron a Montevideo para celebrar una ceremonia el 30 de mayo. Walter contó que el acto tuvo un costo de US$2500 y lo presentó públicamente como un casamiento. La unión, sin embargo, no tiene reconocimiento matrimonial. Tanto la legislación argentina como la uruguaya contemplan el matrimonio entre dos personas y no permiten que tres integrantes formen simultáneamente ese vínculo legal.

La celebración con familiares y amigos se hizo en agosto en Sauce Viejo y tuvo una temática completamente dedicada a Boca Juniors. Los tres ingresaron al salón con la marcha del club, utilizaron los colores azul y amarillo y posaron para las fotos al grito de “¡Viva Boca!”.

Walter, Aldana y Fiama durante la celebración de su unión, realizada con una temática inspirada en Boca Juniors. (Foto: @aldu_navarro20)

Walter, Aldana y Fiama durante la celebración de su unión, realizada con una temática inspirada en Boca Juniors. (Foto: @aldu_navarro20)

Como recuerdo, los invitados recibieron un kit antiresaca. La fiesta reunió a unas 100 personas y permitió que buena parte de sus familias conociera la decisión que habían tomado.

Cómo organizan la convivencia y qué significa el “permitido”

La familia vive en un terreno amplio con dos viviendas. En una se alojan los seis hijos que conviven con ellos: cuatro de Fiama y dos de Walter y Aldana. Los tres adultos ocupan la otra casa.

Walter viaja con frecuencia para supervisar las sucursales de la empresa de seguridad en la que trabaja. Durante esos días, Aldana y Fiama comparten la mayor parte de la rutina del matrimonio.

“Si una cocina, la otra lava los platos”, explicó Aldana. También hacen juntas las compras, se reparten el cuidado de los chicos y los animales. Según contó, los hijos de Fiama comenzaron a llamarla “mamá”.

Cuando viajan juntos, también adaptan los espacios. En los hoteles suelen pedir habitaciones triples y unen la cama matrimonial con la individual para dormir los tres.

Para cuidar la relación, también se hacen espacio para compartir tiempo a solas. Una vez por semana, Walter sale con una de ellas mientras la otra se queda cuidando a los chicos. Después intercambian roles.

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